Las enseñanzas de Art & Breakfast / 2

Aqua Botanica. Pablo Mesa Capella
'Aqua Botanica'. Pablo Mesa Capella

Art & Breakfast / 2 no solo ha servido para conocer (y comprar) las propuestas más interesantes del arte joven hecho en nuestro país. La feria malagueña también orientó buena parte de su segunda edición, que concluyó el pasado domingo, a la formación y la educación de artistas y públicos de todas las edades.

Tanto los workshops infantiles como los breakfast meetings dedicaron sus esfuerzos a humanizar el arte contemporáneo y acercarlo a todos en todas sus aristas, desde la producción de la obra artística, posible cualquier sábado por la mañana gracias a ideas como «Aqua botanica» e «Ilustra una idea», hasta los entresijos de la carrera de todos esos creadores que, como Christian Lagata explicó en el taller «Planteamiento y desarrollo de proyectos de artista», pueden hacer “mucho con muy poco”. Esto es lo que hemos aprendido en Art & Breakfast / 2.

Educar en arte

Lo decíamos ayer, también a propósito de A&B: el lenguaje del arte contemporáneo parece, a veces, demasiado lejano del que usamos los mortales. Precisamente por eso, los talleres infantiles de esta segunda edición de la feria malagueña representaron una buena oportunidad para descubrir que el arte (sí, también el contemporáneo) puede ser un juego de niños. Y, si puede ser un juego de niños, ¿por qué no va a serlo, también, para los adultos?

Aqua Botanica. Pablo Mesa Capella

Distintos momentos del taller con ‘Aqua Botanica’ y Pablo Mesa Capella.

Los workshops «Aqua botanica», de Pablo Mesa Capella, e «Ilustra una idea», de Kilomba, sirvieron para mostrar la cara más colaborativa y orgánica de un concepto tan habitual dentro del arte contemporáneo como el de la instalación. En el caso del primero, el artista malagueño puso en manos del público más bajito del Centre Pompidou su propio trabajo, invitándolo a reinterpretar y reconstruir su obra a partir de los elementos de los que se compone, materiales tan cotidianos como el agua, las bolsitas de plástico con autocierre y la flora autóctona de la provincia. Quien quisiera participar solo tenía que elegir una flor, llenar una bolsita de agua y envasarla, colgando el pack resultante en un mural dispuesto para la ocasión. El resultado, como la idea original de Aqua botanica, es una obra que se multiplica y se expande, tanto en el museo como en los bolsillos de los visitantes que, tras intervenir, deciden llevarse una flor envasada a su casa. Y que también se transforma; como nos explicó Mesa, presente en el taller, en el agua, las flores y las hojas modifican su aspecto, se vuelven más etéreas, alteran su color, lo que hace que Aqua botanica sea una instalación en permanente proceso de cambio. Y fácil de intentar en casa.

#ilUstra una idea, Kilomba.

‘#ilUstra una idea’, Kilomba.

Como también lo es «Ilustra una idea», donde la artista argentina Kilomba proponía a quienes pasearan bajo la lluvia que el sábado cubría el Muelle Uno tomar entre sus manos una lata blanca de café y personalizarla a golpe de rotuladores. Sin reglas, más allá de las que dictaban los niños que, desperdigados sobre el plástico que cubría el suelo, se reclamaban los colores: “¿Quién tiene el verde? ¿Y el rojo?”. Las latas pasaban, después, a formar parte, apiladas, de una colorida pirámide que Kilomba ya ha reproducido en otros lugares del mundo, ocultando en su interior mensajes escritos por sus decoradores, y de ahí salieron al encuentro de viandantes que, al topárselas en su camino, disfrutaron de acceso gratuito a la feria. Una idea que, como Aqua botánica, de Pablo Mesa, muestra que el arte contemporáneo puede ser también un ente vivo, que crece y se reproduce en nuestras manos.

'#ilUstra una idea', Kilomba.

‘#ilUstra una idea’, Kilomba.

Formar al arte

Christian Lagata.

Christian Lagata.

Y, al igual que quizá los mortales necesitamos que nos acerquen el arte contemporáneo, puede que el arte contemporáneo requiera, a veces, que lo humanicen. Y con esto no solo nos referimos a la imagen elitista que, como Christian Lagata reconoce delante de un té verde en el Soho malagueño, a veces acompaña a este mundo, sino también a la necesidad que los artistas tienen, como todos, de conocer y compartir también los aspectos más prácticos, más de carne y hueso, de su trabajo. El creador jerezano impartió en Art & Breakfast el taller «Planteamiento y desarrollo de proyectos de artista», en el que autores de todas las edades compartieron experiencias, entresijos de sus obras y calor, pero en el que también se habló de cuestiones tan cruciales para sus proyectos como los honorarios, las redes sociales y las convocatorias públicas. El andaluz se define “en formación continua”, pero reconoce que le habría encantado que alguien le explicara todas estas cosas cuando estaba empezando, antes de embarcarse en proyectos como Up around the bend y What you whispered into my ear. De hecho, señala que, salvo la oferta formativa de Madrid, incipiente todavía en Barcelona, este tipo de cursos brillan por su ausencia en la mayoría del país. “A mí no me lleva nadie, aprendí a hacerlo yo tras mi paso por el mundo del cine y la realización, donde la gestión y la burocracia forman parte del día a día. Demasiadas veces nos ceñimos a producir nuestra obra, olvidando otras partes fundamentales del proceso”, comenta.  “Echo en falta cierto punto psicólogo, cierto calor en el arte, creo que hay que aportarle llaneza y no hacerlo elitista”.

Fragmento de Up around the bend. Christian Lagata

Fragmento de ‘Up around the bend’. Christian Lagata.

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Fotos: Pablo Mesa Capella / Kilomba / Christian Lagata

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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