Polémicas, ciudades y logos

Gafas sobre un mapa.
La imagen de una ciudad no está en el mapa, sino en el logo.

Visitamos las ciudades con ojos expectantes, llegamos a ellas cargados de ilusión, pero ¿por qué llegamos precisamente a esa ciudad en la que, quizás, nunca habíamos pensado? La respuesta fácil es: por los vuelos low cost o las casas de los amigos, pero detrás, como casi siempre, está la publicidad. Estos días se celebra Fitur y con esta feria del turismo tomamos aún más conciencia de la relevancia de la imagen y la identidad, llamémosla corporativa, de los destinos turísticos.

En la mayoría de ocasiones, los carteles turísticos que copan la publicidad exterior se componen de una fotografía, exótica o con monumento, una frase apetecible y un logo. Es precisamente en el logo donde radica la última polémica surgida en torno a la elección de la imagen de una ciudad, Santander. La pasada semana su ayuntamiento lanzó un concurso en el que los interesados podían votar entre tres logos para escoger el que la representase; escasos días después surgió la duda, cuando varios diseñadores confirmaban que uno estaba basado en una plantilla por lo que no se trataba de una creatividad original. La polémica ha finalizado con la decisión de rescindir el contrato a la empresa encargada de los diseños por las dudas sobre la originalidad de los mismos. Una acción que precisamente pretendía finalizar con la presentación de la nueva imagen en Fitur.

El crear una imagen desde la agencia que no será conocida por el público hasta su lanzamiento se ha quedado atrás, los ciudadanos comienzan a ejercer como integrantes del departamento de marketing de su localidad, pero, por el momento, sin demasiado éxito. Ya que otro de los ejemplos más recientes es el del logo de Benidorm, que, a través de #Benidormbytalents, se propuso seleccionar a través del público.  El formato de concurso fue mediante ‘me gustas’ en Facebook y pareció no ser la elección más fiable.

Quizás por ello son pocos los destinos turísticos que dejan la selección de su diseño a los ciudadanos, pero algo cambia cuando se trata de ferias locales, donde los vecinos pueden participar en la elección de los carteles o los programas festivos que les representarán. Lo hacen por ejemplo la Feria del Queso de Pesquera, el Descenso del Sella, las Fiestas del Pilar o las de San Fermín. Junto a estos, algunos otros, aunque aún continúan siendo minoría.

También hay eventos que, por sí mismos, representan a grandes ciudades. En España uno de ellos es el Carnaval, una festividad que siempre ha sabido beber de la participación popular, especialmente en aquellos lugares que llenan hoteles y calles durante esos días. La imagen de algunos de estos, como la de Cádiz o Las Palmas, sale a concurso, y aunque suelen exhibirse al público todas las obras presentadas, es un jurado quien la evalúa.

Foto: DariuszSankowski (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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