Retratos de cine: Hammudi Al-Rahmoun Font, Director. Especial Cinespaña

Hammudi Al-Rahmoun FontDe padre sirio, madre catalana y mirada intensa, para Hammudi Al-Rahmoun Font en la relación actor-director lo único importante es la confianza. Tras realizar varios cortos (La ventana rota, Casting, Maruan), debuta ahora con un largometraje, rodado en tres días, con 15.000 euros de presupuesto, –Otel.lo-, la adaptación arriesgada del Otelo de Shakespeare, que está arrasando en festivales: Mejor Ópera Prima en Cinespaña de Toulouse, Mejor película en el Festival de Cine de Madrid-PNR y en el ECU (The European Idependant Film Festival). En el film interpreta a Iago, un director sin escrúpulos dispuesto a sacar el máximo partido de sus actores con tal de mostrar pasiones, intrigas y celos candentes en la pantalla, se esforzará al máximo para crearlos en la vida real. La frontera entre la realidad y la ficción se desdibujan para ensalzar y denunciar el poder del director, pero ¿quién manipula a quién?

Nokton Magazine: ¿De dónde surge la idea de tratar este tema?

Hammudi Al-Rahmoun Font: Recuerdo que en tercer curso, en la escuela de cine, la ESCAC, hicimos un casting para actores no profesionales. Entró un señor de unos 50 años, era su primer casting, estaba muy nervioso, hecho un flan, le temblaba la voz mientras decía su nombre y eso me impactó mucho. Me di cuenta del poder del director, de lo vulnerable que es un actor.

Otel.lo

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Después, trabajando con actores, he experimentado que en nuestra relación hay un componente sadomasoquista. De alguna manera como director disfrutas llevando a la gente por dónde quieres o dirigiendo a las personas, sus emociones y, a su vez, el actor también de alguna forma siente un placer poniéndose en tus manos y dejando en ti la responsabilidad de llevarle a lugares donde quizás por su propio pie sería difícil llegar. Es una relación peligrosa y delicada. Existe una línea que no se debe cruzar. Dónde está esa línea y qué responsabilidad tiene cada uno en ese juego es lo que plantea la película.

N.M.: ¿Por qué decidiste interpretar el papel de director en la película?

Otel.lo

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H.A.: Había dos motivos: uno, me hacía ilusión y el segundo, realmente importante, es que era una película con muchísima improvisación. Era muy complicado poner un actor que tenía que reaccionar en todo momento adaptándose a la situación. La única solución que se me ocurría era ponerle un pinganillo y no tenia demasiado sentido. Entonces me pareció más fácil entrar y dirigir desde dentro.

N.M.: ¿Por qué el juego entre realidad/ficción y el jugar con la ambigüedad del documental?

H.A: Es una cosa que ya hacía en mis primeros cortos. Me atrae muchísimo jugar con los códigos que todo el mundo asume cuando se sienta a ver una película. Cuando te sientas a ver un thriller ya sabes que eso que vas a ver es ficción. Es algo con lo que puedes jugar porque el espectador se ha sentado ahí de una manera y tú le puedes dar la vuelta a eso. En el momento en que al espectador le dices que lo que está viendo es real y no está dentro de los códigos de ficción que él creía, se empieza a incomodar porque obviamente no nos afecta igual algo que es real que algo que es ficción. Eso le coge desprevenido y, al final, lo que quieres como director es despertar emociones.

Otel.lo

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N.M.: ¿Por qué la elección de ese final?

H.A: Fue un largo debate; hay un público quizás más “intelectual”, por ponerle una etiqueta porque no sabría definirlo, que prefiere quedarse con esa sensación de final abierto, de no saber exactamente lo que han visto (…) y luego hay otro tipo de público, que es con el que yo me siento más identificado, un público más de a pie, que como espectador necesita que le cuenten por qué ha estado viendo esto, por qué ha estado sintiendo eso. No me quiero ir con ese mal rollo y tener que entenderlo buscando en internet. Quiero que me expliquen el sentido de todo esto, y el sentido de todo, en este caso, es la manipulación.

Otel.lo

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N.M.: ¿Puedes hablarnos de tus siguientes proyectos ?

H.A: Tengo un proyecto de largometraje anterior a Otel.lo, que se llama Los hijos de Itziar sobre el conflicto vasco pero más centrado en los jóvenes, el entorno a la kale borroka. Es un guión que escribió un amigo mío que es del País Vasco. Hicimos un documental hace mucho tiempo y el documental ya trataba de cómo funciona la ley del menor, con delitos que tienen que ver con el terrorismo, porque la kale borroka, la lucha callejera, se considera terrorismo. Entonces hablamos de todo eso. Nos quedó por intentar mostrar a un tipo de personaje que normalmente no querría salir en el documental. Alguien que ha estado implicado, soporta el rechazo de sus padres (a los que no les gusta que se haya metido en esto), el rechazo del entorno independentista (porque él no ha acabado pasando a la estrategia de la izquierda abertzale) y obviamente el rechazo de la sociedad. Es como un outsider, un antihéroe. Es muy interesante porque de alguna manera recibe palos de todos lados; es este tipo de personaje del que te digo que no quería implicarse en el documental. Por eso decidimos hacerlo en ficción.

El proyecto es muy bonito. Se centra en el mundo de la izquierda abertzale pero también puedes ver todo el abanico de posiciones, que son muy complejas. Te das cuenta que hay muchísimos matices, de planteamientos que no tienen cabida en el simple a favor o en contra. La película podría tener la posibilidad de una coproducción con Francia y quizás, incluso, Inglaterra que ha vivido algo parecido con Irlanda del Norte.

Hammudi Al-Rahmoun Font

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También tengo otro proyecto, con actores no profesionales, que habla sobre un poco lo que yo viví en la adolescencia: centrado en un pueblo de Cataluña, pueblo industrial, donde la juventud se siente muy sola, donde te reflejas un poco en las drogas, cómo te haces adulto, cómo descubres el sexo. Me gustaría retratar ese entorno casi más a modo de taller con chavales que con actores.

N.M.: ¿Cuando trabajas en un proyecto lo haces principalmente para el público?

H.A: Cuando me planteo cómo hacer un proyecto nunca lo hago pensando en cómo se hace cine convencional, cómo se suele hacer: buscar un guión, unos actores, etc…Yo no trabajo así, me gusta tener una idea, un ambiente, algo que querer contar, un tema y una construcción dramática, pero no un guión cerrado. Me gusta encontrar un grupo de gente con el que acabar de construirlo. Por ejemplo, con este proyecto con los chavales, quiero hablar de mi adolescencia pero también me gustaría introducir lo que es la adolescencia ahora. Me gustaría trabajar con chavales que ahora están viviendo eso, e introducirles a ellos como personajes, porque si no acabas tirando de estereotipos: el gordo, el gracioso, el líder… Pues no, pienso: vamos a buscar gente que se quiere implicar en el proyecto, de ahí van a surgir líneas y habrá personajes que me recuerden a lo que yo he vivido. Esta construcción nunca es convencional pero luego la peli sí que quiero que lo sea, sí que la voy a regir en códigos que el espectador pueda entender. Me gusta hacer un cine que conecte, que cree empatía. Yo quiero que mis películas las entienda mi madre, no es como hacer cine para la crítica.

Otel.lo

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N.M.: ¿Cómo ves el futuro del cine español?

H.A: Tengo un discurso un poco diferente, como estamos en un momento de crisis, hay una tendencia al: “¡Ay, que está muy mal la cosa!” y la verdad, si yo te soy sincero, los últimos dos años son mi momento más dulce a nivel profesional y además también lo es de todos mis colaboradores más directos. Entonces pienso, es verdad que hay crisis y está haciendo sufrir a mucha gente, pero también siento que ha caído un sistema de producción al que yo no pertenecía. ¡Itziarren semeak (Los hijos de Itziar) por ejemplo, es un proyecto que tiene 7 años y nunca hemos conseguido levantarlo!

Ha caído toda una serie de gente que ya estaba acomodada en este pastel, que de alguna manera, digamos, cada año le caían sus subvenciones, con cosas muy de vieja escuela, donde yo no siento que se estaba premiando con subvenciones a proyectos concretos, sino que ya era gente que estaba ahí instalada, tenía esa puerta abierta que no tengo yo.

Otel.lo

Otel.lo

Ahora parece que ha caído esto y los que somos jóvenes y venimos después es como si de alguna manera, eso, nos hubiera abierto una puerta a nosotros, una puerta distinta, porque no tenemos un duro y como hemos entrado desde ahí, desde la crisis, nosotros no decimos “¡Oh, es que no nos han dado el millón de euros!”. No, es que a mí nunca me lo han dado. En este sistema de producción yo me muevo como pez en el agua. Y es una oportunidad de que ahora una nueva generación reinvente el sistema de producción e incluso de distribución.

Hammudi Al-Rahmoun Font y An Perelló

Hammudi Al-Rahmoun Font y Ann M. Perelló

Hablando de distribución, por ejemplo, ha abierto una sala en Barcelona que va a programar películas como si fuera una Filmoteca. Es una filosofía donde tú vives de un público fiel. Van haciendo pases especiales con coloquio, igual que en un evento. Yo sé que Otel.lo no va a estar dos semanas en un cine de hit”, no tiene ningún sentido, pero que se pueda ver el jueves en Barcelona, el viernes en Tarragona y que, además, yo vaya a presentar la película, ofrece algo más completo; creo que eso sí que tiene vida, sentido y posibilidades. No sólo es un momento para la gente nueva, también para la gente de antes que está sabiendo adaptarse.

N.M.: ¿Si pudieras pedir tres deseos al cine cuáles serían?

H.A: Poder hacer el cine que quiero. Poder vivir de ello, porque no es fácil. Y el tercero no lo sé, me lo tendría que pensar, pero con dos me conformaría. Si yo tuviera esos dos estaría muy cerca de la felicidad a nivel profesional, porque eso ya llenaría una parte de mi vida importante.

Dirección: Hammudi Al-Rahmoun Font Guión: Hammudi Al-Rahmoun Font Producción: Escandalo Films Fotografía: Pau Esteve Birba Montaje: Antonio Gómez-Pan, Hammudi Al-Rahmoun Font Música: Pau Loewe-
Intérpretes: Ann M. Perelló, Youcef Allaoui, Kike Fernández, Marc Montañés, Laia Cobo- Duración: 71 m.

Fotos Banafcheh Pérez y cedidas por Hammudi Al-Rahmoun Font.

 

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