Eurovisión, no es caspa todo lo que reluce

¡Royaume-Uni, dix points!, aunque en realidad lo que entendemos es algo parecido a “guayominí, di pua”. Un clásico básico de las noches eurovisivas del mes de mayo. Esas galas con mucho confeti plateado, trajes de dudoso gusto, banderas de países que no conocería ni Carmen San Diego, canciones que suenan todas igual y, desde hace unos años, el necesario seguimiento por Twitter de las coñas que vaya suscitando la noche. ¿Qué sería de lo que algunos llaman frikis de Eurovisión sin los silbidos del pajarito azul? Parece que suena a cuento de la abuela, pero hubo una época en la que la calidad de los músicos que participaban en el festival era más que notable y cuando Europa se sentaba frente a la televisión era principalmente para sentirse orgulloso de los representantes de cada país. ¿Sigue sonando a broma? Vamos a demostrar que tenemos razón, ahora que ya están pensando a quién vamos a mandar este año.

Domenico Modugno

Casi todos nos la sabemos aunque sea en itañol y a ritmo de rumba. Aquellas canciones italianas elegantes y que impulsaban nuestros pies con movimientos ligeros pero alegres quedan plasmadas en esta canción en la voz de Domenico Modugno. Participó en el festival de 1958 y no ganó, pero tampoco le hizo falta,

France Gall

La música francesa suele ser sinónimo de bohemia y dulzura y desde este lado de los Pirineos siempre nos hemos fijado en sus melodías. Melena clara corta, sonrisa inocente, minifaldas marca de la época y una gran orquesta para la ganadora de 1965.

Peret

Donde se pongan unas buenas patillas y los pantalones de campana, que se quite todo. Y si ya lo acompañas de movimientos de ventilador a la guitarra, tendremos al padre de la rumba catalana. En los últimos coletazos del régimen de aquel que murió en la cama, Peret nos intentaba animar a tener alegría de vivir. Muy típico tópico español, pero Peret es Peret.

Dulce Pontes

Quizás no sea su mejor interpretación y el look de principios de los noventa acaba de rematarnos, pero Dulce Pontes es una de las cantantes de fado más importantes del país vecino. Nos guste más o menos, gracias a ella Portugal alcanzó una de las mejores puntuaciones de su historia en el concurso.

Franco Battiato

Cuando un heavy más heavy que una lluvia de hachas te dice que es su cantante favorito, sabes que su calidad musical supera generaciones y estilos. Franco Battiato compuso la canción que representaría a Italia en Eurovisión de 1984 y la interpretó con la cantante pop Alice.

Raphael

Digan lo que digan, sobre gustos hay mucho escrito. La voz unida a una de las sonrisas más desasosegantes de la música española pegaba mucho allá por los sesenta y ahora no es menos: protagonista del anuncio de la lotería de Navidad (y de todas las versiones que salieron a colación) y cabeza de cartel de uno de los festivales más importantes de España, el Sonorama Ribera. Nos representó dos años seguidos antes de lanzar el gran hit que ahora muchos entonan antes de salir de fiesta.

Bonnie Tyler

Aquellos que se indignaron con España y nos acusaron de comprar votos cuando Massiel ganó por un punto al mítico Cliff Richards han estado sopesando seriamente retirarse de este tipo de lides. Quizás no sea tan mala idea. Antes de tomar la decisión final han usado alguna de sus armas más potentes, como la voz rasgada de la galesa.

Bola extra: Remedios Amaya

La voz, la raza y la estirpe de esta señora se merece un homenaje, aunque no nos dieran ni un solo voto cuando ella, algunos dicen que vestida como una tenista flamenca, se subió a las tablas a representarnos allá por 1983. Envidia pura, seguro.

Foto: wikimedia (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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