Del porqué Berkana es necesaria

En las librerías se aprende a respirar libertad

Hace unas semanas aparecían en varias decenas de medios de comunicación Mili Hernández y Mar de Griñó mirando a cámara con el gesto adusto de quien ve peligrar un compromiso, unos valores y un modo de vida después de varias décadas. El futuro de Berkana, la primera en abrirse en nuestro país con temática LGTBQ, una de las librerías referentes en la materia en Madrid y toda España y que ellas gestionan, pendía de un hilo por culpa del (a veces) inevitable rodillo del término de moda en muchas ciudades: la gentrificación.

La librería abrió sus puertas en 1993, un momento en el que la comunidad lésbica, gay, transexual, bisexual y queer no tenía prácticamente visibilidad y su vida parecía relegada a la noche, casi de manera farandulera. Quizás por eso, la apertura de Berkana, un negocio tan “típico” como una librería, en un horario diurno, todo bajo la luz del sol, supuso un antes y un después tan definitivo. Un espacio en el que relacionarse, expresarse, sin necesidad de esconderse ni avergonzarse. Todo a la luz del día. Sería complicado resumir qué podemos encontrar en sus estanterías. Su catálogo de volúmenes no se olvida ni uno solo de los aspectos de la temática gay, lésbica y transexual y abarca un enorme abanico de géneros como novela, ensayo, teatro, poesía, biografías, cómics, literatura infantil y juvenil, pedagogía, filosofía, fotografía y cine.

Cuando Mili Hernández y Mar de Griñó salieron en varias decenas de medios de comunicación hablando de cómo la subida de los precios de alquiler en Chueca, los cambios de consumo cultural de la comunidad LGTBQ y la aparición de portales de venta de libros como Amazon ponía en serio peligro la viabilidad de la librería varias de las asociaciones que luchan por los derechos y la visibilidad del colectivo de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales y queers se pusieron en marcha. Un ejemplo fue Arcópolis, que el pasado día 1 de abril organizó un maratón de lectura con textos vinculados a la diversidad sexual y de género. Pero esto no es (solamente) una alegato a favor de la historia, pasado, presente y futuro de Berkana.

Más de 300 pedidos en menos de 24 horas y casi 13.500 euros recaudados a través de la campaña de crowdfunding que iniciaron a mediados del mes de marzo.

Fachada de la librería Berkana.

Las librerías son espacios de libertad. Paredes forradas de estanterías rebosantes de libros, de puertas a mundos, conocimiento, futuro y reflexión. A veces las estanterías se disponían en dos líneas, una primera tapaba a la segunda, por lo que adentrarse entre los volúmenes de la que quedaba semi oculta al primer golpe de vista se convertía en una suerte de búsqueda del tesoro que alimentaba todavía más el gusto de elegir al compañero o compañeros de papel del momento. Las librerías atesoran nuestros derechos. Son espacios de encuentro, de intercambio, comprensión y liberación. La venta online de grandes plataformas multinacionales cumple su papel en el mercado, rápido, fácil e insípido. Las librerías, y la creada por Hernández y De Griñó es un magnífico ejemplo, tienen una misión y un papel absolutamente necesario en la cultura contemporánea y la sociedad actual: convertirse en refugio y hogar de todos y cada uno de nosotros. Y Berkana no cerró.

 

Foto de gonzalotc10 (cc) / Berkana

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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