Mi Capitán: no es tu culpa si tus amigos son flipantes… ¿o sí?

Los integrantes de Mi Capitán.
"No somos más que siete amigos se juntan a tocar". Foto de Noemí Elías.

Ricky Falkner a la batería, Ferrán Pontón al bajo, Ricky Lavado con la percusión, Dani Ferrer al teclado y, en las guitarras, Víctor Valiente, Julián Saldarriaga y Gonçal Planas, él también al micro. Los hemos oído en bandas insignes del circuito barcelonés, como Egon Soda, Standstill y Love of Lesbian. De las dos últimas ha sido, además, durante años, road manager Planas, a quien le sigue haciendo gracia que a Mi Capitán, el elenco antes descrito, que en otoño se meterá a trabajar en su segundo disco y ahora empieza un tour (fechas y ciudades, aquí), lo definan como una superbanda, esa palabra tan de vuelta los últimos años. Cuando lo llamamos, está absorto viendo a Lori Meyers en el estudio.

Nokton Magazine: Lo de supergrupo tiene que ser una inyección de moral…

Gonçal Planas: Visto así, sí. Aunque no ocupa ningún lugar en el cerebro de ninguno de nosotros siete. En realidad, no somos más que siete amigos se juntan a tocar. Lo que pasa es que la perspectiva actual hace inevitable pensar que todos pertenecen a bandas flipantes. Pero no se juntan los siete miembros de esas bandas, sino los siete amigos que siguen quedando los jueves por la noche antes de salir de gira. Ellos seis son flipantes, pero eso no es mi culpa si son mis colegas (risas). Pero ¿por qué me dices que lo de supergrupo se dice mucho ahora?

NM: Bueno, es algo que creo que se escucha mucho desde proyectos como The Raconteurs (formado por integrantes de The White Stripes y The Greenhornes).

GP: Ah, vale. También era algo muy setentero. En realidad, escuchar lo de superbanda es como si viviera en los setenta. Es muy naif. Nosotros lo vivimos con mucha alegría.

NM: ¿Hay capitán en Mi Capitán?

GP: Claro

NM: ¿Quién es?

GP: Estás hablando con él (se ríe).

Los integrantes de Mi Capitán, con Gonçal Planas en primer término.

“Qué mejor cosa puedes hacer en la vida que sacar discos con tus amigos”. Foto de Noemí Elías.

NM: Siendo tour manager de Love of Lesbian, uno de los grupos que más conciertos da del país, ¿todavía te queda cuerpo para gira?

GP: En realidad, no me he hecho rico, como mucha gente cree. Y vivir así es como una droga: salir cada fin de semana, meterte en la furgo, incluso con la falta de horas de descanso. Sumado a lo que pasa cuando haces conciertos, sea donde sea.  La música es una manera de vivir: si no te gusta estar siempre en el mismo sitio, lo mejor que puedes hacer es dedicarte a la música. Es como Indiana Jones, pero todo el día de bolos.

NM: Has estado mucho tiempo detrás del escenario. Y cuando estuviste en Sanpedro (con Ricky Falkner) no cantabas, tocabas la guitarra. ¿Cómo es ese momento en el que empiezas a hacerlo y piensas ‘coño, pues parece que se me da bastante bien’?

GP: A mí me gusta mucho cantar en la furgo, pero en realidad soy conocido por desafinar, siempre había desafinado. Tocaba la guitarra… pero lo de cantar era un drama. Hasta que me grabé cantando mis canciones y me oí, y vi que no estaba tan mal. Resulta que, cuando es un tema mío, por lo que sea, me es más fácil. ¡Y con el tiempo he aprendido a cantar incluso las canciones de los otros! Tengo 37 años, y empecé a cantar con 33. Hay gente que canta muy bien en este país, como Santi (Balmes, de Love of Lesbian). Pero hay otra que tiene que esforzarse. Y yo soy un trabajador.

NM: ‘Es suave la voz’, el sencillo de vuestro primer disco, se llevó 40.000 reproducciones muy rápido, casi os pilló por sorpresa.

GP: La historia es la de una casualidad. Tenemos unos amigos que hacen vídeos, Tots Sants. Ellos nos propusieron grabarnos tocándola, y ésa fue la primera vez que nos metíamos en un estudio a hacer una canción de Mi Capitán. En dos años habíamos tocado juntos como cinco veces, y cuando hicimos el vídeo nos gustó mucho ser conscientes de cómo sonábamos. Porque el sonido de hasta entonces, el de la sala de ensayo, no es perfecto. Tiende a la estridencia y a la falta de… cómo decirlo… de belleza. Por muy guay que sea la sala de ensayo, en ella el matiz es difícil de percibir. En cambio, en el estudio, los siete a la vez, nos dimos cuenta de cómo sonaba nuestra banda y ahí es donde empezamos a enamorarnos de la idea de que podíamos ser algo más que ensayar los jueves.

NM: Está claro que es una canción especial…

GP: Cuando subimos el vídeo, la gente empezó a escribirnos, que qué era eso. Y yo no sabía qué decirles. Después hicimos un bolo y se llenó la sala. Y ‘Es suave la voz’ consiguió que firmáramos el contrato con Music Bus (el sello de su disco Drenad el Sena), que programásemos con Girando Por Salas…. Es una canción que tiene ángel, que es de la gente; aunque sea de muy poca gente, se siente muy identificada con la letra. Es la letra más clara y la más de verdad del disco, no habla de drogas ni de mujeres como las demás. A veces pasan estas cosas, estoy seguro de que si lo intento a propósito no me sale.

NM: No se parece al resto de Drenad el Sena, suena como una tregua.

GP: Tiene un halo, la banda en realidad no es tan moñas (se ríe). Y la toma del disco es la original que suena en el vídeo de Tots Sants, lo cual significa que tiene un año de diferencia con el resto de canciones. Pero había que meterla, era tan heavy su poder…

NM: Te he leído decir que ves necesario cierto relevo generacional en la música española. La pregunta es: ¿solo en la música?

GP: Uy, claro, no solo en la música, sin ninguna duda. Tengo la sensación de estar gobernado por incompetentes en todos los sectores, no solo en el sentido político, sino desde el más íntimo hasta el más extremo. Hay gente muy bien educada de la generación de los setenta y los ochenta que no tiene la oportunidad de mandar ni decidir. Hay una ética perversa en la cual la meritocracia no es una manera, sino que lo son el amiguismo, la picaresca… defectos que son entendidos como  virtudes para algunos. Pero no son virtudes, el engañar a la gente no es algo bueno.

NM: ¿Qué ventajas tiene, sin embargo, montar un grupo cuando ya tienes más años a tu espalda? ¿Eres más libre? ¿Hace más lo que quieres?

GP: Ahora soy más consciente de mis limitaciones, y eso me permite disfrutar más de la música, sin pensar en si llego a donde debería estar llegando. Disfruto mucho más del lugar en el que estoy. Aun así, echo de menos la sorpresa de escuchar algo por primera vez, como cuando oí con 12 años In Bloom, de Nirvana. Me gustaría que me volviera a pasar. Eso en los noventa me pasaba, y ahora no me pasa. A mí, personalmente. Salen muchas bandas (hablamos de Foals, de Chvrches), pero siento que hay mucha menos profundidad en la música que nos intentan colar ahora. Ya no encuentro bandas en las que sabes que con cada disco te vas a cagar, que te va a enseñar mogollón (aquí se inicia un pequeño debate sobre si eran mejores Blur u Oasis. Para Gonçal, los primeros son más atrevidos, pero los segundos son “la mejor banda” de la historia. Alcanzamos el consenso con Led Zeppelin). La música tiene que ser sexy, tiene que ser grande.

NM: Empezáis con vuestro segundo disco en otoño. ¿Lo grabaréis también en directo, como Drenad el Sena? Buena pregunta… Vamos a explorar nuevos caminos a la vez que repetiremos el anterior, vamos a sumar buenas maneras.

NM: ¿Tenéis planes para el futuro de Mi Capitán más allá de ese segundo disco? ¿O preferís dejaros llevar?

GP: Si tenemos la suerte de contar con el apoyo del público, sin duda, iremos a por un tercero. Qué mejor cosa puedes hacer en la vida que sacar discos con tus amigos. Si la gente responde, nosotros también responderemos.

Mi Capitán visitará a través de Girando Por Salas Toledo (Círculo de Arte, 19/02), Zaragoza (Sala López, 20/02), Murcia (Garaje Beat Club, 26/02), Valencia (Sala Wah Wah, 27/02), Sevilla (Sala Fanatic 04/03, Granada (Industrial Copera, 05/03), Madrid (Moby Dick Club, 10/03), Tenerife (Aguere Espacio Cultural, 12/03). Las entradas están a la venta en Ticketea.

Fotos: Noemí Elías.

 

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