Si Romeo bailase como Patrick Swayze

 

Los niveles de serotonina descienden provocando un pensamiento obsesivo, la dopamina y la norepinefrina se disparan, y las áreas cerebrales relacionadas con las emociones negativas y el juicio crítico se aletargan. ¡Tranquilos! no nos referimos a una enfermedad, simplemente hablamos de enamoramiento. Según los expertos,  cuando nos enamoramos sufrimos toda una serie de alteraciones bioquímicas cuyos efectos en nuestro cerebro son similares al de drogas tan adictivas como la cocaína. Y es en este estado, colocada de amor, en el que se encuentra la protagonista de #sobrejulieta, obra de la formación teatral Grumelot, cuando conoce a su Romeo. Hasta aquí todo normal, salvo que esta vez Romeo no es un actor, una persona concreta, sino el público en general. Bajo esta premisa, desde Grumelot  nos regalan un bello trabajo que navega entre lo clásico y la performance, y que se presenta, en palabras de los miembros de la compañía, como una investigación sobre Romeo y Julieta de Shakespeare; la retórica científica en relación con la realidad bioquímica del amor y la muerte; y la inevitable multiplicidad de universos referenciales que definen la idea de lo romántico”.

Carlota Gaviño dando vida a una particular Julieta

Carlota Gaviño dando vida a una particular Julieta.

En el escenario vemos una pantalla, una silla, un micrófono y una sola actriz,un solo personaje, Carlota Gaviño (Julieta). “Hubo varios intentos de hacer una producción completa de la obra de William Shakespeare, pero nunca cuajó la idea. Finalmente, tomamos la decisión de hacer un monólogo, yo contando la obra en solitario”, comenta la actriz canaria. El resultado, un rico trabajo lleno de matices con el que se nos va narrando la célebre tragedia de los Capuleto y los Montesco de una forma original y creativa, bebiendo, de entre otras muchas fuentes, de la esencia de algunos espectáculos de la compañía internacional de teatro experimental Sleepwalk Collective, como Karaoke o As the flames roses with danced to the sirens, the sirens. “Nosotros (a la hora de trabajar)  partimos de lenguajes más clásicos y nos apetecía probar con otras posibilidades, con otros lenguajes escénicos”. De esta manera, los maravillosos monólogos de el Bardo inglés se amoldan a un espectáculo en el que predomina el uso de las nuevas tecnologías, el juego con los límites de la cuarta pared y la interacción con el público, así como la frontera entre la realidad y la ficción. A todo esto se suma la utilización de la iconografía de películas románticas clásicas y, también, de los 80 como Dirty Dancing (una de las preferidas de Carlota en su adolescencia); filmes que fomentaron la proliferación de un gran número de clichés sobre el amor romántico y a los que ahora Grumelot les consigue inyectar un toque poético.

#sobrejulieta 3Por otro lado, durante la función, la fuerza de la palabra está presente en todo momento, tanto de forma oral, en boca de la actriz, como escrita, pues a lo largo de la obra se van proyectando en una pantalla un conjunto de textos, explicaciones científicas, en relación al comportamiento amoroso. Esta idea de trabajar sobre la bioquímica del amor partió, en buena medida, del texto original de Shakespeare. “Nos parecía que contenía muchas referencias a la realidad bioquímica…los personajes hablan mucho de las sensaciones físicas, del rubor, del sudor, del contacto de la piel… además, nos parecía súper sexy todo el lenguaje científico (se ríe)”.

Nos interesaba que el público pudiera experimentar, relativamente, algunas de las sensaciones físicas relacionadas con el amor o con la posibilidad de la muerte; dos de los grandes temas de la obra”, explica Carlota. Objetivo que consiguen gracias a un medido montaje, bajo la dirección de Íñigo Rodríguez-Claro, y, sobre todo, a la labor interpretativa de su protagonista que hasta recita los monólogos de Romeo y Julieta en su lengua original. Un duro y sobresaliente trabajo para el que se preparó junto al gran Greg Hicks, actor inglés que ha sido miembro de la Royal Sahakespeare Company.

Ahora, mientras su Julieta sigue investigando sobre el amor subida a un escenario, los integrantes de Grumelot, se preparan para llevar a escena Los brillantes empeños, (el 11 y 12 de julio en la 37 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro), obra creada a partir de textos del Siglo de Oro español y dirigida por el, cada vez más prolífico, Pablo Messiez, otro de los referentes de la compañía a la hora de crear y con el que ya han organizado diversos talleres formativos.

Si Romeo se moviese como Patrick Swayze en Dirty Dancing ya hubiese sacado a bailar a esta peculiar Julieta hace tiempo. Vosotros ya estáis tardando en hacerlo. Convertiros en el joven Montesco por unos instantes y ¡enamoraos hasta las últimas consecuencias! Próximas funciones el 26,27,28 y 29 de noviembre en la sala Badabadoc Espai de Barcelona.

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