Desvelar el arte contra la rutina

Baldosas en la Plaza de las Estaciones creadas para Desvelarte.

La rutina cansa, obliga a pisarla o ignorarla, a removerla hasta que aparezca algo nuevo, hasta que un estímulo despierte los sentidos atrofiados. La rutina puede ser el campo o la ciudad, pero es ésta la que siempre ha apostado por la renovación, por la sorpresa en cualquier esquina. Con ese espíritu, múltiples propuestas y festivales buscan que al prototípico ciudadano de a pie le brillen los ojos al descubrir la novedad en el barrio.

Hace ya seis años que Santander también busca ese giro, lo hace cada octubre con el Festival de Arte Público Desvelarte que presenta junto a charlas y proyecciones la sección Huellas que esparce arte por la ciudad. Lo hace en forma de fachadas con intervenciones permanentes, de baldosas, o de rotondas muy lejanas a lo que impone la costumbre. Esta edición se ha celebrado durante la primera semana de octubre.

Algunas de las intervenciones de años anteriores, como las de Okuda, ZukClub o Alexandra G. Núñez y Marga G. Polanco, permanecen en las paredes y suelos de la ciudad. A ellas se suman este año propuestas más sobrias que buscan la mimetización con el entorno, son la intervención mural de Nuria Mora en la calle Monte, la de Hyro en el Centro Cívico Cisneros o el poste C.A.R.L.O.S., en la rotonda de calle Sol con Menéndez Pelayo, que se reinventa temporalmente. También lo hacen desde el colectivo Simetría Creativos que busca a través banco-placa-alfonso-xiiide Recupera el Barrio reanimar la vida del Barrio Pesquero.

Especial énfasis en el Proyecto Calle Cultura de Laura Irizábal, que presenta una fusión entre arte e historia. Ocho placas ubicadas como una baldosa más que recuerdan aquellos edificios que marcaron el devenir cultural de la ciudad. Son los Cines Alameda, la Sala Narbón, el Pabellón Narbón, el Mercado Ribera, el Salón Pradera, el Teatro Principal, el Teatro Pereda y el Salón de espectáculos Jardines de Pereda. Edificios que marcaron el ritmo urbano en el siglo pasado y que ahora permiten al turista, a través de un código QR en cada placa, viajar también en el tiempo indagando en la historia y la arquitectura de los espacios desaparecidos.

Uniendo así aquellos edificios que no están con los que comienzan a ser o se renuevan, el arte urbano en forma de intervención busca en esta ocasión reavivar la vista diaria, condicionar al transeúnte, a levantar una cabeza (o a centrarla aún más en el suelo) haciendo un parón a la belleza, un simple guiño en su rutina.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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