Fizzy Soup: “Es una putada que haya etiquetas para todo”

Fizzy Soup: “Es una putada que haya etiquetas para todo”
"Nosotros nos enamoramos, pero nos casamos con la música", cuentan sus integrantes.

Cuando Nokton Magazine empezó a seguir la pista de Fizzy Soup, aún bajo los efectos hipnóticos de Wood Room, su interesantísimo debut, la formación tenía cuatro integrantes y se encontraba terminando una gira. Intercambiamos varios correos electrónicos para gestionar una entrevista y enviamos un cuestionario al que los componentes del grupo responderían por escrito. Pero los meses pasaron, y no hubo noticias. Hasta el pasado día de San Valentín.

Javi y Sonia, de Fizzy Soup se dirigieron a nosotros de nuevo por email para felicitarnos el 14 de febrero, una fecha que, a su juicio, también debe servir para celebrar el amor por lo que hacemos. Nos pidieron disculpas por haber desaparecido durante un período en el que Fizzy Soup, nos dijeron, se estaba reiniciando, y nos enviaron un vídeo en el que interpretan una hermosa canción en acústico en mitad de un paisaje nevado y reflexionan sobre el poder de la vocación. Quedamos entonces en que nos lo explicarían todo mejor por Skype.

“El mundo necesita que le demos lo que hacemos, y hay que hacerlo ahora; por edad, por sociedad, por momento crítico…” explica Javi con entusiasmo al otro lado de la pantalla una tarde de miércoles. Fizzy Soup quiere sacar un nuevo disco en septiembre, y ya ha reservado los meses que quedan hasta entonces para componerlo, grabarlo y producirlo. Y, agregan, si el día sigue teniendo las mismas horas, entre este mes y el que viene habrá nuevo sencillo, ‘The big black wolf’, y nuevo videoclip, para el que están buscando figurantes.

Pero ¿a qué suena Fizzy Soup? Para algunos, a Tom Waits. Para otros, a Joss Stone. Para nosotros, en cambio, a la década de los noventa, al menos su anterior trabajo, con altas dosis de trip-hop y alguna pincelada de dance del más elegante. Pero a Javi le parece “una putada que haya etiquetas para todo”. “Si te quieres abrir paso en la música, hasta Spotify te pide que le digas qué género haces, para saber dónde te mete”. Fizzy Soup a veces suena a una cosa, y a veces a otra. En ocasiones, Sonia solo canta y en otras, como en el videoclip de “Charlie’s Song”, grabado en directo en el interior de una iglesia, se sienta ante la batería. “Y tú dices: pues yo qué sé. No nos gusta que nos etiqueten, pero más bien porque no sabemos qué decir. No buscamos un estilo, solo dejamos que fluya”. Por ejemplo, Javi reconoce que “no tenía ni idea de que estaba haciendo trip-hop” hasta que alguien se lo dijo. “Yo lo llamaba soul”, simplifica.

Los componentes de Fizzy Soup se conocieron cuando estudiaban Bellas Artes en Cuenca, aunque Javi y Sonia reconocen que tardaron unos cuantos cursos en enterarse de lo complicado que era todo eso del arte. Enseguida supieron que tenían que hacer música, pero antes atravesaron varias fases: Sonia estuvo en una escuela de música municipal, Javi formó parte de un grupo de rockabilly, tocaron jazz, luego se pasaron a la electrónica… Javi tiene una explicación para ello: “Somos una generación educada por Los Simpson”. Y se lanza a una retahíla de todos los oficios que Homer Simpson ha ejercido a lo largo de los distintos capítulos de la archiconocida serie de animación; decenas y decenas, recopilados en este artículo de Wikipedia. “Queremos serlo todo, hasta que nos encontramos algo en lo que nos sintamos cómodos, que es siendo nosotros mismos”, destaca.

Fizzy Soup: “Es una putada que haya etiquetas para todo”

“Si todos los grupos currasen por su cuenta, todo sería más interesante”.

Y lo están intentando con los mínimos recursos, nos señalan, “sin subvenciones, empresas ni intermediarios”; todo gracias a la ayuda de colegas que también buscan ser profesionales de sus respectivas disciplinas. Sonia dice “bueno, bueno” y se ríe cuando Javi asegura que no se están gastando ni un duro. “Gastar, gastas, porque al final tienes que invitar a mucha gente a cenar”, reconocen ambos. El crowdfunding, que les permitió hacer realidad su anterior trabajo, siempre es una opción, aunque están buscando otra vía de financiación “menos cansina” para quienes les siguen, que no tenga tanto que ver con proyectos puntuales ni con esa imagen de “rescatar” a un grupo sin recursos que a veces tiene el micromecenazgo, y que les permita hacer su carrera sostenible a largo plazo. La gente, añade Sonia, “se hacía mucho lío con el tema de los pagos y las recompensas”.

“Nos conformamos con un sueldo mínimo. Para nosotros, triunfar es poder seguir haciendo esto sin el estrés de otros curros que no nos hacen llegar a ninguna parte”, confiesa Javi. El camino que han emprendido, en el que han decidido “ser un poco artesanos de todo esto” y hacerlo por sus propios medios, es apasionante, a la par que agotador. “Mola más conseguir las cosas por ti mismo, y la recompensa es enorme, pero requiere más esfuerzo”, subraya Sonia. “Aprendes muchas cosas, pero te das cuenta de que no sabes otras muchas”, indica, “ahora, por ejemplo, es como si estuviéramos haciendo un curso de marketing”.

Fizzy Soup: “Es una putada que haya etiquetas para todo”

“No nos gusta que nos etiqueten, pero porque no sabemos qué decir”

Los dos reconocen entre risas que no les llueven las ofertas de las discográficas, pero que, si cayera alguna tendrían que pensárselo, porque “mola más conseguir las cosas por ti mismo”. De hecho, Javi asegura que “si todos los grupos se dedicaran a currar por su cuenta, todo sería más interesante”, mientras resalta el hecho de que en este país “se pague tanto por la promoción cuando en realidad hay que ganársela”.

Fizzy Soup, por cierto, significa algo así como “sopa de burbujas”. A Sonia le encanta cenar sopa, y la sopa, explica Javi, no deja de ser un plato “al que le echas de todo para que esté rico”. “Fizzy”, ese adjetivo que tanto costó digerir en la prensa local cuando participaron en su primer festival en Cuenca –les llegaron a llamar “Friki Soup” por error- podría ser “ese algo que haga de esta sopa una sopa diferente”.

Fotos: Fizzy Soup.

 

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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