El cine de animación y el Oscar Honorífico de Miyazaki

Hayao Miyazaki, director de cine de animación, dibujante de cómics y productor de dibujos animados japonés, se retiró el año pasado después de su último filme El viento se levanta y, el pasado fin de semana recibió junto a la actriz Maureen O’Hara, al músico y actor Harry Belafonte y al actor y guionista Jean Claude Carriere el Oscar Honorífico. Con 73 años, el cineasta decidió dar por cerrada su filmografía ya que el trabajo que conllevan estas producciones no suele ser menos de cinco años. El premio se lo entregó John Lasseter, animador estadounidense y director de algunas películas míticas de Pixar como Toy Story o Bichos.

Las películas de Miyazaki no son cine infantil, cuentan historias complejas en las que se entremezclan fantasía y realidad. La magia y las costumbres japonesas están siempre presentes y algunos de sus filmes han trascendido como verdaderas obras maestras. Aquí repasamos su filmografía con algunas de las cintas más míticas del director:

 Mi vecino Totoro (1988)

La película más simbólica del Studio Ghibli. Relata la historia de dos hermanas, Sei, de cinco años, y Sasuki, de once, que, con su madre muy enferma, se enfrentan todos los días a situaciones complicadas. El campo se muestra como un lugar desintoxicado e ideal para las aventuras de estas chicas con el simpático Totoro, opuesto a la aturdida y acosadora ciudad. La música de Joe Hisaishi le agrega a las imágenes un toque maestro. El chillido y los gritos de los chicos suelen ser tomados como un ruido molesto. No en esta película. El espectador querrá que estas dos chicas peguen todos los alaridos que quieran, como para regresar, aunque sea por un tiempo corto, a la infancia divertida y pura.

La princesa Mononoke (1997)

Con el fin de curar la herida que le ha causado un jabalí enloquecido, el joven Ashitaka sale en busca del dios Ciervo, pues sólo él puede liberarlo del sortilegio. A lo largo de su viaje descubre cómo los animales del bosque luchan contra hombres que están dispuestos a destruir la Naturaleza y conoce a San, la princesa de los lobos.

El viaje de Chihiro (2001)

Su gran obra maestra y el mayor éxito de su carrera ha sido el Viaje de Chihiro. Ganadora del Oscar a la mejor película animada (2002), cuenta la historia de una niña y su transformación en mujer. Comparada con Alicia en el país de la maravillas pero contemporánea, El viaje de Chihiro traspasa los géneros y regala una fantasía profunda, llena de sentimentalismo, abandono y esperanza. Sin duda una obra maestra que no hay que perderse.

El castillo ambulante (2006)

Narra la historia de Sophie, una joven sobre la que pesa una horrible maldición que le confiere el aspecto de una anciana. Sophie decide pedir ayuda al mago Howl, que vive en un castillo ambulante. Pero tal vez sea Howl quién necesite la ayuda de Sophie, de quién se termina enamorando. Inspirada en la novela “El castillo ambulante” de Diana Wynne Jones.

Ponyo en el acantilado (2008)

Otra joya de Miyazaki. “Todos sabemos que el planeta está en problemas y no hace falta que otra película más transmita ese mensaje. Pero cuando dibujo el mar, no me queda otro remedio que dibujarlo lleno de basura”, dijo el japonés. Y sí, su forma de mostrar el océano es una patada a la conciencia del hombre. Ponyo, lleno de simpatía, es un personaje que, con algo de atención, se podrá encontrar en varias otras películas de Ghibli (Pixar copió en cierta forma esta manera de divertirse y generar guiños entre sus fanáticos).

Foto: Studio Ghibli

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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