‘Fleabag’: las chicas no están bien

Si algo tienen en común las comedias que están naciendo últimamente es una forma de reírnos de nosotros mismos que no había aflorado hasta ahora. ¿Conoces esa sensación de qué coño estoy haciendo con mi vida? En Fleabag (BBC, Amazon) su protagonista es como tú o como yo, tiene problemas de dinero, no sabe cómo rehacer su desentramado sentimental y su familia la toma por un despojo social. En el primer episodio, saluda a la cámara a lo House of cards, para contarnos que tiene una cita y que se ha vestido a las dos de la mañana para echar un polvo.

Hanna Horvath (Lena Dunham) en Girls o las chicas de Broad City también han hablado del día a día de la gente joven, de las mujeres viviendo en una gran ciudad, pagando el alquiler a duras penas o peleándote con tu compañero de piso después de un largo día en tu curro de mierda. Las sitcom han dado un giro en la televisión, se han reinventado junto al espectador y beben de la actualidad, de los millenials, de construir relatos en los que hacer carcajadas con nuestras miserias, porque, a veces, es necesario mirar más allá del ombligo de uno mismo y ver que todo el mundo está igual de jodido pero, a la misma vez, poder hacer de eso el punto fuente desde el que partir y seguir avanzando y construyendo, ya sea para bien o para mal.

fleabag

Aquí vemos cómo los personajes están rotos y derrotados, gastando su energía en esquivar la depresión, la soledad o la ansiedad, pero, relatado por su protagonista, todo suena bastante bien a oídos del espectador. La autora de la serie también es el personaje principal al que da vida la actriz Phoebe Waller Bridge; Fleabag nació cuando Phoebe se dedicaba a hacer monólogos por Inglaterra con ese mismo nombre.

El elenco, incluyendo a Olivia Colman, Bill Paterson y Brett Gelman, conjuga, junto a Waller Bridge, un panel perfecto en una comedia, pero con lo que de verdad se disfruta en los seis episodios que tiene la sitcom es con la fuerza con la que su prota nos hace vibrar; su odio, su enfurecimiento hacia sí misma (dependencia de su ex, no poder sacar a flote su cafetería, su obsesión con el sexo…) salta al espectador para poder formarle una idea sobre si empatiza más o menos con ella o le produce cierta repulsión.

¿Sitcom y lágrimas?

Sí. Se puede. Las sitcom actuales reflejan a gente deprimida tratando de salir del pozo, recomponiéndose o simplemente tratando de sobrevivir. De hecho, es fácil imaginarse a Rachel de You’re the worst en Fleabagaunque la comedia británica va explorando otros caminos y no tiene nada que ver con todo lo que hayamos podido visualizar en la ficción televisiva hasta la fecha. Cada momento se nos presenta desde la perspectiva de su protagonista, lo vemos desde sus ojos al igual que ocurre en Mr. Robot, incluso los flashes de su pasado que cuentan algo nuevo acerca del personaje. Waller Bridge es carismática y la cámara, sin duda, la quiere.

En una entrevista con Vulturela actriz afirmaba sentirse identificada con su personaje:

Me gusta su sentido del humor y esa desesperación por decir lo que no se debe a cada momento, por eso es verdaderamente catártico hacer este papel.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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