Distopías para un neolibrealismo prefabricado

Estoy sentado en una silla escribiendo esto, en una Murcia calurosa, sudando… La verdad es que si me dicen de llevarme a una piscina con un mojito diría que sí. Ya, sé lo que pensáis y sí, soy un rojo vago, pero iba de cabeza. A la mierda la cultura entrepreneur, quiero mi sueldo y un mojito.

A continuación dejamos unas pinceladas de unos bonitos artículos que podemos encontrar en prensa, hay más, muchos más: “Los seiscientoseuristas son los nuevos mileuristas”, “La ciencia de las vacaciones perfectas: con ocho días es suficiente”, “Los muebles solo de cartón llegan a las casas”, o diversos textos en casi todos los medios exaltando la cultura entrepreneur por encima de maestros, bomberos, policías o demás funcionarios. Denigrando a cualquiera que no logra el éxito, ya que (por lo tanto…) no se ha esforzado lo suficiente, o prácticamente insultando a trabajadores públicos o a cualquiera que se queja de su posición.

Cifuentes, sobre vacaciones: “No es una olbligación, es una alternativa voluntaria”

Cifuentes marca el camino. ¿Vacaciones? Pues claro que sí, pero voluntarias. Es igual de derecho para un trabajador trabajar que estar de vacaciones, y hay mucho explotador de vacaciones, el típico jefe que te obliga a irte a la playa mientras tú allí agarrado a la mesa porque quieres trabajar, esforzarte, crecer, trabajar..

Es que es imposible que esto salga mal, es inimaginable que un jefe te diga: “Pues oye este verano vas a optar libremente por trabajar o si no te vas a tu casa y no vuelves”.  No me lo imagino, es una cosa inverosímil.

No salir de casa en todo el fin de semana rebaja la ansiedad e ilumina la mente

Ya os lo he dicho soy un rojo vago, y como trabajo poco (unas 40 horas semanales) pues gano poco (como debe ser, por lo de rojo). Que lo mismo el salario no me da para salir mucho a tomar algo, pero gracias a El País he descubierto que soy cool. Es cierto que me gustaría ganar algo más para cenar fuera de vez en cuando y tomarme una caña por ahí…. Pero joder, entre eso y ser súper cool en mi sofá rebajando la ansiedad a la última… No hay color.

Ni coche, ni tele, ni casa: la cultura del millennial

La verdad es que estoy a la última. Yo vivo a 67 Km de donde trabajo y suelo ir en bus o en blablacar, y lo hago porque es la cultura millennial, porque mola, porque es hipster. Es cierto que no me puedo permitir un coche con su gasolina y su parking, pero no tiene nada que ver, nada.

Lo de la casa igual, para qué queréis un piso si podéis compartir hasta los 40 o 50. Eso es de otra generación, la de los Xennials o la generación X o algo de eso, nosotros si pudiéramos acceder a pisos por precios razonables en relación al sueldo nunca lo haríamos, no es guay.

Del coworking al coliving: el futuro es vivir (literalmente) en la oficina

Por lo de rojo no soy mucho de la cultura del esfuerzo, sé que 40 horas son pocas pero se me hace difícil imaginarme viviendo en la oficina. Ya lo sé, Amancio empezó así, y Bill Gates, y Risto Mejide. Pero oye, el nesting no es lo mismo si tengo que hacerlo con mis compañeros, además a mí me gusta ver Netflix en versión original y sé que a ellos le gustan las series dobladas.

Friganismo: la última dieta hispter es coger comida de la basura

Esto está tan de moda que el otro día estaba compartiendo contenedor con Tamara Falcó.

Todo tiene un motivo, quieren que aceptemos una situación y nos quedemos paralizados por lo cool que es buscar en la basura y lo millennial que es vivir en la oficina y trabajar 24 horas sin vacaciones. En nuestras manos está aceptarlo o no.

Yo de momento voy a por un mojito, de Hacendado, eso sí.

Imágenes: Pixabay (cc).

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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