Lo que me sale del bolo y otros grandes títulos de la literatura

Pseudoliteratura

Cierto canal de televisión anuncia estos días a bombo y platillo el lanzamiento del libro de uno de sus buques insignia, la incombustible Mercedes Milá, que firma Lo que me sale del bolo. “¿Alimenticio?”, le preguntó hace poco, juguetona, María Teresa Campos en el plató de Qué tiempo tan feliz. Más adelante, la periodista catalana comentó la crítica que la escritora Almudena Grandes ejercía a cuenta de la afluencia, cada vez mayor, de “pseudoescritores” a la Feria del Libro y admitió que, efectivamente, Lo que me sale del bolo es un “pseudolibro” –ojo, el término lo eligió ella-, realizado a instancias de la industria editorial.

Lo que me sale del bolo. Mercedes Milá

¿Y qué es un “pseudolibro”? Sin entrar en criterios literarios, existen una serie de rasgos que distinguen, a simple vista, el “pseudolibro” del libro. A saber: un retrato del autor o autora que ocupe la mayor parte de la portada, con mirada a cámara y pose reflexiva (esto es, mano bajo la barbilla). Tipografías grandilocuentes, a gran tamaño, con mucho remate, mucho serif, pelín de sombreado y, si se trata de una autora, imitación romántica de caligrafía. Superficies reflectantes y difuminos: una ventana, una mesa híper limpia, un piano de cola. Pero lo más importante, siempre, en cualquier “pseudolibro” que se precie, es el título. A continuación, clasificamos y repasamos algunos de los mejores.

Tengo un morro que me lo piso

Mario Vaquerizo. Nancys RubiasLo que me sale del bolo es, efectivamente, toda una declaración de intenciones. Cuando la industria editorial te propone, como ha contado la propia Milá, republicar una serie de entradas de blog y venderlas como un “pseudolibro”, no cabe utilizar otro título: lo mejor es dejarlo bien clarito.

Otro de los firmantes de la última Feria del Libro, Mario Vaquerizo, el artista antes conocido como el marido de Alaska, también tira de la filosofía soy-un-truhán-soy-un-señor-parapapá en su libro Haciendo majaradas, diciendo tonterías, que, como el de Milá, si tiene alguna virtud, es la de no engañar a nadie.

Esperanza Aguirre

Y de Mario Vaquerizo tiramos, porque nos toca, a su admirada Esperanza Aguirre. La lideresa ha escrito dos libros, ambos en colaboración con otros autores. Nos quedamos con el que hizo junto a Pedro Schwartz, titulado Prohibido prohibir. En Nokton Magazine nos preguntamos si habrá una segunda parte y si, en caso afirmativo, ésta se titulará Anarquía y birra fría. El resumen de la obra que aparece en la web de Casa del Libro tampoco tiene desperdicio:

Prohibido prohibir fue el grito de rebeldía de esos jóvenes franceses que arrancaron los adoquines de la vieja capital del estatismo francés para levantar las barricadas de la anarquía social en el París de 1968. ¿Cómo pueden los autores de este libro, dos personas de vida ordenada, respetuosas de la ley, cumplidoras con el Fisco, amantes de su familia, incansables en el trabajo, y que dirigen sendas instituciones públicas, enarbolar el pendón de la desobediencia radical desde el balcón de la Casa de Correos, por así decir, y poco menos que a la vista de los indignados de la Puerta del Sol?

Dos personas de vida ordenada, respetuosas con la ley, cumplidoras con el Fisco, amantes de su familia, incansables en el trabajo. Lo cual nos lleva a la siguiente categoría.

Viva yo

Diego Armando MaradonaAquí se da un cúmulo de circunstancias: confluyen el ego del autor (o más bien firmante) con el deseo irrefrenable de la editorial de vender libros como rosquillas. Ello conduce a títulos sobraos, que no necesitan abuela, como es el caso del recopilatorio Yo viví en un harén: mis grandes reportajes a lo largo del mundo. De Kosovo a Calcuta, firmado por la Políticamente incorrecta periodista Cristina López Schlicting. El título comienza con un yo viví en un harén, que es una forma eficaz de retener la atención de cualquiera; y continúa con un mis grandes reportajes, que ya no da más opciones al lector aparte de la adoración absoluta a la autora. Además es tan largo que resulta hasta naif.

En esa misma línea está El Diego: The Autobiography of the World’s Greatest Footballer. No conocemos a los editores, pero sí conocemos al señor Maradona, así que no nos resulta difícil aventurar quién fue el que propuso lo de poner “the World’s Greatest Footballer”.

Juegos de palabras

David HasselhoffTened cuidado, que ahí hay barro, le dijo Ramón de Pitis a una reportera de Callejeros. Los juegos de palabras también son un terreno resbaladizo. El español, un idioma conservador, aún nos empuja a ser más cautos, pero ¿qué pasa con el inglés, capaz de estirarse como un chicle? Dos casos antológicos son la autobiografía del vigilante de la toalla David Hasselhoff, Don’t Hassel the Hoff (no hemos encontrado traducción para la frase pero sí una camiseta) o la del rapero Vanilla Ice, Ice by Ice. The Vanilla Ice Story in His Own Words, que hace un guiño al ojo por ojo de la ley del talión. Quizá la versión en castellano se titulara Los puntos sobre las ice.

También ha habido intentos en la lengua de Cervantes, claro. Está, por ejemplo, Madrid me Marta, de Marta Robles, o Letizia en Palazio, de Jaime Peñafiel, que es lo que se conoce como escritor temático.

Consejos prácticos

Pitita RidruejoAdemás de los utilísimos Saber beber: prevenir y evitar la resaca (Txumari Alfaro, 2010) y Para ir como un reloj: adiós al estreñimiento (Manuel Torreiglesias, 2003), existen bastantes ejemplos de celebridades que, generosamente, comparten con nosotros su sabiduría en algún terreno concreto de la vida. Por ejemplo, Pitita Ridruejo, reconocida experta en apariciones marianas, la misma a quien Tonino, el reportero de Caiga Quien Caiga, le preguntó si en el aeropuerto le pititaban las joyas, es la autora de Mi corazón triunfará: apariciones, milagros y profecías para comprender el futuro. Coto Matamoros, que sabe del tema un rato, escribió Usted puede ser famoso, y la actriz porno María Lapiedra hizo lo propio con Follar te vuelve loco. A este respecto, también existen incursiones desconcertantes, como la de la periodista rosa Karmele Marchante, que, en 2010 publicó Los juguetes de Karmele: bolas chinas, vibradores, columpios del amor y otros entretenimientos eróticos. ¿Qué será un “columpio del amor”?

Fuera de nuestras fronteras, todo es un subidón. Están los ejemplos de Dolly Parton, con el optimista Dream More: Celebrate the Dreamer in You; de la prolífica Joan Collins, quien, aparte de ser la mala por antonomasia en culebrones y melodramas, es la autora de títulos como The Art of Living Well: Looking Good, Feeling Great (¡toma ya!); o de la retoña de Donald e Ivana Trump, la dulce Ivanka, que saltó al ruedo literario con The Trump Card: Playing to Win in Work and Life.

Me voy a poner profundo

Sarah PalinNo hay nada que combine mejor con una portada con difuminos y mano bajo la barbilla que un título con aspiraciones metafísicas. El polifacético Pedro Ruiz, que hace no mucho confesaba en el canal 24 Horas de TVE que él, sobre todo, es poeta, firma Al hijo que no tengo. La ex miss Alaska, política republicana y pitbull con pintalabios (eh, que lo dice ella) Sarah Palin ya ha tenido tiempo de escribir unos cuantos libros.  A juzgar por el título, el más profundo de ellos debe de ser America by Heart: Reflections on Family, Faith and Flag. Reflexiones sobre la familia, la fe y bandera, ésta última sin artículo, porque bandera solo hay una. Al otro lado del Atlántico, la Duquesa de York, Sarah Ferguson, se buscó en Finding Sarah: A Duchess’s Journey to Find Herself. Queda por saber si llegó a encontrarse.

Que viva la diversidad editorial.

Fotos: Annetta (cc)/ YouTube/ Celia Kubrick Electricfeeling (cc)/ Zona Retiro (cc) /jmrobledo (cc)/Eva Rinaldi (cc)/  icanteachyouhowtodoit (cc)/ Unalienable Rights by God (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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