Russafart: amar el barrio a través del arte

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Nos gustan los barrios. Son los lugares donde crecemos y nos perdemos, donde forjamos nuestra personalidad, dibujamos nuestros sueños y, de adultos, donde elegimos quedarnos y comenzar otras vidas, otros proyectos. En sus calles la vida es más real, las personas tienen nombre y nuestros pies pisan en firme, sabiendo que cada paso es un paso hacia el sitio que nos importa.

Debe de ser por eso, porque nuestra zona de confort es, finalmente, nuestra zona de experimentación, que los movimientos vecinales tienen un calado más hondo y auténtico. Todo lo que ocurre en ellos es lo que nos pasa a nosotros. Y si hasta hace unos años los habíamos descuidado, desde que las asambleas del 15M se ramificaron hasta el último rincón del país, los barrios se han recobrado y sus vecinos los han recuperado para darles el cariño que merecen.

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En Russafart los talleres de artista abren sus puertas.

En este contexto, la de la revalorización del barrio, entran en juego iniciativas culturales nacidas para integrar, para difundir, para reflexionar y proteger lo propio. Como el evento Russafart, que organizan desde hace ya ocho años la Asociación Russafart e Imprevisual Gestión Cultural en el barrio valenciano de Russafa, un reducto de talleres de artista que abrirán sus puertas al público del 27 al 29 de mayo próximos.

Como nos cuenta Aristides Rossel, coordinador general de Russafart, los movimientos artísticos comenzaron a asomar por Russafa “hace 12 o 15 años, cuando la zona, por diferentes motivos, estaba totalmente degradada y abandonada por la Administración”. Si ahora este barrio es un punto de encuentro para artistas y aficionados al arte, quizás pueda deberse, según Rossel, a “los precios de los alquileres y las nuevas formas de descentralización de los centros de arte”.

Russafart tiene carácter bienal; detrás del proyecto hay un equipo de 6 personas y 349 artistas, pero de nada serviría su trabajo si no contaran con el apoyo de los comercios colaboradores (un total de 81) y de una ciudad que, como asegura Rossel, se vuelca con el evento.

Pero no lo hacen gratis, ni mucho menos. Este apoyo no es incondicional y cada vecino de Russafa, cada habitante de Valencia, acude a esta cita artística a cambio de algo: el compromiso de Rossel y de sus compañeros por darle a Russafa y a su gente una razón más por la que amar su barrio a través del arte. “Valoramos de forma estable la función educadora social del arte y actuamos en consecuencia”, nos explica, y por ello: “Intentamos por todos los medios democratizar el arte y la cultura, hacerla accesible a toda la ciudadanía, que conozcan de forma directa el quehacer del primer eslabón de la cadena en la producción del arte”.

Y como esta democratización también es responsabilidad de las administraciones, a la valenciana le toca ayudar a que Russafart siga celebrándose, por lo menos, cada dos años. Sobre su papel, el coordinador del evento habla, matiza y también pide: “Este año, la colaboración de la Administración ha sido en especies, no han ayudado económicamente. Esperamos que para ediciones futuras la respuesta de la Administración sea positiva y un nivel más comprometido con los festivales urbanos de la ciudad.” Tomen nota.

Russafart 2016 es un “museo expandido de 5 kilómetros cuadrados” donde los talleres son protagonistas. Se celebrará los días 27, 28 y 29 de mayo en el barrio valenciano de Russafa y el programa de actividades puede consultarse en su web.

Fotos (cc): rakufrecsiaAntonio Marín Segovia

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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