East end o cómo sobrevivir en el intento (II)

East End o cómo sobrevivir en el intento (II)

El viaje prosigue donde finalizó el anterior capítulo: East End o cómo sobrevivir en el intento (I); camino del 91 de Brick Lane Street no es extraño continuar con hambre tras un aperitivo, pero tiene su explicación. El retroceso se atesta de una ingente masa multirracial que deambula tras una espesa nube con aroma a barbacoa. A medida que los olores se intensifican, la aglomeración crece y así, de repente, una parrilla móvil a las puertas del cielo: el Café 1001 (91 Brick Lane).

Un jugoso manjar situado en una calleja de dudosa reputación y convertido en cuna de la modernidad. Está divido en tres ambientes: la planta de arriba, con zona chill out, sofás de todos los colores y texturas y luces tenues. Al fondo, una mágica puerta da paso a algo más, una previo discoteca (para los que empiezan temprano) con reminiscencias de matadero; su programación alterna sesiones de dubstep con minimal o drum & bass las 72 horas que dura el fin de semana. La parte de abajo hace las delicias de los más golosos, una cafetería con todo tipo de tés, cafés, muffins, cookies y carrot cakes. En la entrada la joya del verano: la terraza. Olor a vacuno, mesas de madera, largas colas y frías ‘birras’ jamaicanas colorean esta escena. Tras los fuegos, un español, otro expatriado. Su recomendación: “McBurger de ternera aliñada con lechuga, pepinillo, cebolla, remolacha, ketchup, mostaza y mayonesa, con guarnición de patatas y refresco de cola por menos de 10 libras. ¡Es la madre de todas las hamburguesas!”, exclama.

1001

Ambiente relajado en la zona disco del Cafe 1001.

Lo curioso de este alto en el camino reside en las limitaciones que marca el horario del club. Abierto todos los días hasta las 00.30. Sí, poco más de medianoche. La excepción la ponen los últimos sábados de cada mes; revientan el este y por unas escasas 3 libras (después de la hora bruja) permiten a sus parroquianos compartir horas de vida hasta el amanecer con turistas, juerguistas aficionados y crápulas profesionales entre frenéticas bases remasterizadas.

En función de la fecha y la hora prevista para acercarse a Brick Lane, los matices a apreciar pueden variar. Sin duda alguna, los domingos son las jornadas de mayor ajetreo y, si coinciden con una macrofiesta en el 1001, la cosa se pone seria. Con facilidad se encuentran muchachos que no han dormido en todo el fin de semana y continúan de after por los alrededores. Alguno que otro merodea por el Up Market (Ely´s Yard, The Old Truman Brewery), para comprar algo de comida, o por la Rough Trade (Dray Walk, 91 Brick Lane), una tienda de discos, por si hay concierto gratuito. Los menos llegan sobre las cinco de la tarde, cuando la resaca no es tan brava. A esas horas ya les esperan unas rubísimas y guapísimas relaciones públicas de Fabric; con una pulsera y 10 libras puedes continuar de juerga hasta el infinito .

Nos vemos en Old Street

La siguiente parada es en una vieja y satisfecha pedigüeña: Old Street. Prima hermana de Brick Lane Street. No es necesario un taxi para llegar a ella, basta con un pequeño paseo entre risas y amigos. Una vez allí, una revitalizada y transgresora belle époque nocturna se abre camino en el corazón de Shoreditch. Así, los más enérgicos se mueven desde la piscina del Club Aquarium (Old Street) hasta la disco pub de The Horse & Groom (28 Curtain Road), sin olvidar tomarse algo en The Macbeth (70 Hoxton Street), donde, con mucha suerte, una actuación de las japonesas Trippple Nippples alborotará al público con una performance electro pop.

Un inciso. Para un turista que vaga por el este de Londres, el azar es parte importante en estas noches. En ocasiones y valga el refrán, no es oro todo lo que reluce y viceversa. Como si de una realidad paralela se tratara, en la oscuridad surge un mundo mágico con djs convertidos en gurús de la electrónica. Son las Warehouse parties, lo más in del estilo underground. Estas raves del tamaño de un convoy, se caracterizan por realizarse en antiguos almacenes o fábricas de la zona, donde la acústica y la música resuenan más allá del Támesis. Algunas tienen residencia fija, como la Great Suffolk Street Warehouse, ubicada en el número 29 de la misma calle. Otras, cambian de ubicación cada semana. Por tanto, no es extraño caminar y toparse con un edificio abandonado convertido en central del sonido  y apreciar al día siguiente su aspecto fantasmagórico.

Un poco más alejado, en uno de los pasadizos de las vías del tren cercanas al London Bridge, se encuentra el Jack´s (7-9 Crucifix Lane), una caverna para fiestas. Sus Cartuli’s Day son muy conocidas entre los residentes españoles. Se suele comenzar un sábado, calentando motores en el 1001, para a las 23.00, ir en manada a su recóndito escondite y disfrutar hasta que el cuerpo aguante. Nota: Regalan sus típicas gafas de ‘cartuli’ o lo que es lo mismo, gafas de pasta no graduadas para parecer un nerd.

Todos los caminos conducen a Fabric

El plato fuerte de cada noche, pero sobre todo de los días del señor, se sirve en Fabric (77A Charterhouse Street). Desde su inauguración en 1999, este antiguo almacén de carne permanece fiel a su estilo. Sus catacumbas repletas de galerías y con tres salas bien diferenciadas, una de ellas con suelo capaz de vibrar, y escenarios para actuaciones en directo, ofrece una particular programación. Los viernes ‘FabricLive’; drumb & bass, dubstep y demás variantes. Los sábados techno, minimalprogressive o house y, con suerte, Ricardo Villalobos pinchando. Los domingos son especiales, sin más. El momento en el que toda la pandilla de zombis, supervivientes al triatlón en el que se convierte el East End un fin de semana, se reúnen y danzan bajo las salas abovedas de ladrillo visto mas veneradas del Reino Unido. Consejo: Si han sido noches de fiesta y desenfreno, la barra es el lugar ideal para los últimos cinco minutos. Una vez encendidas las luces, los camareros sirven frías y refrescantes jarras de agua. Duran un abrir y cerrar de ojos.

Fabric

Cuerpos vibrando durante una sesión de luces y electrónica en Fabric.

A partir de aquí, llega el momento de la verdad. Amanece en Londres, y a la salida, los trabajadores del mercado de la carne descargan la mercancía. La imagen puede llegar a ser dantesca, sobre todo si se observan algunas caras. Hordas de vampiros nocturnos se dispersan con sus Wayfarer y andares poco ortodoxos. Unos, los elegidos, enhebran un nuevo camino: Kubicle (82A Commercial Street). Unos baños públicos similares a un centro municipal en los que la juerga, que se alarga hasta el mediodía del lunes, adquiere adjetivos diabólicos. Un after-rave solo apto para corazones duros. La cuadratura del círculo.

Sobrevivir a estas jornadas de convivencia social sin un exceso, por pequeño que sea, puede llegar a ser más traumático que despedirse de la capital del mundo sin una anécdota diferente que contar. Londres es así, lugar de nadie y de todos, cosmopolita, rica y abierta a cualquiera que quiera convertirla en su casa, es otro país dentro del Reino Unido. Apresurase a conocer sus bajos fondos y su contracultura responde al apocalípsis de Mark Renton en ‘Trainspotting‘: “El mundo está cambiando, la música está cambiando, las drogas están cambiando, hasta los tíos y las tías están cambiando. Dentro de unos años no habrá ni tíos ni tías, sólo gilipollas; y a mí me parece de puta madre”. Amén.

[box]

Guía

+ Cómo ir
La gran cantidad de visitantes que atrae Londres tanto por placer como por negocios hace que muchas compañías de bajo coste vuelen a la capital a precios realmente sorprendentes. Reservando con antelación no es raro encontrar vuelos de ida y vuelta por menos de 50€.
Compañías de bajo coste que llegan a Londres:
– Vueling (www.vueling.com): Desde A Coruña, Bilbao, Sevilla y Vigo.
– Ryanair (www.ryanair.com/es): Desde Alicante, Almería, Fuerteventura, Girona, Gran Canaria, Ibiza, Jerez, Lanzarote, Madrid, Málaga, Murcia, Palma de Mallorca, Reus, Santander, Santiago de Compostela, Sevilla, Tenerife, Valencia, Valladolid y Zaragoza.
– easyJet (www.easyjet.com/es): Desde Alicante, Almería, Barcelona, Bilbao, Fuerteventura, Gran Canaria, Ibiza, Lanzarote, Madrid, Málaga, Mallorca, Menorca, Murcia, Oviedo, Sevilla, Tenerife y Valencia.
+ Comer
– Olives and Figs (www.olivesandfigs.co.uk, +44 20 7247 8680, 14 Artillery Ln, E1 7LJ): Muy cerca de la estación de metro de Liverpool Street. Cocina mediterránea y turca, barata y de calidad. Goza de un ambiente acogedor y elegante.
– The Carpenter´s Arms (www.carpentersarmsfreehouse.com, +44 20 7739 6342, 73 Cheshire St, E2 6EG): Mítico pub situado en el East End. Sirve auténtica comida inglesa, a muy buen precio, regada con una amplia oferta de cervezas: desde las suaves hasta las amargas, pasando por la Guinness, fresca y bien tirada o la recomendable Bitburger. Es famoso por un vino espumoso llamado Ridgeview Cavendish.
+ Salir
– Vibe Bar (www.vibe-bar.co.uk, +44 20 7247 3479, 91-95 Brick Lane St, E1 6QL): Situado en la Old Truman Brewery, es fácil de encontrar por su característica fachada de ladrillo rojo. Decoración a la última: sofás de cuero, sillas de plástico y acero, grafitis en las paredes e incluso PlayStations. Terraza ideal para el verano con mesas de pícnic y barbacoa. Se pincha hip hop, funky, house, soul y kilos de buena música. Cuenta con servicio encantador y los fines de semana está a reventar.
– 333 Mother (www.333mother.com, +44 20 7739 5949, 333 Old St, EC1V 9LE): Decoración auténtica y ambiente familiar, es como estar en casa. La oferta musical abarca desde global sounds hasta dubstep, hip hop, drumb & bass, ragga o rare grooves.
+ Dormir
– Brick Lane Hotel (www.hotelbricklane.com, +44 20 7377 6641, 13 Brick Ln, E1 6PU): Tal como indica su nombre, el Brick Lane Hotel está situado en la emblemática calle de Brick Lane, en el East End, famosa por su ambiente festivo, su gran variedad de restaurantes especializados en curry, el mercadillo de los domingos, grafitis de Banksy, clubes nocturnos y edificios históricos.
– Qbic Hotel London City (www.qbichotels.com, +44 20 7691 95 92, 42 Adler St, E1 1EE): Si quieres alojarte con estilo y sin gastar demasiado, el Qbic Hotel London City es tu lugar; habitaciones de diseño asequibles cerca de la City y de Brick Lane. Sus 171 estancias están divididas en cuatro categorías según sus vistas: las más baratas no tienen ventanas pero están bien iluminadas y el resto tienen vistas al patio, a la calle o a un parque, respectivamente.
+ Comprar
– Beyond Retro (www.beyondretro.com, +44 20 7613 3636, 110-112 Cheshire St, E26 EJ): Antigua lechería del este de Londres convertida en un enorme almacén de ropa de segunda mano y vintage por el que perderse. La mayoría de sábados hay música en directo.
– Old Spitalfields Market (www.oldspitalfieldsmarket.com, +44 20 7375 2963, Brushfield St, E1 6AA): Fácil de encontrar. A sólo 5 minutos de cualquiera de las dos paradas de metro, Liverpool Street o Aldgate East. Una fusión de lo nuevo y lo viejo de Londres.
+ Visitar
– Columbia Road Flower Market & Shops (www.columbiaroad.info/, +44 20 7613 0876, Columbia Rd, E2 7RG): El mercado tiene lugar todos los domingos, empieza muy temprano, alrededor de las 7.00 de la mañana, pero también cierra temprano, sobre las 13.00 de la tarde. Atrae a mucha gente bohemia de los barrios del East End y a pocos extranjeros. Es uno de los mercados más antiguos ya que existe desde 1869.
– Rich Mix (www.richmix.org.uk, +44 20 7613 7498, 35-47 Bethnal Green Rd, E1 6LA): Cada calle constituye una verdadera aventura. Dejando atrás Brick Lane por Bethnal Green encontramos Rich Mix, un cine café que también cobija un minimercado artesanal los fines de semana.
+ Información
– www.londres.es
www.visitlondon.com
www.forolondres.com

[/box]

Fotos: Edward Simpson (cc) /  Mr Moss (cc) / Uclu Photosoc (cc) /

úsameCreative Commons Nokton Magazine

Comments

comments