Mexrrissey: México + Morrissey

Mexrrissey: México + Morrissey
Morrissey, con cilantro y aguacate.

“Cada día es domingo. Cada día es triste y gris”.  ¿Es Manchester o es Ciudad de México? Las latitudes son distintas, pero la melancolía (y la polución) pueden ser las mismas. Y aquel hijo de irlandeses, que en 1980 se convirtió en el cantante y letrista de The Smiths y, más tarde en solitario, en irónico gurú mundial del desamor, sabe que no hay nada en el mundo que se parezca al profundo afecto que siempre le espera en la megalópolis azteca. Ésa es la razón de ser de Mexrrisey, el proyecto con el que un grupo de músicos mexicanos quieren mostrar lo que Morrissey ha significado para ellos y su país. Y, de paso, lo que México significa para el músico.

No es simplemente una banda tributo. Es un homenaje al artista, sí, pero también a sus fans mexicanos y a la simbiosis mágica que entre ambos se ha dado en cada gira del británico por el país norteamericano (que llevan algún tiempo, por cierto, sin producirse por cierto desacuerdo con los promotores del país). México es caluroso hogar de acogida para muchos artistas extranjeros -que se lo pregunten, si no, a los españoles Enrique Bunbury y Joaquín Sabina-, incluso cuando existen, al menos en teoría, barreras idiomáticas y culturales, como las que podrían haber separado a Morrissey de su público.

El primero de la banda –the first of the gang– es el músico y productor Camilo Lara, alma máter del Instituto Mexicano del Sonido. Aunque no en morir, sino en empezar a juntar los pedacitos que finalmente han terminado construyendo Mexrrissey, donde él se encarga de la parte del sampling y la electrónica. Consciente de las líneas invisibles que unían a Morrissey y Manchester con la rica cultura pop mexicana, Lara se puso manos a la obra hace tiempo y en abril de 2015 organizó un concierto de “corazones rotos y sueños olvidados” en Ciudad de México. La cosa no se detuvo ahí, y al de México le siguieron el festival londinense La Línea, una gira británica y actuaciones en Nueva York y Los Ángeles, dejando unos cuantos sold out por el camino, Manchester incluido.

Los chicos de Mexrrissey acaban de editar ahora No Manchester (2016), su primer álbum de estudio, que toma su título del juego de palabras entre la expresión mexicana “no manches” (algo así como la versión fina del popular “no mames”) y la ciudad que vio crecer como estrella a Morrissey, que, sin embargo, nació en Lancashire. No Manchester es también una forma de avisar de que estamos en otro lugar del mundo, mucho más al sur de la frontera, como les gusta decir a estos músicos, y que la interpretación de los seis temas del británico escogidos para esta ocasión será, por tanto, totalmente distinta. El disco incluye también cinco canciones en directo en el RadioLoveFest WNYC de Nueva York.

Los resultados son especialmente gratos. A las letras de Morrissey no solo les sienta bien la traducción al castellano, tamizado en este caso por la dulzura del acento mexicano y por la soltura de los músicos locales en el spanglish, sino que el espíritu mariachi les viene como anillo al dedo. Álex Gonzales, de Twin Tones, es el encargado de pasar a la trompeta la morriña que siempre impregna las canciones de Morrissey.

Junto a él están Chetes, leyenda del underground nacional (guitarra); Jay de la Cueva, visto en bandas como Moderatto y Titán (bajo); Ceci Bastida, de Tijuana No (teclado); Adan Jodorowsky, más conocido por Adanowsky (guitarra); Liber Terán, de Los de Abajo (guitarra); Ricardo Nájera, de Furland (batería); Sergio Mendoza y Jacob Valenzuela, de Calexico, (acordeón y vibráfono); y el violinista preferido de los Café Tacuba, Alejandro Flores. Entre ellos, además, se reparten la parte vocal del proyecto y otros instrumentos tradicionales mexicanos. No Manchester fue mezclado por Jack Lahana, ganador de varios premios Grammy por su trabajo con bandas como los franceses Phoenix y Daft Punk.

México devuelve ahora el regalo que Morrissey le hizo con aquella canción de 2004.

En México
salí a caminar y a inhalar
tranquilidad y amor,
pero sentí el odio, el estado solitario
y una voz que dice ‘qué vamos a hacer’

Quizá por ser privilegiado te crees mejor

Yo no sé por qué
esto es así,
por el color de la piel nos juzgamos
Yo no sé por qué esto es así

 En México
me pongo a pensar
y a llorar todo mi ser
por falta de amor.

 

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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