Mezclas de la gastronomía moderna: ¿deliciosas o abominables?

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Pueden horrorizarte. O fascinarte hasta producir el temido e inconsciente efecto baba. Lo que es seguro es que no hay un término medio: o las amas o las odias. Hablamos de todas esas mezclas y creaciones culinarias que han invadido restaurantes, bares y demás espacios de recreo (o penitencia) para nuestros estómagos y que probablemente nacieron en la cabeza de algún presunto genio del marketing con el fin de aumentar las ventas hasta llegar a su ascenso. En Nokton Magazine no hemos podido evitar repasar algunas de las más estridentes, divertidas y (¿por qué no?) deliciosas. Ahí van:

La primera es la sorpresa con la que nos ha deleitado Telepizza en estos primeros meses de 2017, se trata de una pizza con KitKat, que subirá el listón de las pesadillas culinarias de muchos, su nombre es Sweet, y efectivamente, solo con ver la foto no podemos evitar el empacho. Lanzada con motivo de San Valentín, los comentarios en redes no se han hecho esperar.

La segunda es de esas que se tambalean entre la fina línea que separa el horror de la genialidad. El Huffington Post nos informaba hace unos años de la ‘perspicacia’ de Pizza Hut en Oriente Próximo  al lanzar las Crown Crust Carnival, dos tipos de pizza de las que ya solo con los bordes puedes cenar: una los tiene recubiertos de hamburguesa y otra de filetes de pollo. A estas dos bombas solo hace falta sumarle el invento de Pizza Hut UK de bordes rellenos de salchichas para declarar a la empresa experta en subidas de colesterol. Ojo, que en España Telepizza también ha jugado a las fusiones hipercalóricas (véase su pizza de lasaña o de Bacon Cheeseburguer).

La tercera mezcla tiene un toque mucho más trendy, que la ha convertido en la nueva sensación gastronómica para los modernos neoyorkinos. ¿Es un croissant? ¿Es un donut? ¡No! Es el cronut, una creación que, como cuentan en 20 Minutos, el francés Dominique Ansel vende en su pastelería de la Gran Manzana. A medio camino entre el bollo francés y el estadounidense, el dulce ha logrado que la gente haga cola durante horas para probar uno de los 200 que se hornean cada día. Y eso que no son baratos: cuestan de 11 a 30 euros.

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Y llegamos a la unión de ingredientes que más fácil se inclina hacia la aversión culinaria. Un delicioso helado Sundae…con trocitos de bacon.  La ocurrencia es de Denny’s, una cadena de restaurantes nortenamericana (cómo no), que ha decidido ofrecer a sus conciudadanos este dudoso placer entre salado y dulce que aporta la nada desdeñable cantidad de 810 calorías. Menos mal que aquí tenemos el melón con jamón.

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El quinto lugar está ocupado por lo que ya es un clásico veraniego: los helados salados. De mostaza, pan, queso, aceite de oliva o gambas, cada vez son más las pastelerías que se atreven a innovar con un producto que es carne de telediarios estivales y que, año tras año, sobrevive. En Madrid los podemos probar en las heladerías Livorno, Bruin o Napoli; en Barcelona en Belgious (que acaba de abrir otro establecimiento en Madrid y que cuenta en su listado con un helado de cerveza) y en Valencia en la mítica Llinares, con sus sabores de boquerones en vinagre, berberechos o anchoas.

Brownie de queso azul

Brownie de queso azul con helado de aceite de oliva.

Por último, es inevitable mencionar la moda de las tartas fondant, que ha desatado la imaginación de pasteleros, quizás por las posibilidades de decoración que ofrece la empalagosa cobertura (una pasta de glucosa, mantequilla y azúcar glass) y que hasta ha dado lugar a un programa de televisión (yanki, por supuesto) en el se crean “los pasteles más espectaculares que se puedan imaginar”. De sabor cuestionable, pero increíble aspecto, algunas son preciosas y otras pueden conseguir que vomitemos con la vista, como las que reseña Mikel López Iturriaga (alias ‘El Comidista’) es uno de sus artículos.

Tarta Fondant by Ken's Oven

Fotos: Stu_spivack (cc)/Cronuts / GoodiesFirst (cc)/ Jorge Gobbi (cc)/ Ken’s Oven (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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