Los amores botánicos de ‘Mirabilis’

El karma es el karma, las plantas son plantas y un error ortográfico es un error ortográfico” escribía alguien en Tumbrl el invierno pasado. En lo concerniente a gramática y ortografía no nos cabe la menor duda (a más de uno debieran refrescarle la Lengua de primaria); de lo demás, no estamos tan convencidos después de echarle el ojo en la última edición del Festival de MálagaMirabilis, la ópera prima de la realizadora Clara Martínez-Lázaro.

Su particular universo se alimenta del color de lo inexplicable y lo inconsciente, de las pistas invisibles que la vida nos proporciona y la verdadera personalidad de las personas que nos rodean. Mirabilis tiene alma de alegoría. En su historia las plantas son fuentes de karma, la gente camina de un lado para otro sin echar raíces y los amores se transplantan. Una comedia botánica en toda regla inspirada en los cuentos de hadas y las historias de aventuras que nació como relato, dio el estirón en formato serie web para la página de Antena 3 y ha alcanzado la edad adulta reconvertida en largometraje.

“Costó mucho arrancar porque hay diez personajes, no disponíamos de presupuesto y menos de equipo técnico” explica su directora, quien se vio expuesta al “pluriempleo” para sacar adelante “un rodaje agotador, pero placentero”. En Madrid no hubo grandes complicaciones, pero en Toledo tuvieron que cruzar el cauce del río Alberche “con los brazos llenos de aparatos de sonido y cámara”. Un ejemplo de “la colaboración comprometida” de los tres meses de rodaje y la consumación de la película. “Fue maravilloso ver cómo los actores se involucraban, aún siendo un guión difícil de catalogar, aportando soluciones para todo y regalando su tiempo libre” comenta satisfecha Martínez-Lázaro.

La pareja protagonista, Sara Martín y Roberto Da Silva, nos cuentan también la “comunión” que se produjo en el moldeado de los personajes, que atienden a ese absurdo y surrealismo del que bebe cada pieza de la cinta. “No teníamos todo el tiempo del mundo. Era ‘aquí y ahora’. Nos lanzamos desde una libertad consensuada con Clara y así surgieron cosas muy chulas, inesperadas” relata Sara Martín.

mirabilis

Martín es la mitad femenina de esta historia compuesta en base al esquema chico conoce chica y se enamoran. Su compañero, Roberto Da Silva –ingeniero técnico agrícola para más señas- interpreta a Fausto, un botánico que habla con las plantas, con las que se entiende mejor que con los humanos. Hasta el día que aparece Cecilia (Sara Martín), una arrolladora y contradictoria chica con un pie en el altar. Una maquinaria inusitada se pondrá en marcha cuando Fausto le regale por presente de boda el árbol del amor, un Cercis Siliquastrum al que él confunde constantemente con la Mirabilis y del que dependerá su karma y su suerte. “El nombre de esta planta viene de la expresión latina ‘annus mirabilis’, es decir, año de las maravillas. Tiene mucha relación con lo que cuento, pues mis personajes buscan su camino hacia la felicidad. Me gustó este título. Es una mezcla de sensaciones” asevera Clara Martínez-Lázaro.

Nos pasa a todos en la sociedad actual. Siempre andamos pensando en que lo siguiente es lo que nos va a hacer felices” afirma Sara Martín. “Esta neurosis es parte de la historia. Los personajes son bastante destructivos” añade la directora. A Roberto Da Silva le vienen a la mente un par de secuencias significativas y reflexiona: “Están impregnados de una absoluta incapacidad para estar contentos a largo plazo con algo y se acaban dedicando a perseguir vaguedades”.

En esta historia coral salpicada de sátira, el humor es un asunto muy serio. El reparto de Mirabilis se completa con una surtida combinación de cómicos, monologuistas y guionistas del humor para inculcar a la película “el arte de arrancar risas”. Iggy Rubín, Diego Fabiano, Dani Piqueras, Raúl Navarro, More Mero y el televisivo Juanra Bonet -en el papel de psicoanalista- reman junto a dos actrices forjadas en el teatro, Virginia Riezu y Esther Acevedo.

¿Vale la pena el esfuerzo de hacer una película? nos preguntamos en voz alta. “No es cuestión de si merece o no la pena – contesta la directora de Mirabilis-. Para meterte en un lío como éste te tiene que gustar muchísimo. Hay obstáculos constantes y el miedo te paraliza de vez en cuando, pero las ganas pueden más que todo lo demás”.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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