Películas de manta y sofá made in Spain

 

La cuesta de enero llegó para quedarse, ya no hay cenas y comidas copiosas día sí y día también y, podríamos decir, que estamos en la época más cinéfila del año. El pasado domingo (lunes) fueron los Globos de Oro, mañana se sabrá quién está nominado para los Oscars y en España los Forqué acaban de dar sus premios y a los Goya también les falta poco (aquí una promo de la gala). Además, este año se celebrarán por primera vez los Premios Feroz y ya han anunciado unas cuantas sorpresas.

En Nokton, diseccionamos las películas más interesantes de los últimos meses/años para que puedas disfrutar de ellas en la comodidad del calor de la manta y el sofá de casa.

Por poco dinero:

Gente en sitios

Cuando en la primera escena esa pareja que está eligiendo el menú se sorprende ante el camarero que escribe y escribe sin parar, Cavestany nos está anunciando ya el desconcierto de todos los personajes que van a ir apareciendo en cada uno de los pequeños sketchs de que se compone esta película que no es sino un puzzle de situaciones, un caleidoscopio de seres deambulando delante nuestro sin saber muy bien dónde ir.

Personajes dentro de un mundo loco, un mundo sin orden, un mundo sin control. Personajes que destilan ese halo de patetismo de los derrotados, de los desnortados… Que componen escenas inconexas entre ellas pero que, a su vez, parecen unidas por un destartalamiento formal (planos directos sobre los personajes, troceamiento de escenas, encuadres incompletos…) y que nos ubican en un mundo imposible de analizar por la deriva social en la que estamos inmersos. Porque Gente en sitios es una película de la realidad que no vemos, de una realidad que apreciaríamos si nos detuviéramos en muchas de las situaciones que nos muestra el film.

La puedes ver en Filmin.

Barcelona, noche de verano

La noche del 18 de agosto de 2013 el cometa Rose cruzó el cielo de la ciudad de Barcelona, ofreciendo un espectáculo único que no volverá a repetirse hasta dentro de varios siglos. Bajo susurros o a pleno pulmón, empezando a florecer o dando sus últimos coletazos, esa misma noche hubo 567 historias de amor; en esta película podrás ver seis.

Este film es la perfecta muestra de cómo buscarse la vida en el cine, con imaginación y buen olfato comercial. Conviven en ella historias inspiradas (las dos relacionadas con las ex parejas) con otras de relleno o más convencionales (los adolescentes, los dos amigos y la erasmus) está algo constreñida entre tópicos –las musiquillas, los clichés publicitarios– y un product placement cervecero muy descarado. Pero merece la pena por el toque original y los actores.

La puedes ver en Filmin

Hijo de Caín

El debut de Jesús Monllaó Plana supone otra irregular aunque sugestiva aproximación al recurrente tema de los niños ‘diabólicos’, esas películas protagonizadas por jóvenes inquietantes atraídos por el lado oscuro. Los ejemplos son numerosos: desde el terror sobrenatural puro de La profecía al asfixiante estudio psicológico de El otroHijo de Caín (adaptación de la novela Querido Caín, de Ignacio García-Valiño) se encuentra en un punto intermedio entre el gancho comercial de El buen hijo y la intriga psicológica –teñida de todo tipo de ambigüedades– de El hijo del mal, sin dejar de poseer por ello una personalidad propia.

La puedes ver en Filmin.

Para ver gratis:

Piccolo Grande Amore

Jordi Costa (crítico de cine de El País) es el director de esta loca y trepidante historia enmarcada dentro de la iniciativa #littlesecretfilmfestival. Un homenaje al giallo protagonizado por tres integrantes de un club dedicado a la apreciación de la canción italiana, lo grandioso de esta pieza se revela en el trasfondo. Desde el principio se respira un aire pesado, quizá acrecentado por las interpretaciones melodramáticas de temas musicales que afondan en lo que es la vida. ¿Qué rige al mundo? ¿Qué da sentido a la existencia? Algo hace sospechar que es el amor con todo lo que conlleva, es decir, como expresa la sinopsis del film, “lo peor que podría pasarnos.”

La puedes ver en Vimeo.

Los desórdenes sentimentales

Por las imágenes de Los desórdenes sentimentales desfilan trazos de Manhattan (Woody Allen, 1979), Vivre sa vie (Jean-Luc Godard, 1962) o Irma Vep (Olivier Assayas, 1996). No son solo referencias gratuitas, sino que establece esa identidad reconocible a través de la que juzgar la propia película. Es algo muy habitual en gran parte del cine de autor que tanto se reivindica hoy en día, que tiene que ver con incorporar todo ese discurso de un modo totalmente transparente, de que el contenido sea, en sí mismo, una imagen de lo que se espera que sea la película: en lugar de presentar la película tal y como es, se presente a través de otros, es decir, a través de sus aspiraciones.

La puedes ver en Youtube.

Foto: El Terrat

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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