Introducción a la poesía de Rajoy

Mariano Rajoy

Todos los presidentes del Gobierno tienen una coletilla propia que los identifica. Felipe González repetía “por consiguiente”. José María Aznar empezaba la respuesta a muchas preguntas por “mire usted”. Pero ¿qué pasa con el actual mandatario? Mariano Rajoy, queridos lectores, juega en otra liga. En la liga de los poetas.

Lo que yo pretendo es explicar,
como presidente del partido y como presidente del Gobierno,
lo que de mí se dice
y lo que a mí se me atribuye.
No voy a necesitar más de dos palabras:
es falso.
Nunca,
repito, nunca
he recibido ni he repartido dinero negro
ni en este partido ni en ninguna parte.
Lo diré otra vez:
es falso.

Es falso (Mariano Rajoy, 2013)

Que nadie ose percibir ni un atisbo de ironía en este artículo. Tras una investigación preliminar y, por tanto, superficial, Nokton Magazine ha detectado ejemplos de un notable número de recursos literarios en los discursos del señor presidente; con lo cual, estamos convencidas de que, con el debido tiempo y dedicación, podría editarse una poética de Rajoy, con sus tapas duras y todo. Procedamos, ahora, a enumerar algunos de nuestros hallazgos:

Anadiplosis, anáforas, enumeraciones

Mariano Rajoy

Rajoy es una persona de orden. Por eso, sus discursos están plagados de paralelismos, de repeticiones y de enumeraciones, de ideas que podrían parecer obviedades, pero, ojo, quizá no lo sean.

“Gracias a todos los militantes del Partido Popular, sin los cuales, este partido no existiría y también a todos esos candidatos que han ido en una lista que yo he encabezado como candidato”. 

“Estamos en un mundo que va a los procesos que dicta el sentido común, que son los de unión, los de integración, y no los de separación”.

“España es una gran nación, y lo mejor que tiene son españoles”.

Rajoy es consciente, por ejemplo, de que no todo el mundo tiene por qué saber que él es el presidente del Gobierno. Dada la escasa asiduidad de sus comparecencias, quizá haya algún despistado que no se haya enterado. De igual forma, puede que aún exista quien no sabe que en los debates de la Unión Europea se deciden cosas importantes y que los tipos de interés son algo que nos afecta. Para sumirnos en la incertidumbre, a Rajoy  le  gusta que todo quede, como él dice, “meridianamente claro”. Así, se vale de la anadiplosis, algo que suena a enfermedad mortal pero es un recurso, muy frecuente en las canciones de María del Monte, que consiste en comenzar un verso con las mismas palabras que finalizaban el anterior.

“Yo lo veo ahora, que estoy en los debates (porque soy el presidente del Gobierno) donde se deciden cosas muy importantes para todos, que afectan a nuestra vida diaria. Porque los tipos de interés afectan a nuestra vida diaria. A nuestra vida diaria afecta el tener una moneda que es el euro. Afectan las decisiones del Banco Europeo. Afecta lo que dicta la Comisión Europea”.

Yo iba de peregrina y me cogiste de la mano. Me cogiste de la mano, yo iba de peregrina y me cogiste de la mano.

Mariano RajoyLa anáfora es la repetición de una o más palabras al comienzo de varios versos o enunciados sucesivos. El político gallego ya nos demostró sus habilidades con este recurso cuando casi ni había estrenado presidencia, la noche de las elecciones del 20 de noviembre de 2011, cuando asomó al balcón de Génova 13 para agradecer los votos recibidos. El resultado fue algo que bien podría ser una canción de REM:

Todo el mundo sabe que somos previsibles
Todo el mundo sabe lo que defendemos
Todo el mundo sabe en lo que yo creo
Todo el mundo sabe lo que es el Partido Popular
Todo el mundo sabe lo que yo pienso

Everybody knows, Mariano Rajoy, 2011

Enumerar, en poesía, no es gratis. La enumeración normalmente se utiliza, no por el simple hecho de, valga la redundancia, enumerar cosas, sino para imbuir a quien nos escucha o nos lee del sentido que queremos darle a la frase. Rajoy es muy aficionado a estas enumeraciones didácticas, tanto, que a veces casi roza el pleonasmo (la adición de términos innecesarios para reforzar el significado de una frase). En sus discursos, los adjetivos y sustantivos vienen siempre en parejas, como las cucarachas y la Guardia Civil. Sus dirigentes no son honrados, son “honrados e íntegros”. Los ciudadanos no solo se sacrifican, sino que hacen “sacrificios y renuncias”. Cuando Rajoy apela al sentido común, no apela solo a la razón, sino “a la razón y a la lógica”. Y, cuando el panorama se tambalea, no estamos ante una situación de zozobra, sino “de zozobra e inestabilidad”.

Rajoy y las cosas

Si de algo le gusta hablar al presidente es de “las cosas”. Esta cuestión merecería un estudio aparte, pero “cosas” es, con toda probabilidad, una de las palabras que más repite en sus discursos. Las cosas que se le imputan. Las cosas que no le gustan. Las cosas que están bien y las que están mal. Como señalaba hace algunos días la periodista Carmen Morodo en La Razón, Rajoy dijo, en su visita a la planta de General Motors en Figueruelas, que hay cierta tendencia a contar las cosas que no son “las mejores” y que, “de vez en cuando”, hay que hablar de “las cosas que son importantes”.

Antítesis

Luis BárcenasUna antítesis es la contraposición de dos palabras, o de dos ideas que resulten opuestas o, directamente, contradictorias. Rajoy sabe hacerlo muy bien, lo vimos hace poco:

“Desde luego, todo lo que se refiere a mí y figura allí (y a los compañeros de partido) no es cierto, salvo alguna cosa, que es la que han publicado los medios de comunicación. O, dicho de otra manera, es total y absolutamente falso”.

Donde A (todo lo que se refiere a mí no es cierto, salvo alguna cosa) es la primera idea y B (dicho de otra manera, es total y absolutamente falso) es la segunda, contrapuestas por ese salvo alguna cosa que ya ha pasado a los anales de la historia de la oratoria política, seguido, muy de cerca, por la segunda ya tal.

Metonimias

25-S Colón

Hacer una metonimia consiste, como nos explicaron incansablemente nuestros profesores de Lengua, en tomar el todo por una parte. Rajoy, que, como su ministro de Educación, José Ignacio Wert, se crece en los momentos difíciles, hizo gala de una finura sin precedentes en sus primeras declaraciones tras las movilizaciones ciudadanas del 25-S, al combinar el uso de la metonimia con la teoría de la espiral del silencio, enunciada por Elizabeth Noelle-Neumann y difundida después por Fernando Arrabal y los realizadores de los zapping españoles. Así, el mandatario tomó al total de los españoles por los que se quedaron en casa (o trabajando, los que podían) y, de paso, homenajeó a la mayoría silenciosa, esa a la que tanto alaban los políticos responsables de decisiones polémicas, como ya hizo Richard Nixon en la guerra de Vietnam.

“Permítanme que haga un reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiesta, que no sale en las portadas de la prensa y que no abren los telediarios. No se les ve, pero están ahí: son la inmensa mayoría de los 47 millones de personas que viven en España. Esa inmensa mayoría de españoles está trabajando –el que puede- y dando lo mejor de sí”.

Más recientemente, después de la sonada intervención en la que un periodista de ABC le preguntaba, de forma natural y espontánea, por el “chantaje fallido” de Luis Bárcenas, Rajoy bordó otra metonimia. Cuando el reportero le planteó si se había sentido chantajeado, el presidente respondió: “El estado de Derecho no se somete a chantaje”. Como dijo Luis XIV, el sol del absolutismo monárquico, “el Estado soy yo”.

Luis XIV

Hipérboles

Rajoy es un moderado. Nos lo han repetido hasta la saciedad. Sin embargo, de vez en cuando, se permite sacar los pies del tiesto. Cuando la situación lo requiere, porque corre peligro España, el presidente del Gobierno tira de hipérbole:

“Proponer hoy separaciones y quedarse fuera de todo, de España, y en Europa, y en la nada no es, ni siquiera, una opción ideológica. Es un disparate de colosales proporciones y que además va, directamente, como un torpedo a la línea de flotación de lo que hay que hacer para la crisis económica. Es un torpedo en la línea de flotación del futuro del bienestar del conjunto de los ciudadanos”.

Quedarse fuera de todo. Quedarse en la nada. Eso es como… como un torpedo.

Mariano Rajoy

Por cierto, se nos olvidaba otro recurso habitual en los discursos de Rajoy: la interrogación retórica. Pero, en este caso, cuenta con la particularidad de que no es el presidente quien se vale de ella, sino los periodistas que alzan la mano al término de la rueda de prensa, para lanzar una pregunta. Visto lo visto, la lanzan (cuando les dejan), pero al aire.

Fotos: Partido Popular de Cantabria (cc)/ Partido Popular de Castilla y León (cc)/ La Moncloa – Gobierno de España (cc)/ Anticapitalistes.net (cc)/ Wikipedia (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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