‘Funeral’, de Arcade Fire: el brillo eterno de un año sin luz

“Funeral”, de Arcade Fire: el brillo eterno de un año sin luz
Règine Chassagne, integrante de Arcade Fire.

Un viaje vertiginoso, que arranca en los inicios del sonido Motown, recorre la chanson francesa y continúa por Talking Heads y The Cure. Eso es, en palabras de David Bowie, la esencia de Arcade Fire, cuyo manifiesto, Funeral, los llevó a la portada de la revista Time y puso, para muchos, a la música canadiense en el mapa. El disco, otro más de la Roca Madre, cumple diez años en 2014.

Puede que uno de los indicadores definitivos de la grandeza de un artista o una banda sea, precisamente, su capacidad para decepcionar a sus fans. Si ese riesgo es grande, significa que ya han llegado muy lejos, a un punto de referencia en su carrera respecto al cual muchas de las comparaciones siguientes podrían resultar odiosas.

Y ese punto de inflexión es, más o menos, lo que Arcade Fire consiguió precozmente en su álbum de debut, lo cual no significa, ni mucho menos, que la trayectoria posterior de la banda haya sido descendente. Sí implicó, en cambio, que Funeral fuera tan nombrado y recordado por muchos de aquellos seguidores que se llevaron una sorpresa desagradable al toparse con los arreglos electrónicos de su último trabajo, Reflektor (2013), producido por, entre otros, James Murphy (LCD Soundsystem). Luego, como tantas veces sucede con los giros inesperados, terminó por gustarles. Pero ésa es otra historia.

Funeral toma su nombre de una época desgraciada, en la que varios miembros del grupo perdieron a alguno de sus familiares; un año, como reza el título del corte tres  (‘Une Année Sans Lumiere’), sin luz, del que brotó un disco cuyo sonido, en cambio, brilla. Por todas sus aristas.

La grabación de Funeral fue, también, el elemento cohesionador de una banda que, hasta entonces, había vivido múltiples y turbulentos cambios de integrantes. El equipo que participó en la grabación de este disco, capitaneado por Win Butler, un aficionado al baloncesto de 1,94 metros de altura con aspecto de telepredicador hípster, ha sido, hasta la fecha, el definitivo.

“Funeral”, de Arcade Fire: el brillo eterno de un año sin luz

Por si alguien no los ha visto nunca en directo, los Arcade Fire constituyen un espectáculo en sí mismos: Win Butler y su mujer, la hipnótica ex vocalista de jazz Régine Chassagne, el hermano de Win, Will, Richard Reed Parry, Tim Kingsbury, Sarah Neufeld, Owen Pallett y Jeremy Gara. Ocho individuos con aspecto de mormones (los Butler fueron educados en esa fe) que se congregan sobre el escenario arrancando con furia una sinfonía dulce y épica de instrumentos pocas veces vistos en una banda de rock -violines, violas, violonchelos, mandolinas, acordeones, arpas y xilófonos- y que son capaces de intercambiar como si tal cosa.

Como tarjeta de presentación, Funeral fue la mejor demostración posible de toda esa fuerza, y su éxito en la red, que sobrepasó al entonces modesto sello detrás de la banda, Merge Records, comenzó a trazar el camino de los Arcade Fire hacia esa banda de estadio en la que hoy se han convertido, obligándolos, ya en su primera gira, a tocar en recintos más grandes que los en un principio previstos.

“Funeral”, de Arcade Fire: el brillo eterno de un año sin luz

Cuando parecía que ya no quedaba sitio para los himnos en el pop y el rock, Arcade Fire logró parir un puñado de ellos en un solo disco. ‘Rebellion (Lies)’, ‘Wake Up’ y ‘Crown of Love’ son canciones escritas en la intersección exacta entre la intimidad y la epopeya: perfectas para ser coreadas en multitud con los ojos cerrados.

Las letras de Funeral son tristes y esperanzadas al tiempo; hablan de raíces extrañas, como el país del que son tus padres pero al que nunca viajarás (‘Haiti’, el lugar del que la familia de Chassagne se exilió antes de que ella naciera, huyendo de la dictadura de Duvalier) o la tristeza de tu barrio en invierno; y brindan, con un toque de ira a flor de piel, momentos de rebeldía y soberbia infantil, como esos versos de ‘Rebellion (Lies)’, que afirman que dormir es una pérdida de tiempo y –es más- un fracaso.

Y es que, quizás, después de Funeral, ya no haya lugar para la modestia. Arcade Fire se ha convertido, oficialmente, en la banda indie favorita de gente tan mainstream como U2, Mick Jagger y, atención, Barack Obama. Y todo ese fulgor estalló en un año sin luz, lleno de funerales.

Fotos: NRK P3 (cc) / Wikipedia (cc) / Wikipedia (cc) / zled81 (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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