Maneras de viajar: de García-Alix a Jorge Carrión

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El fotógrafo Alberto García-Alix. Foto: Pollobarba.

Dice Rosendo en ‘Maneras de Vivir’ que tiene una plaza vacante en su particular visión del viaje. Cómo viajan los rockeros solo lo saben ellos y aquellos que comparten carretera nocturna. Y a esa plaza vacante se han unido muchos, antes y después, en la búsqueda de experiencias que solo se encuentran en el camino. Uno de ellos, otro rockero del arte de voz rota y visión aguda, charlaba el sábado pasado con un compañero de viaje con el que, cosas de la vida, nunca había coincidido. El fotógrafo Alberto García-Alix y el escritor Jorge Carrión hablaron cara a cara, el pasado sábado, durante la última edición del Festival Eñe en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Con una luz muy tenue, rebajada aún más a petición del primero, ambos se interesaron por los viajes del otro e intentaron llegar a un lugar común, alguna parada en la que ambos hubieran podido coincidir.

Si la encontraron o no es lo menos importante. No hay dos viajeros iguales y García-Alix y Carrión se parecen, definitivamente, muy poco. El autor catalán se confiesa organizado, documenta y prepara sus viajes como una de sus novelas, quizás porque muchos acaban sobre sus páginas. El fotógrafo, en cambio, dice ser un mal viajero: “Solo miro donde quiero mirar”, le cuenta a Carrión nada más empezar su charla. Ambos se descubren poco a poco en sus palabras, sus historias cuentan maneras muy diferentes de concebir el viaje. Y no solo el viaje, sino todo su ritual: las despedidas con amigos y por todo lo alto de un joven Carrión dispuesto a tatuarse el mundo frente a los inicios más prosaicos de Alberto García-Alix, en prostíbulos donde probablemente a nadie le importara si iba, o volvía.

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Jorge Carrión: “El Camino de Santiago es el viaje más barato y más intenso que he hecho”.

Ni siquiera en la fuente existen similitudes entre los dos viajeros de Eñe. A García-Alix el beat por excelencia le resulta aburrido, mientras Carrión encuentra en Kerouac un referente inevitable, como lo son Borges y Cortázar, de los que se acuerda durante sus viajes a Argentina, sentado en algún café donde décadas antes ellos también escribieron. Aunque dice ser otro devorador de libros, para el Premio Nacional de Fotografía, en cambio, la inspiración suele aparecer cuando, subido a su moto, desgasta el asfalto de caminos que le acercan a lo que ama. Para Alberto García-Alix viajar es la manera de encontrarse con los amigos que están lejos y una excusa para quedarse a solas con su chica preferida: “Viajar en moto es alegría de vivir, con la carretera delante me siento feliz”, explica. Más tarde se olvidará de la rubia y se irá con otra, una morena que también le acompaña en todos sus viajes: “En general siempre viajo con la cámara y, en un momento dado, la saco de paseo”.

Sobre la manera de llegar a destino, también Carrión se decanta. Experimentado en el tema, con 1.800 kilómetros de trayecto en bus por Brasil (dice que hoy por hoy no podría repetir la hazaña) y tantos vuelos transpolares como el equipaje aguante, el escritor de Los muertos y Los huérfanos ha hecho su viaje más especial andando. “El Camino de Santiago es el viaje más barato y más intenso que he hecho”, asegura, “la gente que lo hace en coche o en bici se acaba dando cuenta de que el único ritmo del Camino es a pie, porque ese es el ritmo del corazón“.

Contaba Carrión que, para preparar este encuentro a distancia con su futuro interlocutor, le había propuesto a García-Alix enviarse postales desde sus respectivas ubicaciones. La idea era original, pero las infraestructuras no ayudaron a los viajeros y las postales jamás llegaron. Una pena. Hubiera sido interesante saber qué se contaban fotógrafo y escritor sobre sus andanzas por el mundo porque, si es verdad que sobre viajes se ha escrito mucho, parece que sobre maneras de viajar aún queda mucho por contar.

Portada (cc): Pollobarba / Carrión (cc): CAS_T18 / Festival Eñe

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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