Inés La Maga: ‘La magia a un metro del ojo es lo más potente que existe’

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“Houdini convertía cada uno de sus retos en trending topic y eso que aún no existía Twitter” explica Inés Molina (Granada, 1976) cuando aparece en la conversación la figura del mítico prestidigitador, el más grande de todos los tiempos e intuitivo publicista antes de que se forjara el concepto “marca personal”. Nuestra interlocutora no sólo habla admirada de cómo Harry Houdini “sacó los juegos de magia de los teatros” y los convirtió en desafíos a pie de calle, “a ojos del público, las autoridades y los periodistas”. En 2006 se atrevió a emularle en el peligroso arte del escapismo. Los espectadores de Nada x aquí (Cuatro), programa con el que recibió la confirmación profesional y el abrazo del público, contemplaron asombrados su gesta. Logró zafarse de una camisa de fuerza, colgada por los pies a treinta metros de altura. Pasada casi una década, su nombre suena familiar en todas partes y en cada escenario siembra asombro y simpatía. Inés La Maga no entiende la magia como un don, sino pasión y perfeccionamiento, y cada fin de semana se encierra en una habitación de un céntrico hotel madrileño para mostrar a soñadores e ilusos por igual que creer en lo insólito es posible si se acortan los espacios.

ines-la-maga“Llevaba una década haciendo magia en teatros, convenciones o festivales con aforos de entre doscientas y seiscientas personas. Necesitaba hacer este espectáculo, que es sólo para treinta personas, mucho más íntimo y próximo”, señala. En su MagicROOM, la magia de cerca –como se denomina a los shows mágicos a parca distancia y petit comité- despliega una espiral de sorpresas en la que todos los asistentes participan, juegan y hacen las comprobaciones previas de rigor. Predicciones con y sin cartas, efectos matemáticos, malabarismos de trucos inauditos… No tardan en ceder al aplauso. La evidencia de la experiencia propia les ha convencido. Por qué negarlo. Nos ha convencido. “Estamos todos tan contaminados por las imágenes artificiales, los trucos de cámaras, efectos digitales y fakes de la pantalla que la magia que sucede sobre una mesa y a un metro de los ojos es lo más potente que existe”. Nos cuenta que siendo España “el número uno a nivel mundial” en este tipo de magia (la de cerca), carece de suficientes espacios para disfrutarla. “A un programador le interesa más llenar un teatro que una sala con menos de medio centenar de personas”, se lamenta.

Las audiencias amplias en cifras de millares tampoco se le han resistido. La televisión, ese “otro lenguaje”, actuó como trampolín de un gusanillo que le asaltó en la infancia –le hipnotizaban los trucos con monedas de Don Eduardo, uno de sus profesores del cole-, tuvo en el mago Luis Arza un exigente mentor que le enseñó “la importancia de la puesta en escena” y hasta ha reverberado en un libro para iniciarse en las artes ilusorias, Ines…plicable. Junto a Jorge Blass, Jandro o Luis Piedrahita compartió tres temporadas de éxito en Nada x aquí y en Qué tiempo tan feliz (Telecinco) la hemos visto dejar con la boca abierta a Alejandro Sanz, David Bustamante y otros muchos artistas. Santiago Segura lo probó en sus labios en la segunda entrega de Alaska y Segura (TVE) La pequeña pantalla no le ha cerrado puertas en los círculos mágicos. Es más, le ha reportado oportunidades y las miradas curiosas de cientos de hogares. “La televisión es un medio increíble para llegar a todo el mundo y darte a conocer. Para estar al otro lado de la cámara no sólo necesitas hacer buena magia técnicamente; también se requiere comunicar bien, cuidar tu imagen, enfrentarte a la tensión de un directo y al escrutinio de muchas cámaras”.

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Sus dotes de show-woman se reafirman frente a frente. La granadina expone sus números con birloques de malabarista y encanto de burlona hechicera. En cuestión de segundos, conduce al público (padres, niños, parejas y comandos de amigos) de la carcajada a la maravilla, de la incredulidad a las sensaciones de infancia. “Muchas veces los espectadores cuentan a otras personas lo que han visto en el espectáculo. Entonces te das cuenta de que añaden un montón de cosas de su cosecha. Eso me encanta, porque significa que por un momento se han dejado llevar y han echado a volar su imaginación” comenta la Inés adulta. La Inés niña recibió todo el apoyo de su familia cuando pidió recibir lecciones de magia. Sus clases particulares no albergaron claves de sol o “false friends”, sino alucinantes habilidades de bruja en ciernes.

ines-la-maga-2¿Sería una locura pensar en escuelas municipales o ramas artísticas de cartomagia y mentalismo como especialidad universitaria? Nos señala que en Corea del Sur existe una licenciatura dedicada al ilusionismo y que lo esencial es que el estudio de la magia “nunca sea una imposición”. Hay que darle “algo de magia” a la magia. “Está bien que los interesados tengamos que buscarla en lugares recónditos y bibliotecas remotas”. En un colectivo donde los grandes referentes siempre se han escrito en masculino -como en todos los ámbitos la tendencia comenzó a virar con el cambio de siglo- ella ha hecho de “la autenticidad” su carta de presentación. “Al no tener referentes femeninos he podido construir mi estilo sin influencias” confiesa.

Entre sus dedos siempre tornea un objeto: Una moneda, un papel, una pelota, un globo… No echa de menos su versión escapista. Ama la prestidigitación en “la vida cotidiana”, su hábitat natural. Durante las grabaciones televisadas tuvo la ocasión de probar la cámara oculta y atender en situaciones rutinarias a “gente corriente” que lo que menos esperaba era tener una maga como cajera -“rompía los billetes y luego los recomponía”- o una adivina que echaba las cartas “con muy mala idea”. Promete portarse bien dentro de su MagicROOM. Todo lo bien que debe portarse una maga para que los espectadores asomen a la salida con una sonrisa alucinada y ojos desencajados.

 

Todos los sábados en el Hotel Petit Palace Art Gallery a las 20h y a las 22h. Las entradas pueden comprarse en www.atrapalo.com por 15€.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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