Manolito ya tiene barba y otros libros que nos hicieron crecer

 

La eme con la a, ma. La pe con a, pa. La ele con la o, lo. Y así sucesivamente. Aprender a leer es cosa de cuadernillos, padres pacientes, muchos cuentos al amor de una buena almohada y una escuela divertida. Los cuadernos de Rubio o Micho para empezar y las colecciones del Barco de vapor para continuar con las historias de Patatita, el Pirata Garrapata, Sapo y Sepo y Fray Perico y su borrico. Varias decenas de páginas que nos suponían un reto que afrontar con gusto cuando se le pillaba el ritmillo de lectura. Después los libros fueron pirataengordando, los personajes creciendo (y nosotros con ellos) y las aventuras que leíamos cada vez más provocadoras de nuestra imaginación. Comencemos el viaje nostálgico de esos libros que nos abrieron la puerta al mejor mundo posible, el de la literatura.

Bambulo

Es pequeño, peludo, aventurero, echado pa’lante, curioso y de Bilbao (seguramente del Athletic). Bernardo Atxaga, su papá literario y uno de los escritores más importantes de la narrativa española contemporánea, y Mikel Valverde, el papá ilustrador, lo crearon para llevarnos de la mano por algunos de los episodios claves de la historia de la humanidad. Porque Bambulo descubrió que tenía mucho que contar después de enterarse de que era descendiente de ese perro semihundido que representó Goya…

Manolito Gafotas

Manolito cumple 20 años en estas fechas y ya prefiere que lo llamen Manolo. Desde su Carabanchel (Alto, por supuesto), que para él era más que el mundo mundial, era capaz de contarnos su historia y convertirla también en la nuestra. De una manera u otra todos hemos recibido esas collejas dignas de Catalina, hemos tenido un amigo del alma como Mostaza o un hermano molesto/cómplice a la altura de El Imbécil. 20 años después Carabanchel (Alto, por supuesto) no ha cambiado tanto: deshaucios, paro, conciencia social, etc., pero Manolo, antes Manolito, seguro que ahora se ha dejado barba.Captura de pantalla 2014-08-05 a las 21.03.48

El pequeño vampiro

La mejor manera de vencer el miedo a esos personajes románticos que atormentan nuestras noches es hacerse amigos de ellos en cuanto asomen su nariz por el alféizar. Por eso Anton, el chico mortal co-protagonista de esta serie de novelas de la alemana Angela Sommer-Bodenburg, abrió la ventana de par en par y dejó entrar al vampiro Rüdiger von Schlotterstein, y a toda su familia, en su habitación y en su vida. ¿Qué mejor plan hay para una noche de verano que ponerse una capa de vampiro y salir a explorar la noche y todas sus aventuras?

El pequeño Nicolás

René Goscinny es la mente pensante que ha dado alguno de los personajes más importantes de la literatura francesa popular del siglo XX, como Astérix y Obélix o Lucky Luke. También creó a todos los personajes que llenaron la clase más revoltosa de los colegios franceses de principios de los 60. Las peleas del patio de aquel liceo en las que Euedes siempre rompía alguna nariz  mientras Magencio pequeño nicoláscorría a más no poder con sus piernas largas o los problemas de Joaquín con su hermanito pequeño Leónce han llenado las tardes de lectura desde hace más de 50 años.

Los Cinco

La pandilla que muchos recogieron de sus padres y madres, porque hay historias y aventuras que no hay otra manera de encontrar. Enid Blyton describió con cariño un grupo de amigos al que nos hubiera gustado pertenecer a todos, con perro incluido. Un montón de aventuras te podían esperar a la vuelta del recodo del pasillo y es que a veces no hacía falta salir de casa para encontrar algo divertido que hacer con lo que ocupar la tarde, hasta la semana. Dejaron de escribirse a principios de los 60, pero siguen ocupando un lugar especial en esas bibliotecas heredadas.

Fotos: Wikipedia Media/ doctorseoane (cc) /  Nuria von Schlotterstein (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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