España, un país entre las páginas (III)

Quien dice que en septiembre se acaban las vacaciones y las ganas de viajar no tiene ni idea. El noveno mes sigue siendo un momento perfecto para echarse a la carretera, o al libro, a buscar nuevos horizontes. Además, ya estamos en temporada baja y los precios bajan.

Nokton Magazine sigue con su labor de servicio público para proporcionar una buena hoja de ruta literaria. Unamos, pero no por última vez, leer y viajar. Porque ya lo hemos dejado claro: a falta de dinero, buenos son los libros. ¿Vienes?

Cataluña

Hay quien identifica la Ciudad Condal con toda Cataluña, por eso puede ser interesante tener el punto de vista de un visitante de otro planeta. Eduardo Mendoza, que tantas otras veces ha situado su obra allí, nos dibuja una Barcelona distinta en Sin noticias de Gurb. Nos quedamos disfrutando de la Costa Brava en su parte gerundense, donde se sitúa El tercer Reich de Roberto Bolaño, el escritor chileno que mejor conoció esas tierras. Vientos serranos nos llegan cuando nos acercamos a Lleida y es en sus Pirineos el lugar desde el que salen las cartas que componen ¡No hay para tanto!, la novela semiepistolar escrita por Bartolomé Cruells. Y si viajamos a Tarragona no podemos más que fijarnos en una obra de corte histórico, como El sicario de los idus, de Cristina Teruel, una novela negra enclavada en el pasado romano de la ciudad.

La calma del arrozal valenciano.

La calma del arrozal valenciano.

Comunidad Valenciana

El drama de la guerra se vivió en España de una manera cruel y descarnada. Ninguna zona del país se escapó, menos aún Alicante. Max Aub pone los ojos en un campo de concentración de la provincia que nos sirve de escenario para Campo de los Almendros. Hundimos los pies en la tradición para poder encontrar una novela que nos habla de la fundación de la ciudad de Castellón de la Plana de mano del gigante Tombatossals, que también bautiza la obra de Josep Pasqual Tirado. Nos paramos en los arrozales para probar la paella más auténtica. En el ambiente rural de Valencia sitúa Blasco Ibáñez La barraca, una de las grandes novelas naturalistas en lengua española.

Murcia

Podríamos elegir historias de mar, de sol o de huerta, pero no podíamos olvidarnos de uno de los murcianos, cartagenero en este caso, más conocidos en el mundo de las letras contemporáneas. Arturo Pérez Reverte sitúa en Murcia una de sus grandes novelas de intriga y aventuras: La carta esférica.

Andalucía

Los mares de esta tierra pueden ser salados o de plástico. En algunas zonas de Almería, el suelo que se exprime hasta la última gota. Sobre el mal de la codicia va Usura, de Pedro Asensio Romero, una novela negra ambientada en la provincia. Seguimos la costa y llegamos a Granada, su ensueño reflejado en las leyendas que rodean a la fortaleza roja, recogidos e inventados por Washington Irving en Cuentos de la Alhambra. El paso de la adolescencia a la madurez se sufre menos si es cerca del mar y comiendo espetos. El camino de los ingleses, de Antonio Soler, Premio Nadal en 2004 y base de la película homónima dirigida por Antonio Banderas, prohombre malagueño por excelencia, sitúa en Málaga su trama en un agitado 1978. Cádiz es tierra de libertad y como tal ha inspirado muchas novelas en sus murallas, pero nos quedamos con la novela de Almudena Grandes, Los aires difíciles, donde los vientos de poniente y de levante, básicos en la idiosincrasia gaditana, son muy protagonistas. Nos acercamos a la frontera con Portugal y nos ponemos misteriosos con El rastro de su voz, del onubense Antonio J. Sánchez. Sevilla se nos muestra canalla, histórica y pilla en Rinconete y Cortadillo, dos pillos cervantinos que desarrollan sus aventuras a orillas del Guadalquivir. Siguiendo el cauce del río llegamos a Córdoba, ciudad que no se entendería sin su huella árabe, época en la que Antonio Gala sitúa El manuscrito carmesí, su primera novela histórica. Rematamos Andalucía en Jaén con una novela de un ebdetense de pro. Antonio Muñoz Molina recorre en El jinete polaco cuatro generaciones de una familia natural de Jaén para hacer una radiografía del paso de la historia en la provincia.

Islas Baleares

Las islas se nos pintan idílicas. Mar de un azul turquesa que combina a la perfección los rayos de sol y calas para proporcionarnos la mayor paz posible. Por eso nuestra propuesta va en una línea totalmente contraria. Ellos es una novela de terror y metaficción firmada por César Fernández García y situada en Formentera.

Islas Canarias

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El Teide abre sus ojos.

Leyendas como la de la isla de San Borondón o las promesas de aquellos marineros que paraban en las islas afortunadas en su camino al Nuevo Mundo. La historia de las Islas Canarias está llena de esa utopía. Muestra de ello es la serie de Cienfuegos, de Vázquez Figueroa, en la que se narran las aventuras de un polizón accidental en uno de los barcos de una de las expediciones colombinas que paró en Tenerife.

Bola(s) extra(s):

Ceuta y Melilla, dos ciudades que nos miran desde el otro lado del estrecho. En un ambiente suntuoso de los años 20 nos desplazamos a la Melilla que empieza a componer su personalidad en La reina del azúcar, escrita por Dolores García. Ceuta y sus tradiciones queden perfectamente reflejadas en Missing Varrun, que refleja la nostalgia en la distancia de una ciudad que se convierte en familia.

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