Crítica gastronómica, el pan de cada día

Al siglo XIX le debemos el sufragio universal, el impresionismo, la cirugía o los restaurantes. Y con ellos, la crítica gastronómica. Una crítica valiosa por su utilidad que enseguida se entendió con las nuevas tecnologías. Hoy es común consultar en la turné diaria por los medios de comunicación online información gastronómica, los lectores entorno a la buena mesa crecen exponencialmente y la tarea de comunicar gastronomía se hace, si cabe, aún más exigente.

A sabiendas de ello la séptima edición de Havana 7 Historias que Cuentan se ha centrado en el periodismo gastronómico a través de las experiencias y las opiniones de Mikel López Iturriaga (El Comidista), Cristino Álvarez (Premio Álvaro Cunqueiro 2014), Paz Ivision (Premio Nacional de Gastronomía) y Yanet Acosta (presidenta de la Prensa Gastronómica y Nutricional), moderaba la noche Darío Barrio (dASSA bASSA).

Partiendo de que la información gastronómica no es solo eso y absorbe otras facetas como el periodismo de viajes, es indudable que ha sabido hacerse un gran hueco en internet. Lo ha hecho con pequeños blogs amateur, blogs profesionales, revistas y en grandes medios que han sabido adaptarse a la evolución propia de lo que tradicionalmente fue una pequeña columna. La información sobre gastronomía y sobre el propio comer genera adeptos y tendencias y conlleva un gran trabajo. Darío Barrio reconocía a Mikel López Iturriaga que “escribir todos los días sobre algo me parece muy difícil”, pero es lo imprescindible para que los blogs mantengan su esencia.

Pero esta proliferación de la comida en la red conlleva que muchos usuarios quieran aportar algo, normalmente con imágenes. Bodegones que recorren redes como Instagram o Pinterest y que, como reconocía el autor de El Comidista, parece exigir a los propios medios que todas las fotos sean perfectas. “No gusta que la comida pase el proceso de photoshop como las modelos”, sentenció.

El auge por el periodismo gastronómico conlleva el interés por las figuras que componen su escenario porque, ¿quién reconoce al chef? Esta figura ve a su alrededor la necesidad de un doble reconocimiento, el del propio nombre y el de los premios y rankings. Cristino Álvarez recuerda el cambio que supuso el artículo de los `80 Papá quiero ser cocinero, donde se renovó la imagen de quién trabaja tras los fogones ya que, “hace años la gente no sabía el nombre del cocinero del restaurante al que solía acudir”.

Pero el cocinero ¿depende del crítico? Darío Barrio planteó si un crítico puede hundir un restaurante, para Cristino Álvarez estaba claro “no sé, pero que una buena crítica llena un restaurante un mes, sí”. Críticas para él no tan fáciles de encontrar ya que se mostraba harto de leer lo que la gente ha comido y de no hacerlo sobre las consecuencias que esa comida ha tenido en ellos. Yanet, en refencia a su trabajo en diferentes master gastronómicos, respondía “para eso hay que saber”.

Para cerrar una velada, un postre. Este en forma de taba y azar. Tras su reciente paso por la Berlinale se exhibía el cortometraje Taba. El juego en la mesa. Una creación de La Fura dels Baus a raíz del plato homónimo del Mugaritz (Guipuzcoa). Un recorrido por el camino histórico de la comida.

 

Foto (cc): orangebrompton

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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