La nueva ola que cruza el charco

El ecuatoriano Nicola Cruz, en una actuación.
El ecuatoriano Nicola Cruz, en una actuación.

Talento, al contrario de lo que digan algunos agoreros, hay en todas partes. Lo que no siempre se da es el terreno fértil en el que éste pueda germinar. Agustín López Costa Paz, uno de los fundadores de la plataforma de promoción de músicos iberoamericanos Charco, cree que “aunque el mainstream siempre tiene sus clones” la música latinoamericana se encuentra en un momento de relevo generacional que ha dado y todavía puede dar muchas sorpresas.

Y eso, como prácticamente todo, también tiene que ver con la economía. Por teléfono, López Costa Paz confirma a Nokton Magazine lo que otros ya nos habían contado: que el indie se viene arriba cuando lo hace la clase media. “La crisis lo hizo todo más difícil, pero en las buenas épocas los artistas españoles se fortalecieron mucho, porque empezó a ser factible vivir de la música. Latinoamérica ha vivido recientemente ese auge económico que ya vimos en España, y ello, sumado a un muy buen nivel artístico, hace que sus artistas tengan tanta exportabilidad”, explica.

Imagen del Festival Charco, durante la última edición del Cultura Inquieta.

Imagen del Festival Charco, durante la última edición del Cultura Inquieta.

Desde 2012, Charco, una fusión de managers con experiencia en contenido latinoamericano y con una sede en Santiago de Chile y otra en Madrid, se ocupa de acercar los nombres más representativos de la escena alternativa iberoamericana (ellos prefieren llamarla así antes que “latinoamericana”) a las salas de –como su propio nombre indica- ambos lados del ‘charco’: Europa y Latinoamérica. Y no solo se ocupa de los emergentes: en la lista de artistas con los que trabajan figuran nombres tan consagrados como los de Russian Red, Nacho Vegas o Babasónicos. Ahora, tras el éxito el pasado verano de la primera edición del Festival Charco en Getafe, y para seguir fortaleciendo esa comunidad de “retroalimentación cultural”, preparan el lanzamiento, el próximo 19 de noviembre, de Club Charco, dirigido a los que no se quieran perder nada de esta escena musical en plena ebullición.

Pero para que la olla hierva no solo tiene que haber buenos músicos y buenas canciones. López Costa Paz destaca la importancia de la profesionalización: “que las bandas entiendan el negocio, que sepan que necesitan un disco bien grabado, videoclips atractivos y promoción, que tengan oficinas fuertes detrás”, indica. Parece que la autogestión hace más difícil lo de ser internacionales.

Latinoamérica crece, España se abre de mente

Si durante años Latinoamérica fue vista como un suculento mercado para los artistas superventas españoles, en los últimos tiempos nombres como el de la chilena Javiera Mena y los argentinos Él Mató A Un Policía Motorizado se han repetido en los carteles de muchos festivales patrios. Aunque, como López Costa Paz aclara, las bandas españolas siguen generando muchos más ingresos en Latinoamérica que las latinoamericanas en España, parece que nuestro país “se está abriendo de mente, y está adoptando sonidos latinos e innovadores”. Un concierto de Mala Rodríguez arroja las mismas ganancias que cinco de Javiera Mena y aún queda mucho, pero  la balanza, cree, “se va equilibrando”.

Al fundador de Charco tampoco le preocupa demasiado la anglofilia de la que siempre se ha acusado al indie, tan dominado a veces por el inglés y los estilos anglosajones. “Casi todas las propuestas de Latinoamérica replantean el folclore tradicional, ofreciendo un nuevo sonido con una base fuerte en la raíz. Es una nueva camada de sonidos llenos de luz, bailables y divertidos que en países como Estados Unidos, Dinamarca, Corea, Serbia o Francia se ven frescos, innovadores y originales, y que cualquiera, sin ser tampoco un gran entendedor, puede disfrutar. Es algo bastante nuevo para un sueco, o incluso para un español”, comenta.

Si el protagonista de la escena en estos últimos años ha sido Chile, López Costa Paz tiene un nuevo favorito en su quiniela: Ecuador. “Nos estamos encontrando con artistas y proyectos espectaculares, que nos hacen pensar que puede ser el próximo en dar la nota”, afirma, y cita nombres que le han dado una interesante vuelta de tuerca a la música andina (ya existe un género que se llama andes step), como los de Nicola Cruz, EVHA (El Viejo Hombre de Los Andes), Mateo Kingman, Da Pawn y Helado Negro, al que edita el mismísimo Sufjan Stevens en su sello Asthmatic Kitty. “No solo se trata de buena música, todos los países la tienen, sino de saber venderse”, recuerda. Tomen nota.

Fotos: Antonio Giacometti, Cultura Inquieta

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