Freedonia: eternos estudiantes de soul

Freedonia

Digan lo que digan las listas de éxitos, la música soul no dejó de sonar cuando el avión de Otis Redding se estrelló, ni cuando el padre de Marvin Gaye le propinó dos tiros a su hijo, ni mientras la familia de James Brown se peleaba por la herencia. Ni la mismísima Amy Winehouse fue capaz de llevársela a la tumba. “El soul siempre ha estado ahí”, asegura Ángel Pastor, guitarrista de Freedonia, “otra cosa es que hayamos sido conscientes de ello”.

El soul es el idioma oficial de la república de Freedonia, que toma su nombre del país que presidía Groucho Marx en “Sopa de ganso”. Y volverá a sonar este viernes 12 de abril, el sábado 13 y el domingo 14 en el Fender Club de Getafe, tres actuaciones para las cuales la banda ya ha vendido todas las entradas, algo habitual en sus conciertos. El miércoles 17, además, estarán celebrando el fin de su tour con Girando por Salas junto a Dead Capo en la madrileña Galileo Galilei. Está en marcha un sorteo para conseguir invitaciones al evento.

Participar en Girando por Salas, una iniciativa estatal que intenta ampliar el circuito de gira de los artistas emergentes más allá de su comunidad autónoma, ha sido “muy bueno” para Freedonia. “Para una banda de diez personas como nosotros, que requiere una logística muy complicada, habría sido muy difícil hacerlo de otro modo sin miedo a estrellarnos”, reconoce Pastor.

 Y es que Freedonia es, en palabras de su guitarrista, una “república independiente autogestionada”, que, desde su fundación, en 2006, se rige por “una política horizontal, en la que no hay ningún máximo representante”. Cada uno de los músicos que la habita se encarga de su instrumento, pero también de alguno de los departamentos necesarios para que esta numerosa familia funcione, desde la tesorería hasta el diseño y el grafismo.

Lo que pretenden con esto es no depender de la industria, sino de su propuesta, que cuajó en 2012 en su primer álbum, “Freedonia”, enteramente financiado a través de crowdfunding.

Freedonia

El público de Freedonia abarca espectadores de todas las edades y niveles de inglés, cuenta Pastor

”El crowdfunding te da la libertad de decidir cómo quieres producir el disco, porque la gente ha confiado en ti”, cuenta Pastor, que explica que esta autosuficiencia económica les permitió “grabar en analógico, sobre un magnetofón de ocho pistas en el que tienes que hacer la toma del tirón porque no puedes corregir ni editar”. “Nunca lo hubiéramos conseguido con un productor que se debiera a la industria musical”, reconoce.

De ahí que el sonido de Freedonia no se quede en la mera anécdota vintage, sino que suene como los clásicos a los que, recuerda Pastor, empezaron versionando: “Lo primero que hicimos fue aprender su lenguaje: ver en qué escalas se apoyaban, qué armonías usaban…”

Pastor no considera que este proceso haya finalizado todavía. Ni que lo vaya a hacer. “Uno nunca llega a ser más que un estudiante de música, siempre te falta algo por aprender. Nosotros seguiremos siendo estudiantes de soul”.

 Fotos: Jaime Massieu

úsameCreative Commons Nokton Magazine

Comments

comments