España, país de queso y de museos del queso

'Bodegón pan, peras, queso y recipientes', Meléndez.

Los museos son el gran espacio del descubrimiento, de apertura visual a otros mundos o experiencias y de desafío a lo conocido, a la par que lugares para la sabiduría tradicional, para profundizar en el conocimiento de lo cotidiano, para imaginar otros tiempos. Si hablamos de museos del queso, en España ya son varios; el conocimiento de un alimento diario y de su gran historia va ligado al buen hacer de los pastores, a los utensilios olvidados y a los sabores para recordar.

Al pensar en arte, cualquier turista o interesado sabrá citar los principales museos y revivir imágenes que han sabido jugar con sus emociones y se vuelven totalmente perceptibles en cuidados momentos. Si pensamos en áreas para la gastronomía, lo más habitual es caer en tiendas y restaurantes. Pero la gastronomía y todos los que componen este mundo de sabor bien merecen un hueco para la reflexión, para la inmortalidad y para el aprendizaje. Porque todo se disfruta más, y sabe mejor, si se ahonda en ello.

Aunque cada pequeña quesería de larga trayectoria suele dedicar un espacio al recuerdo de las antiguas labores y a la historia del producto (en La Pasiega de Peña Pelada también podéis encontrar este rincón) los museos del queso están asentándose en las zonas de mayor tradición quesera lanzando centros para la degustación, la historia, los procesos de elaboración, los enseres y, en general, el conocimiento de un producto con historia milenaria, ya que los orígenes del queso se remontan a más de 12.000 años.

Hace escasos meses abría sus puertas el Museo del Queso Manchego y Colección de Arte en Manzanares (Ciudad Real) que busca ser un centro vivo con catas, presentaciones y exposiciones temporales. El museo se divide en diferentes salas dedicadas a los utensilios y la historia o la evolución y producción de este alimento.

Otras denominaciones de origen exhiben su trayectoria en los parajes que conforman su aroma. La Cueva exposición Queso Cabrales propone vivir in situ la elaboración de su queso azul recorriendo caminos que cada día, con esmerada rutina, transita cada maestro quesero. El centro se ubica en Arenas de Cabrales (Asturias) y ofrece visitas guiadas de 45 minutos.

Con la divulgación como objetivo se enmarca el Centro de Interpretación y Degustación del queso Idiazabal que ofrece al visitante historia sobre su denominación de origen, información sobre la cata, material audiovisual y una reproducción de la txabola de pastor que profundiza en las herramientas usadas antaño.

Son variadas las denominaciones de origen que cuentan con su museo. Otro ejemplo lo encontramos en el Museo del Queso Casar de Cáceres, que, a través de 12 salas, desglosa la vida de los pastores, los animales, los aperos y las cocinas extremeñas. O en el Museo del Queso Majorero, en Fuerteventura (Islas Canarias), que recorre la historia de la isla, la del producto, las cabras y la degustación.

Junto a estos, muchos otros museos y queserías mantienen vivas las tradiciones de un producto que ha sabido crecer y adaptarse en una constante evolución y que, cada vez más, buscan mostrarlo y disfrutarlo.

Artículo publicado en Queso y Recetas La Pasiega

Foto: Bodegón pan, peras, queso y recipientes de Meléndez (cc)

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