La poesía joven española nació en Mil novecientos violeta

“Nací el 24 de junio de mil novecientos violeta”. Con este verso del poeta David Meza se dio nombre a las jornadas de poesía joven española de La Casa Encendida de Madrid, donde se situó en el mapa a los nuevos poetas surgidos en la era online.

Annie Costello (1992), Óscar García Sierra (1994), Rosa Berbel (1997), Miguel Rual (1992) y Arturo Sánchez (1990) son los cinco autores reunidos por Luna Miguel en una mesa redonda que moderó Elena Medel, ambas poetas y editoras de El Gaviero y La Bella Varsovia, respectivamente, con la excusa de hablar de la poesía de los nacidos en los 90 que se difunde en Internet.

Es precisamente este medio el que ha democratizado la poesía y donde han creado sus propios conceptos de generación y conversación.

De manera afín a la aparición de la Alt Lit en Estados Unidos, una comunidad literaria alternativa que se alimenta de Internet, los jóvenes escriben, comparten y comentan su obra online. En España, la antología publicada en 2011 por La Bella Varsovia llamada Tenían veinte años y estaban locos abrió la veda, así como se hizo en México con La red de los poetas salvajes.

Los versos que surgen ahora y los que están por venir se escriben por todos, aseguran. Los jóvenes atraídos por la poesía o la literatura participan de forma intensa en las redes para apoyarse mutuamente. Se leen entre ellos, divulgan sus trabajos y se inspiran en los poemas de sus amigos, en los clásicos, en la música, la televisión, la ciencia, los conflictos internacionales y en la cotidianeidad porque, según Annie Costello, “cualquier cosa es digna de ser escrita”. No les cabe duda de que esta es la plataforma del presente y del futuro.

Sin embargo, aunque los blogs, Tumblr o Instagram sean el centro de sus creaciones, esto no significa que el libro haya perdido su importancia. De hecho, el formato en papel se convierte en la confirmación del poeta originado en la red, ya sea como antología que reúne a varias jóvenes promesas o en poemarios individuales.

Uno de los motivos principales es que ofrece una ventaja fundamental de la que carece el mundo digital: es un objeto. El libro cambia su estatus y se convierte en un fetiche. Se alza como algo que no solo se lee, sino que también se mira, se conserva y se mima.

Internet ha traído consigo otra forma de lectura (la de la navegación) y a nuevos lectores, que no se conforman con lo que les ofrecen las editoriales y piden más. Pero asimismo ha creado nuevas voces literarias que se han visto ayudadas por el poder difusor de los blogs, lo que les ha dado la oportunidad de dar a conocer una obra que quizá no hubiera podido salir de los cajones de escritorio.

Aquí os dejamos algunos poemas de los poetas reunidos:

Hep nº1

Humility is beatness
La humildad es la beatitud
La humildad es el golpe
La humildad es el ritmo
La humildad es el latido
Y no no no
yo no no
yo no soy humilde
Soy un ladrón flexible como un dibujo
En los tejados de la noche
¡Sácanos de aquí!
Dando fuerte
Donde duele
La salvación me golpea en el hígado
“Chaval, mira bien por dónde vas no se te vayan a caer los ojos” dicen pero bien se
nos podrían caer los ojos y metérsenos en los zapatos “¡Para un momento! ¡Tengo
una piedra en el zapato! ¡Joder cómo duele!”
Y cuando suenen las campanas en la noche electrónica
Y cuando los neones de colores iluminen la capilla
Y cuando broten pompas de jabón de la boca de las señoras
Y cuando salgan cuervos y astros y jabalís de la boca de los señores
¡Y CUANDO EN DEFINITIVA SE CUMPLA EL DESIGNIO DE LA MENTE!
Bailaremos con cocodrilos.
Oh doucement mon amour en esta lúgubre fiesta de interrogantes y flamencos
lisérgicos que picotean con saña mi córtex mescalínico
Dámelo
Dámelo
Dámelo
¡Oh, me rindo al culto pagano y bárbaro y sanguinario y sacrifico pollos sobre el
altar de un sobrenatural Cervantes!
WHOAAAAA!!!
Porque la humildad es el ritmo
Y lo dije
Y lo repito
Que volverá
(que vuelve)
el Tiempo de los Asesinos
La era de los jinetes locos
Baal‐Babilonio y Atila Mascaneuronas.
El asesino viaja en el asiento del copiloto.
Está exhausto.
Porque la humildad es la beatitud.
Mátanos
Murciélagos en el armario y serpientes entre las sábanas.
Sálvanos
“Eh chico, mejor que dejes de ver cocodrilos donde solo hay cascanueces”
Y acaso acaso acaso
No se trata de eso
exactamente de eso
sola y exclusivamente de eso
Se levantarán astros de goma
Porque la humildad es el golpe
No soy creyente
No soy de aquí
No soy azul
No soy sabio
No creo
No creo
No creo
Yo también tengo derecho a cantar el blues y a soñar que vibro y sudo y tengo
convulsiones en un concierto de Dizzy Gillespie aunque hoy se llame Parov Stelar
Estelas de un buen poema
Esto no es un buen poema
Esto es encerrar el cosmos en una palabra
Porque la humildad es el latido
Escucha aquí la ausencia de desidia
¡Baal! ¡Bájate del árbol ya, ya no estoy jugando!
Ya no estoy jugando, Baal.
Suena el Blues de Babilonia
Sweet tune.
Suena el Blues de Babilonia en el saxofón
En el día de la resurrección
Aprendiendo a destruir un mundo y renacer
Despeinados y con las pupilas dilatadas
Porque soy la beatitud
Y soy el golpe
Y soy el ritmo
Y soy el latido
Y soy
¡Oh! Ya lo creo
Soy
Soy humilde.

De Arturo Sánchez

Rebelde

No puedo asimilar el océano
su violencia, su acometida azul,
sabiendo que llegará el día en que su matriz
cristalizará, y la sal que reprime
anegará los campos de pobreza.
No puedo asimilar el agua previendo
los áridos labios del mañana
o sí podría
pero ello sería
aceptar la muerte en la lontananza
y tratar de aferrar, entre tanto,
la tenue superficie del instante.

De Annie Costello

SED VERDADERA
 Quien no tiene la oportunidad de sentir sed, no puede gozar bebiendo (Michel de Montaigne)

Quizás la verdadera sed
que desertiza mi garganta
sea la necesidad
de ser
sed
en garganta ajena
promesa
de agua
en garganta ajena.
(de Compartir el frío)

De Miguel Rual

NUESTRA PRIMERA CITA CONSISTIRÁ EN VER MIL MANERAS DE MORIR EN CASA
DE TUS PADRES

cuando usas una cuchara para algo para lo que una cuchara no está pensada no
puedes evitar sentirte inteligente
estoy a un fracaso menos de darme cuenta de que no hay nada de lo que estar ·a un
fracaso menos
estoy planeando mi muerte con una cuchara para ser la primera persona de la
historia que muere con una cuchara y que a partir de mí la enfermedad de morir
con una cuchara lleve mi nombre
mis dedos tiene miedo al compromiso
todas las cosas por las que intentamos dejar de depender de otras cosas son
contagiosas
mis dedos hablan cinco idiomas y son capaces estar pegajosos en diez
soy como un anuncio de antidepresivos con piernas en el que las piernas no son lo
suficiente largas como para llegar la estantería de los antidepresivos
con mis piernas cortas me muevo sin control por la cadena alimentaria
si me muerdes te conviertes en un anuncio de antidepresivos
si te muerdo tu madre te recomendará que no tomes nada porque está mal mezclar
antiinflamatorios con antidepresivos
me gustaría morir por tu culpa para que a partir de mi toda la gente que muriese
por la enfermedad de morir por tu culpa llevase mi nombre
mis ganas de vivir han sido suspendidas de empleo y sueldo hasta nueva orden y
van a empezar a investigar la muerte por su cuenta
si te muerdo te conviertes en una fracasada

De Óscar García Sierra

Bitácora

Deseo crear una memoria de viaje.
Poetizar. Creer.
Relatar si este es mi reino de peligrosa luz
de adolescente.
Saber si el horizonte es algo cierto,
una quimera que rasga y que desgarra,
o todos fingen ver allí
donde no hay nada.
Escribo bajo la visión de un ciego,
de un pájaro mudo que me canta al oído.
Nada he visto, nada sé.
Todo lo que narro es invención
y fruto de la huida, del temor a la muerte,
a los huéspedes que viven en mi casa.
Cinco, nueve, trece, dieciséis, para qué.
Sigo viviendo a tientas. No hay latitud, no hay sexo,
no hay brote de esperanza en mi garganta.
No sé qué es la poesía.

De Rosa Berbel

 

Fotos: La Casa Encendida / Nerea Campos

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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