¿Qué tendrán que ver los cojones para jugar con las barbies?

Fotograma del proyecto 'She Culture', que cuenta con el apoyo de la Unión Europea

Una pera es una pera y una manzana es una manzana. ¿O eran los platos y las tazas? Lo que está claro, o eso dicen muchos, es que las cosas no se pueden mezclar, y los niños tienen que jugar como niños y las féminas como lo que son, damitas dulces y frágiles, ¿pero de verdad es así? ¿Quién impone los roles? La educación de las/os más pequeñas/os recae no solamente en las escuelas, de hecho, en sentido estricto el colegio es responsable de nuestra formación intelectual y académica. Son la familia y el entorno social los que marcan y forman de manera definitiva a las niñas y niños del futuro. Los que definen cómo se enfrentarán al mundo y lucharán contra las imposiciones sociales.

She Culture

Pero llega la Navidad y los árboles y zapatos junto a las chimeneas se llenan de paquetes y regalos envueltos en los más variados papeles de colores. El de la sobrina pequeña con envoltorio rosa de la princesa de moda de turno. El del hermano mayor, que sea de superhéroes o coches. Ilusiones y deseos puestos en cartas con un único fin: jugar. Porque jugar nos hace libres, aunque parece que el sexo con el que se nace impide ejercer la libertad a aquellos locos bajitos a la hora de acercarse a unos juguetes u otros. Al menos a ojos de muchos de los que los rodean (y de la inmensa mayoría de los publicistas).

Niño varón de 4 años pide una muñeca y esta fue la reacción de su padre

A pesar de todo, hay muchos que intentan poner su grano de arena en la lucha por no marcar sexualmente los regalos navideños. Desde administraciones públicas, como la Junta de Andalucía, que en las pasadas navidades de 2015-2016 lanzó una campaña bajo el lema “los juguetes crean personas” buscando concienciar sobre la igualdad y el peso que tienen estos mensajes respecto a la educación de los niños y las niñas, o la Unión Europea a través del apoyo al proyecto She Culture, que se centra en promocionar la diversidad cultural y el diálogo intercultural a través del análisis y evaluación de las políticas de género en el ámbito de la cultura a nivel europeo y nacional. También la sociedad civil; atención especial merece el análisis de los tradicionales catálogos de juguetes de tiendas especializadas y grandes almacenes hecho por Feminista Ilustrada (que como bien dice: “si para jugar con un juguete hay que usar los genitales, seguro que no es un juguete infantil”). Tampoco el mal elemental, que es como muchos ven el mundo de la publicidad, es insensible a esta realidad y tienen en cuenta su peso en la sociedad. Con sus herramientas han querido, o al menos intentado, dejar claro que ni conducir ni jugar tiene nada que ver con nuestro sexo.

La muñeca que eligió conducir

Los roles de género son una imposición cultural que puede parecer inamovible, pero es que precisamente la cultura muta al compás de los hábitos, vicios y virtudes del grupo de seres humanos que la genera. Ningún niño nació fascinado con el color azul , como tampoco una bebé salió del útero materno señalando un biberón o un chupete rosa. Con lo que sí nacimos todos, aunque lo desarrollemos cuando llegamos a edad adulta, es con la responsabilidad de hacer un mundo mejor, sobre todo cuando nos convertimos en referentes de los más pequeños. Quizás sean precisamente estas fechas en las que la atención se centra en niños y niñas el momento perfecto para inculcarles un consumo responsable, el respeto y la igualdad. Porque queremos balones, robots, muñecos y cocinitas, pero sobre todo queremos jugar con todo y con todos.

 

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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