La nueva reina de la comedia se llama Amy Schumer

Tina Fey, Amy Poehler, Mindi Kalling, Lena Dunham…, ninguna de ellas pasa desapercibida, y ahora ha llegado el turno de Amy Schumer: éste es el nombre de la mujer que está cambiando y revolucionando la comedia tal y como la conocemos, viene dispuesta a arramblar con todo tabú o cliché establecido. Especialmente si es femenino y, sobre todo, si hablamos de lo que significa ser mujer actualmente. Su show Inside Amy Schumer es una comedia del canal Comedy Central en la que mezcla escenas de stand up de la propia Schumer con algunas escenas de ficción tradicional y otras en forma de sketches. Además, su equipo de guionistas, mayoritariamente femenino y capitaneado por otra ex-SNL, Jessi Klein, tiene toneladas de pedigrí. La serie de Schumer recuerda, y mucho, a otro producto que no acababa de hacer justicia a su protagonista ni de resultar genuinamente gracioso, el show de Sarah Silverman.

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Schumer depliega su propio arsenal para comerse con patatas a otros templos de la viralidad cómica como Funny or Die. Está, simple y llanamente, por todas partes. Desde que estrenó la tercera temporada de su programa en Comedy Central, Inside Amy Schumer, sus sketches saltan de blog en blog con una velocidad vertiginosa. Normal. No deja títere con cabeza. Nadie había hablado de los problemas de la feminidad contemporánea de esta forma. Pocas estrellas de la escena actual son capaces de reírse de la cultura de la violación en los institutos americanos (con parodia de Friday Night Lights), de los culos grandes que nos avasallan en la MTV, del pop hipócrita de las boy bands o de por qué las actrices dejan de ser follables al llegar a cierta edad.

Probablemente, el sketch que empezó a hacer que alguien más que el público habitual de Comedy Central prestara atención al programa fue el del vídeo de abajo, en el que Amy juega al videojuego de su novio y descubre que, si el personaje es una mujer, es violada y todos los mandos del ejército se dedican a hacerle la vida imposible si lo denuncia. El título del gag es Un juego militar muy realista, y llamó la atención de los críticos por su mensaje político y, sobre todo, feminista. La realidad, en este caso supera con creces la ficción.

 Ese mensaje se ha vuelto mucho más abierto y pronunciado en su tercera temporada. Inside Amy Schumer ha hecho chistes con el escándalo de abusos sexuales de Bill Cosby, con la obsesión de los hombres por encontrar las “chicas cool” de las que se habla en Perdida, y hasta se marcó una parodia de Doce hombres sin piedad en la que lo que está a juicio es si Amy es suficientemente guapa para salir en televisión. Haga la pregunta que haga, el ejecutivo recibe siempre respuestas sobre la, digamos, follabilidad de la protagonista. También es el capítulo que contiene la gran aparición de Paul Giamatti como Dios, quien, cansado de las quejas de Schumer, declara con el gesto más hastiado: “Realmente necesito dejar de hacer tantas chicas blancas”.

Además, en menos de un mes podremos verla en Trainwreck, su debut como protagonista de cine tras apariciones anecdóticas en Price Check y Buscando un amigo para el fin del mundo. Ella misma escribe un guión dirigido por uno de los más importantes cómicos made in USA: Judd Apatow.

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úsameCreative Commons Nokton Magazine

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