‘Mi familia italiana’, una comedia al pesto muy española

Fotograma del filme.
Fotograma del filme.

“Me pasé toda la noche intentando escribir una carta. Bella Virna arrancaba. Era tal la emoción que me producía recordar cosas que no hallaba las palabras. Ella me quitaba los miedos de rodar en italiano. Me sentí orgullosa de que hubiéramos compartido una magnífica complicidad y encuadre” cuenta Marisa Paredes sobre el momento en el que conoció la muerte de Virna Lisi, su compañera de andanzas en Mi familia italiana, la que fue la última película de la gran dama del cine transalpino -sin la que el cine de los setenta resultaría incomprensible-.

Cristina Comencini, directora de esta comedia coral de mujeres vinculadas por un único y encantador latin lover, le dedica a Lisi un filme en el que su interpretación implica otro guiño más a lo “metacinematográfico” de su eje. En una pequeña localidad de Puglia coincidirán las dos ex-esposas y las cinco hijas de Saverio Crispo (Francesco Scianna), un famosísimo actor “del grande cinema italiano” al que se homenajea en el décimo aniversario de su muerte. Secretos y roces florecerán en una casa reconvertida a embajada parental. Las ex-mujeres, a las que dan vida Virna Lisi y Marisa Paredes, son una italiana y una española, y las hijas -desperdigadas por el mundo- corresponden a cinco nacionalidades: las dos anteriores, la sueca, la americana y la francesa. Un antipasti a prueba de todas las salsas.

“Me pareció fascinante la historia de un hombre, Saverio, que en cada país donde rueda deja una obra de arte. Hablo de los hijos más que de las películas –explica Candela Peña, que interpreta a la primogénita made in Spain de la ficticia estrella italiana-. “Nunca había estado en un rodaje tan internacional. ¡Qué maravilla reinventarte en un país en el que el escenario no era de nadie! Mi Segunda es muy señora, todo lo contrario a mí”. Su consorte también tiene nombre español. Jordi Mollá, “amigo íntimo” de la actriz, se embulle en un diplomático con debilidad por la belleza femenina al que su mujer “está muy enganchada”. Peña admite sentirse cautivada desde muy joven por una fémina de la Cineccità, Giulietta Masina, actriz y esposa de Federico Fellini.

No teme los retos. Ha estudiado hasta tercero en el Instituto Italiano de Cultura. “En Italia sí me veo con ganas y coraje para escoger un agente e intentarlo”. En un año apenas ha actuado una vez, en el filme El tiempo de los monstruos, de Félix Sabroso. En agosto rodará a las órdenes de Paco León y en noviembre debutará en el escenario, algo que le daba “pavor”, dirigida por el talentoso Lautaro Perotti. “Cuando te pasa la vida por encima se te quitan muchos miedos”. Hace unos meses concedía una entrevista en televisión en la que, como hiciera en los Goya de 2013, pedía trabajo. No entiende por qué sorprende tanto a la opinión pública que lo haga. Ha recibido duras críticas. “Quiero que se desmitifique la imagen del actor. Somos ciudadanos también. Tengo bajo mi responsabilidad a una personita y el deseo de mi profesión. Nunca he aspirado a ser figura, sólo a la mejor actriz que pueda”. Tajante y sin dobleces, siente que con Mi familia italiana le ha tocado “lotería y media”.

mifamilia

La cinta recupera el halo de la época dorada cinematográfica del país mediterráneo, granado de divos y mitos que aún centellean en la memoria colectiva. Saverio Crispo desplega en el espacio del film la fascinante atracción de Mastroiani y concentra la leyenda de impenitente seductor de Vittorio Gassman. Para desdecirlo o todo lo contrario, aparece en el tributo a su figura un doble de sus rodajes interpretado por Lluís Homar, lo que rizará el rizo de la comedia.

“Me siento cercano a lo latino, a este carácter más caliente y la directora estaba encantada con la aportación española. Decía que le gustaba esa libertad que teníamos en el juego de la actuación” explica confesando que los actores que manejan “el aspecto cómico” le producen mucha admiración, ya que “retratar al ser humano” a través de la comedia no le parece “liviano”. El equipo del rodaje le conocía por el “estupendo” que contestaba a cada petición y señal que se le daba y se declara fan del entusiasmo, rasgo que describe a los directores de sus futuros estrenos en cine, Hugo Stuven (Anomalous) y Eduard Cortés (Cerca de tu casa). “Estoy deseando trabajar con quien quiera trabajar conmigo y quiera emocionarse con un proyecto que me aporte”. Y añade que le gustaría, sin ansiedad ninguna por otra parte, encarar en la gran pantalla un papel tótem como el de Jack Nicholson en Mejor… imposible.

candela

“Siempre he estado entre llantos, desamores y desgracias y hacer una comedia era la pasión de mi vida en este momento” confiesa Marisa Paredes, quien coincide con Homar en que no es sinónimo de “algo plano”. Enumera a Lubitsch y Billy Wyller y recuerda a Chaplin desmantelando a Hitler en el pellejo de un dictador botarate a baja altura. “Hay que empezar a reírse de uno mismo. A los españoles nos cuesta por aquello del ridículo y sin embargo hacerlo te da una gran libertad”. La idea de que su personaje se desnude completamente para enfrentarse a la vida le cautivó en cuanto leyó el guión.


“Es una lección de vida, de amor, de sentido del humor… De mirarse en el espejo y sentir lo que es uno
sin drama ninguno. Sirve de reflexión para las demás, de las mujeres en general hacia el hombre en particular – reflexiona-. Los queremos mucho y son la pera, pero por tener o no a un compañero al lado no dejas de ser tú misma. No te puedes diluir y caer en la esclavitud. No se trata de escoger lo que nos une ni eliminar. Sumemos” reivindica la eterna chica Almodóvar.

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