‘Jessica Jones’ no pide paso

Krysten Ritter en un fotograma de la serie.
Krysten Ritter en un fotograma de la serie.

Con el hermanamiento de Marvel y Netflix, parece que hayamos llegado a descubrir el santo grial de las series. Después del estreno hace unos meses de DaredevilJessica Jones llegó hace unas semanas a nuestras pantallas. Lo hizo desde una perspectiva inimaginable hace tan solo tres o cuatro años, donde las superheroínas quedaban siempre relegadas y detrás de sus colegas hombres, cosificadas sexualmente o tratadas como mera distracción. La serie trata temas que pocas veces hemos podido ver en televisión: el aborto, la cultura de la violación, la violencia machista, la amistad de mujeres que supere el test de Bechdel… una perspectiva de género que enriquece el universo de la nueva producción made in Marvel.

Ella lanza a sus clientes a través de las ventanas, bebe demasiado para ser funcional, es grosera y desagradable, puede insultar a alguien sin importar su situación y la vulnerabilidad. Y mientras lanza frases cargadas de sarcasmo, rara vez expresa su pesar o su miedo… porque eso no es Jessica Jones.

Jessica Jones ofrece todo eso, pero no lo hace como un recurso gratuito para llamar la atención. Es, en cambio, parte orgánica de una historia que incluye superpoderes y mucha acción, pero se siente mucho más real y “callejera” que las de sus compañeros cinematográficos, más espectaculares y vistosos. De todas formas y como Marvel ya ha convertido en costumbre, las referencias y conexiones al resto de personajes y eventos están ahí, aunque con mucha menor frecuencia que en otros proyectos de la compañía. Quizá sea más comparable a la anterior serie de Marvel en Netflix, Daredevil. Pero
Jessica Jones es aún más sombría y trágica, con una historia que tiene mucho de actualidad
. Eso sí: a nivel estético y visual es superada por Daredevil.

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La mayor ventaja de Jessica Jones es que puede presentarnos a su protagonista sin necesidad de perder el tiempo contando cómo adquirió sus poderesaprovechando que ya vivimos inmersos en un ambiente cultural donde esa clase de historias nos salen por las orejas. Jessica tiene superfuerza, puede parar un coche en movimiento (si va lento) y hasta es capaz de saltar muy alto y caer con estilo. Da igual cómo ha conseguido los superpoderes, lo que importa es ver cómo los utiliza para descerrajar puertas y soltar bofetones en su trabajo de detective privada.

Krysten Ritter hace una labor tan impecable en su encarnación de Jessica abrazando todos los aspectos negativos del personaje, que incluso cuando toma las riendas de su vida se mueve a regañadientes entre una botella de bourbon y otra; durante toda la serie es como si el Tony Stark de Robert Downey Jr. no hubiera decidido que quería caernos bien después de todo. ¿No querías protagonistas difíciles y poco empáticos, consumidor moderno de series? Jessica Jones es para ti. Además, como corresponde a alguien con habilidades extraordinarias pero poca pericia en la lucha contra el mal, son tantos los planes que le salen mal y los golpes que se lleva a lo largo de los 13 episodios que será imposible que no despierte en ti la ternura espejo de los perdedores.

Un villano impecable

Es imposible hablar de la serie sin mencionar la cátedra que da David Tennant actuando como Kilgrave, el villano de la producción. Humanidad, síndrome de Estocolmo, una historia bien hilada detrás y el color púrpura como culpables de que podamos llegar a empatizar con el personaje de Tennant en la ficción. El antagonista de Jones está a la altura de ella y logra tener engachado al espectador para saber más y más de las razones de su maldad.

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David Tennant como Kilgrave en un fotograma de la serie.

 

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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