Querido cunnilingus

Querido cunnilingus

Cuando parecía que todas y todos estábamos dispuestos a agacharnos, o que, al menos, nos estábamos acercando a un aceptable panorama de intercambio de favores, va Michael Douglas y dice a The Guardian que el cáncer de garganta que ha padecido durante dos años se debe a la práctica indiscriminada de cunnilingus. Otra vez el fantasma del coño de la Bernarda, pensaron algunas: el mismo que hace que digamos que lo que mola es cojonudo pero lo que apesta es un coñazo, ese que nos lleva a exclamar en medio de un atasco “¡vaya CHOCHO hay aquí montao!”. Una vez más, pene 1 – vagina 0.

Raro es el año en el que no hay una state university norteamericana que emita los resultados de un estudio en el que se demuestra que es altamente beneficioso para la mujer tragar semen. Que si calcio, que si magnesio, que si fósforo (con lo bueno que es para concentrarse), que si potasio (esto es para que no te den calambres en los gemelos por la noches), que si zinc (también tiene que ser bueno para algo). La vagina, en cambio, no parece ser tan nutritiva.

La realidad es -pongámonos serios- que el sexo oral y, en concreto, el cunnilingus, también es una práctica de riesgo. Entre las recomendaciones nacionales para sexo seguro emitidas por Gran Bretaña figuran la de cepillarse los dientes después de practicarlo y la de evitarlo en caso de que se tengan cortes o llagas en la boca. El sexo oral está, también, detrás de entre un 12% y un 26,7% de los cánceres de orofaringe diagnosticados en España, según datos publicados hace poco por Esmateria y ABC, pero, además, puede ser una vía de contagio de venéreas como la gonorrea.

Aun así, después de lo de Douglas enseguida surgieron voces que insistían en que el sexo oral es una causa del cáncer de boca y del de garganta, sí, pero muy por detrás del consumo de tabaco y alcohol, y en que el virus del papiloma humano es algo omnipresente que contagiará a casi cualquier persona sexualmente activa a lo largo de su vida, pero solo provocará cáncer en un 10% de los afectados. Quizá por eso, Allen Burry, representante de Douglas, matizó, a los pocos días de que la entrevista en The Guardian fuera publicada, que el actor, que confesó en la misma que tampoco se privó de beber y fumar, no se refería a su caso concreto, sino que hablaba “en general”.

En cualquier caso, da miedo pensar que esa parcelita de felicidad conquistada, poco a poco, por las mujeres puede perderse después de que se hayan liberado estos fantasmas. Si bien es cierto que existe sexo después del SIDA, incluso de riesgo, y que el ser humano es un imprudente partidario de la filosofía de “eso solo les pasa a los demás”, no está de más rendirle un pequeño pero sentido homenaje al cunnilingus ahora que Douglas acaba de abrir la caja de los truenos. Quién sabe, por si acaso. Con vocación de experiencia trascendental y casi siempre ensalzado por un hombre, así ha visto Nokton Magazine el sexo oral a las mujeres en el cine y en la música.

Blue Valentine

Lo que el deseado Ryan Gosling practica aquí (min 07:11) no es un simple cunnilingus, sino, como alguien me dijo alguna vez, un cunnilingus con conciencia social, que recibe un personaje femenino, el de Michelle Williams, que antes había encadenado varios encuentros sexuales insatisfactorios. Un ejercicio de sexo oral romántico, justiciero e incluso algo naif, dedicado a todas y cada una de las espectadoras que ven el film. Una maravilla, vamos.

Actualización: la escena arriba mencionada ha sido eliminada de YouTube, según explica el portal, “debido a una infracción de la política relacionada con desnudos y contenido sexual”. A la espera de que otra alma caritativa se preste a subirlo de nuevo, os dejamos este enlace a I Heart Chaos donde podéis disfrutar del clip completo.

Huevos de oro y Jamón Jamón

Jamón Jamón

Un fotograma de Jamón Jamón.

Menos sensibilidad tenían los machos ibéricos de Huevos de oro y Jamón Jamón, ambas del recientemente desaparecido Bigas Luna, que era único para rodar escenas de sexo, aunque fuera en un anuncio de quitamanchas.  En las dos películas, el personaje masculino le practica un cunnilingus al femenino, pero en ambos casos, le confiesa abiertamente que le da asco.

Norwegian Wood

El que trate de descifrar una canción de Los Beatles lo lleva claro. No porque los de Liverpool fueran especialmente crípticos, sino, más bien, por la legión de fans que espera agazapada, en cada rincón del planeta, su oportunidad para dar una nueva vuelta de tuerca al significado de cualquiera de sus versos y para demostrarte que tú no has entendido nada. Con Norwegian Wood, al menos, queda claro que el trasfondo de la canción es sexual; hay quien dice que es la confesión de un John Lennon harto de –pobrecito- ser infiel a sus parejas, están los que piensan que Norwegian Wood es una forma de referirse, en argot, al sexo anal, y, además, existe otra teoría, insinuada en la novela homónima de Haruki Murakami (Tokyo Blues en su edición en castellano), que sostiene que el protagonista de la canción le practica el sexo oral a una chica que, después, se queda dormida sin “devolverle el favor”. Biting my time, drinking her wine.

Mojándolo todo

Aute no necesita ninguna traducción en este clásico, desde el título –Mojándolo todo- hasta las lácteas vías y los negros agujeros pasando por los pudores, los sudores, los pétalos de carne. Lo que sí merece mención es esa trascendentalidad de la que hablábamos antes, casi épica. En esto, sentimos decirlo, el cunnilingus sí gana por goleada a la felación: la gente que lo hace se pone muy mística. Después, la canción pasa a otro capítulo –dilatas, dilatas para mí, mostrándome, obscena, la cueva del milagro– del que quizá hablemos algún día, si a Michael Douglas le da por empezar a diagnosticar otro tipo de dolencias.

Gustito para mis orejas

Otra oda masculina al cunnilingus; en este caso, Raimundo Amador (o, más bien, Pablo Carbonell, autor de la letra de la canción) se confiesa tan a gusto que ni oye ni siente ni padece: no te oigo bien porque ando sumergido en tu miel, ay qué bien. Con un tono más desdramatizado -aunque tierno- que Aute, como todo cunnilingus que se precie, también tiene vocación ascética: Bebiendo tu esencia, siguiendo tu senda […] el horizonte es un muro que me cabe entre las cejas.

Ken Park

Un fotograma de Ken Park

Un fotograma de Ken Park.

El siempre explícito Larry Clark logró con este film que su emblemática Kids se quedase en “sugerente”. Si alguna lección positiva puede extraerse de su combinación de incesto, masturbación con asfixia, abusos, promiscuidad asfixiante y nihilismo es que aparece carne de todas las edades y calidades en igualdad de derechos, con felación y cunnilingus incluidos. En una escena, uno de los adolescentes suburbanos que protagonizan Ken Park, en concreto el que mayores pinceladas autobiográficas (de Clark) presenta, le practica sexo oral a la madre de su novia. Finalmente, la imagen se convirtió en el cartel oficial de la película en algunos países.

Cisne negro

Cisne Negro

Un fotograma de Cisne Negro.

Aquí hablamos de otro tipo de cunnilingus, ya que, en la perturbadora película de Darren Aronofsky, todo es otra cosa distinta a la que parece. Nina, interpretada por Natalie Portman, consume algún tipo de droga que detona todos los miedos que su rival, Lilly (Mila Kunis), desencadena ante la proximidad de su debut como bailarina. Dentro de una colección de imágenes clásicas del psicoanálisis, una bailarina somete –en todos los sentidos- a la otra a una voraz sesión de sexo oral.

I’ve been loving you too long

Fueron muchos –los Rolling Stones, Etta James, Aretha Franklin– los que versionaron este tema del héroe del soul Otis Redding, escrito junto a Jerry Butler. La particularidad de la interpretación que Ike y Tina Turner hacían de él, un año antes de que Serge Gainsbourg y Jane Birkin pasaran a ser la banda sonora de todos los momentos picantes en televisión con Je t’aime…moi non plus, es que la malavenida pareja escenificaba lo que, a todas luces era un cunnilingus a Tina, que acababa en orgasmo. Mientras Ike tocaba la guitarra emitiendo ruidos guturales (existe una palabra estupenda en inglés para eso, slurping), la Reina del Rock se deshacía en una colección de ruegos y promesas jadeantes que terminaban por convertirse en un suck it to me a aullidos. Y no eran ni los 70.

Fotos: Lies thru a lens (cc) /YouTube/ LesMedia (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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