La gala de los Premios Max confirma el gran momento del teatro

Era lunes y los teatros descansaban. Pero el telón no dejaba de levantarse para mostrarnos lo mejor de las artes escénicas en la XVI edición de los Premios Max. Un día para celebrar el teatro y la danza que empezaba al mediodía en las Naves del Español-Matadero con la entrega de los Maximinos a todos los finalistas. El ambiente de la mañana es distendido; saludos, felicitaciones, cervezas, jeans y zapatos planos junto a las premisas que tendría la ceremonia en palabras de Antonio Onetti, presidente de la Fundación Autor de la SGAE, que anticipaba la noche “no va a ser una gala quejosa” “la cultura no es un mero entretenimiento y lo vamos a demostrar”, y lo hicieron.

Ya en la noche Alex O´Dogherty, maestro de ceremonias, abría la gala con una canción convertida en una declaración de intenciones en los tiempos que le toca vivir al teatro; una canción que pasaba del “no hubo manera” al “sí que se puede” resumiendo así el trabajo de todos los profesionales que se encontraban tras las nominaciones.

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Mario Gas con su Max como director de escena por ‘Follies’.

El primer Premio Max lo recibió Mario Gas como director de escena por Follies anticipando también el nombre de la obra que más sonaría durante la noche ya que recibió seis manzanas; dirección de escena, dirección musical (Pep Pladellorens), figurinista (Antonio Belart), actriz de reparto (Asunción Balaguer), actor protagonista (Carlos Hipólito) y mejor espectáculo de teatro musical. Aunque el premio para Gas tenía cierto sabor amargo “hemos despedido a un compañero y amigo, artista noble, que es Constantino Romero, y las emociones están muy encontradas” pero no dejó de sentirse “muy orgulloso de haber cerrado su etapa en el Teatro Español con Follies. La obra dio también uno de los momentos más emotivos de la gala con Asunción Balaguer que afirmaba recibir “el premio que más feliz me hacía en la vida”. Una vida dedicada a un escenario que la transforma “llego cansada, no voy a poder, pero en cuanto entro en el teatro digo… ¿pero qué me pasa a mí? Soy otra” confiaba acariciando el galardón.

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Ron Lalá Teatro, mejor empresa/producción privada de artes escénicas.

Les siguió en el palmarés Tacita a tacita con cuatro Premios Max; mejor coreografía, mejor intérprete femenina de danza (Teresa Nieto), mejor intérprete masculino de danza (Manuel Liñán) y mejor espectáculo de danza. Mientras De ratones y hombres que acaparaba 12 nominaciones fue reconocido en las categorías de mejor escenografía y de mejor diseño de iluminación. Entre el resto de premiados Amparó Baro como mejor actriz protagonista; para la que recogió el premio Carmen Machi, finalista en la misma categoría, Ron Lalá Teatro; que no perdía su esencia al recoger su manzana a mejor empresa o producción privada de artes escénicas con una canción humorística al unísono , o Escena Miriñaque que consiguió que el premio a mejor espectáculo revelación viajase por segundo año consecutivo a Cantabria.

En la luna, de Teatro de la Abadía y Teatre Lliure, cerraba la noche de las artes escénicas confirmándose como mejor espectáculo de teatro. Una noche dirigida, iluminada y protagonizada por la propia cultura que en una gala amena reivindicó su lugar sin alzar la voz, desde el trabajo y el dulzor, de una manzana.

Fotos: Ana S. Ortega

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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