Cuando Spider-Man intentó viajar en el tiempo

 

Según las críticas, X-Men: Días del Futuro Pasado es una de las mejores películas de superhéroes. Y yo que me alegro, pero antes una pregunta: ¿qué dice eso de sus espectadores?  Pensando en la posible respuesta, otra cuestión: ¿En qué momento de la historia del cine confundimos espectáculo con pomposidad y explosiones?

Comparar una supuesta obra maestra como X-Men Días del Futuro Pasado con Amazing Spider-Man 2 puede resultar, ante todo, un proceso inútil. De la última se ha dicho de todo (y mal): que si volvía a contar los orígenes del superhéroe.  Que si las de Sam Raimi estaban mejor. Que si el guión está escrito en una servilleta en la mesa de los productores. Que si…

 ¿Y si Amazing Spider-Man es quizás la película de superhéroes más humana y con los pies en la tierra que se ha hecho? Me explico. ¿Y si Marc Webb ha realizado de forma esquiva una película de (fallidos) viajes en el tiempo?

Retrocedamos cuatro años. En su debut como director, 500 days of Summer, el amor era entendido como una manera de transportarse a un pasado (idealizado) para tratar de recomponer un presente hecho añicos. Así, el protagonista recordaba su relación amorosa y llegaba a una conclusión: hagamos lo que hagamos, estamos condenados a enfrentarnos con un presente tortuoso, plagado de promesas e inevitables tragedias.

2014. La primera imagen de Amazing Spider-Man 2 es un plano de un reloj.  En todas las citas que tiene con Gwen Stacy el joven Peter Parker llega tarde… porque no tiene reloj (no es broma; fijaos bien). Cerca del final, una telaraña con forma de mano trata de impedir lo que el tiempo (y los aficionados al cómic sabían inevitable).  La escena sucede en, en efecto: en el interior de la Puerta del Sol.

Y entonces llega la escena. Como si Marc Webb fuera coherente de la tesis iniciada con su primera película, surge el plano más sencillo creado en una superproducción recientes: treinta de segundos donde el protagonista permanece anclado en la soledad particular de un cementerio.  

No hay explosiones ni disparos ni superpoderes, ninguno de lo elementos propios del tipo de superpoducción que según Fassbender (Magneto en Days of Future Past) le permitirán ganar el dinero suficiente para hacer las películas que quiera en la próxima década (…pero no ahora) No, aquí no hay explosiones ni ruidos ni estallidos. No hay nada salvo de eso Peter Parker,con su barba crecida, sin máscara ni traje. Y es entonces el tiempo entra en escena. A su espalda las estaciones empiezan sucederse a toda velocidad… pero Andrew Garfield no se mueve. No. Se limita a permanecer allí, quieto, contemplando una tumba, clavado en su tormenta interna.  Tratando de asumir lo imposible.

La canción seleccionada para es delicado momento pertenece a la banda The Neighbourhood. El título de la canción recorre (sin proponérselo) la espina dorsal de toda la carrera de Marc Webb (que no la de Bryan Singer, sobrevalorado hasta la médula).  Al final, se trata de ser honesto: los cómics son cómics, sí, pero los superhéroes no deberían ser la prolongación de nuestras fantasías bañadas en explosiones. No. Los superhéroes son una extensión de nuestras vidas cotidianas. Sus tragedias las nuestras.

Foto: Marvel Enterprises

 

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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