Javier Cansado o cómo hacer reír sin darte cuenta

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Esta semana hemos descubierto una de las claves del éxito. Al menos en el humor, es ser natural. Y si no que le pregunten a Ángel Javier Pozuelo, o, como todos le conocen, Javier Cansado, cómico de sobra asentado en la escena española al que parece que esto de hacer reír se le da bien hasta sin darse cuenta.

Comenzó en la calle hace ya más de tres décadas con su ‘colega’ Juan Carlos Arroyo (Carlos Faemino), con el que pronto formó el dúo ‘Faemino y Cansado’, y, desde entonces,  ha pasado por el teatro, la televisión o la radio. Transparente y con la misma espontaneidad con la que habla en sus actuaciones, Cansado habló con Nokton Magazine sobre su participación en el Festival Cultura Inquieta de Getafe (actúa el día 7 y  21 de julio) y para enseñarnos qué es eso de ser humorista.

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Carlos Faemino y Javier Cansado.

Nokton Magazine: Aunque conocemos tus pasos artísticos ¿nos puedes contar cómo empezaste a darlos?

Javier Cansado: Mi primer debut como cómico fue con Faemino un domingo por la mañana en el parque del Retiro, hace 32 años o una barbaridad así.  Hicimos teatro en la calle, un pase muy loco, muy improvisado, en fin, algo inolvidable que  recuerdo como algo estupendo y horrible a la vez. Fue muy contradictorio, ambivalente y chulo.

Y lo que pasó es que al final del día vimos que en la gorra había dinero, o sea que a alguien le interesaba nuestro rollo, entonces decidimos continuar. Si ese día nadie nos hubiera dado nada pues nuestra carrera se hubiera acabado ahí.

NM:¿Cómo surgió dedicaros al humor de forma profesional?

JC: Carlos y yo somos colegas, somos amigos del barrio, y nos gustaba mucho hacer bromas. Además, hacíamos cosas juntos: trabajamos en una cooperativa para hacer juegos de mesa, eventos, performances; una cosa muy alternativa y muy loca. Y una vez dijimos ‘¿Por qué no nos hacemos profesionales?’ Nos fuimos al Retiro y ahí empezamos. Todo de una manera muy amateur sin interés especial de trascender, sólo era una diversión más.

NM: Dicen que tu humor es absurdo… ¿cómo lo describirías tú con tres o cuatro adjetivos?

JC: Nuestro humor, el de Carlos y mío (yo soy el portavoz porque Carlos siempre está durmiendo), lo definiría como surrealista con una especie de contradicción con el realismo, es decir, realismo/surrealismo. Es verdad que somos muy surrealistas y absurdos pero también nos gusta la cercanía del personaje, los personajes reconocibles no muy alejados de la realidad. Así que podríamos decir que somos ‘realistas surrealistas’.

NM: Con tu compañero de dúo Faemino presentas este domingo en Getafe el espectáculo ‘Parecido no es lo mismo’. Para abrir boca, ¿nos puedes ilustrar con ejemplos de cosas que son parecidas pero no lo mismo?

JC: Por ejemplo, una molécula no es un átomo, es parecido pero no es átomo. Otro ejemplo. No es lo mismo los políticos que el asco ¿no? Es parecido pero no es lo mismo [se ríe].

Del mismo modo, en ‘Parecido no es lo mismo’ queremos ejemplificar que nuestros espectáculos son todos similares unos a otros. De hecho, el día siete [de julio] es la misma puesta en escena de siempre: dos micrófonos y nosotros contando historias. Aunque afortunadamente ya no es lo mismo, sobre todo para no aburrirnos nosotros.

NM: Además, el 21 de julio vuelves a Getafe junto a tus compañeros de ‘Ilustres Ignorantes’ (Canal Plus) ¿ese día te tocará llevar  tirantes como los que luces en televisión? ¿por qué crees que te eligieron ese estilismo?

JC: La verdad es que esa es la idea, también con Faemino. Nos gusta llevar tirantes porque es muy cómodo. Y luego en ‘Ilustres Ignorantes’, la estilista partió de una idea rejuvenecedora porque yo soy el mayor del grupo. Desde entonces, voy vestido juvenil, como ‘alevín del humor’. De hecho, en la vida diaria también llevo tirantes. Soy una persona que de pronto estoy gordito, de pronto estoy delgado, y no puedo tener una talla única, por lo que los tirantes me salvan la vida.

NM: En ‘Ilustres Ignorantes’ citas con frecuencia a los sumerios… ¿son el origen de toda virtud/defecto humano?

JC: [Risas] Digamos que ellos han sido los primeros que han dado fe, han sido notarios de la realidad, de los neolíticos para acá, los primeros que empezaron todo fueron ellos (a excepción de la pintura, los relieves…). Ahora estoy dando Historia en la UNED y me ha marcado mucho la asignatura de Historia Antigua, sobre todo los sumerios porque me parecen precursores de todo. Todo ‘a lo que tú vayas’ a, yo que sé, ¿‘El arca de Noe’?  Ya están los sumerios. ¿Las matemáticas? Ya están los sumerios ¿adivinar el futuro con las estrellas?  Ya están los sumerios. De una forma muy embrionaria, muy torpe, pero ya está todo. Eso sí, el móvil e internet no están en los sumerios, no te lo reconocen [risas otra vez].

NM: ¿Se puede hacer humor con cualquier tema? ¿cuáles son los más facilones y recurrentes? ¿Hay temas prohibidos?

JC: No hay ningún tema tabú, lo importante, lo que vale es que sea buen humor, no el tema que trates. Yo siempre pongo ejemplo de que en España un humor muy habitual es el negro, que es reírse de la muerte. Y si te puedes reír de la muerte como no te vas a reír del honor, del Rey, de las autonomías,  de Cataluña, de España…te puedes reír de todo lo que quieras, siempre que tus chistes sean buenos.

Se puede hacer humor incluso de lo absolutamente incorrecto, siempre cuando no hieras por herir. Por ejemplo, en general, el humor político de nuestro país es decir que Rubalcaba es tonto, si eres de derechas, o  que Rajoy es tonto, si eres de izquierdas. Es un plan sectario que no es interesante. Además, creo que es muy importante que el humor sea trascendente: que un chiste que tú hagas en 2013, se entienda dentro de 10 años.

equipo-ilustres-ignorantesNM: Hace tiempo en un artículo de El País, citabas a humoristas como Groucho y Chico Marx o Bigote Arrocet. Además de profesionales… ¿te sirve de inspiración la gente que te rodea en el día a día? ¿algún ejemplo/anécdota?

JC: En mi embrión, cuando era un chaval, me nutría de gente como Tip y Coll, Gila, Monty Python … Los veía y me entusiasma. Siempre hay grupos de gente que te han ido marcando y no es que tú sigas su línea, si no que te abren los ojos a una forma de ver las cosas diferente. Tanto Carlos como yo, con nutrimos hoy en día de lo que nos rodea. Nuestros personajes son la gente que vemos en los bares, gente cercana.

NM: Para terminar, queremos que te mojes un poco: ¿tele, radio o teatro? ¿con cuál te quedas?

JC: Claramente teatro, aunque a mí lo que más me gusta es la calle. Me gusta el contacto con la gente y cuanto más cercano mejor. En la calle actúas al mismo nivel [de altura] que la gente. Además, no hay contrato, la gente pasa, si le interesa se queda, si no se va, te paga lo que quiere…es algo libre, libérrimo. Es el acto más libre que conozco. A cambio es muy duro y como lo que más se parece es el teatro, por eso me gusta más que nada.

 

Fotos: Chao ManagementCultura Inquieta

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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