¿Carta, decoración o rapidez? Bares y restaurantes

Imaginémonos comiendo en un restaurante con los ojos cerrados y degustemos, paladeemos con deleite dejándonos llevar por el entorno. Si surgen sabores exóticos intuiremos un espacio cuidado y colorido, si son guisos uno con mesas de madera y cortinas de colores, y quizás si se trata de una porción de pizza un lugar sencillo y cómodo. ¿El sabor condiciona el diseño de un restaurante?.

Asociar el tipo de cocina con el entorno en el que la disfrutamos es innato y la hostelería bebe de ello creando nuevos espacios ygastropub-flickr nuevos términos ya comunes en el vocabulario de cualquier foodie. Comenzaron la andadura, años a, los restobares que como su propio nombre indica son un híbrido entre restaurante y bar. Son esa sala de entrada de toda la vida donde se podía picar algo pero ahora maridada con luz cálida, paredes rústicas y platos de autor. Estos derramaron en gastrobares, enfocados a las tapas y los chefs de prestigio sus cartas tuvieron una gran acogida en España durante el estallido gastronómico combinándose en el tiempo con los gastrohoteles o los gastropubs de Reino Unido. Estos últimos ya recogían las propiedades que ahora sirven las neotabernas donde se cuece el regreso al trato cercano de las tabernas con decoración intimista y cocina creativa.

La búsqueda de sabores innovadores será la que haga de guía hacia uno u otro formato. También puede hacerlo el perseguir un lugar de ensueño o la simple rapidez que ya no rehúsa de la calidad. El proclamo de relajarse a la hora de sentarse ante un menú no es siempre requerido. Se trata del paso fast food al fast casual. La producción de platos en serie y la eliminación de la cubertería que aplicaron los hermanos McDonald en 1948 generó un nuevo concepto, uno de los cambian eras. El fast food se hacía tendencia y representaba a toda una generación (en Estados Unidos supuso 51.800.000 euros de gasto para los americanos en 2casual-dish-flickr010 mientras ese año en España se limitó a los 1.004.000). Siguiendo esta tendencia y esta localización surge también en la década de los ´90 el concepto de fast casual que en la década actual vive su mayor auge. Al igual que los ya tradicionales restaurantes de comida rápida en estos tampoco se realiza un servicio de mesa completo pero se apuesta por la decoración y una mayor calidad culinaria. Con cuenta por comensal entre los 6 y los 12 euros suelen estar ligados a una etiqueta que deje intuir su carta ya sea internacional, de mercado o de fusión.

Sea por diseño, por complejidad creativa o por tiempo, sentarse en estos establecimientos augura una nueva experiencia conducida, según la ocasión, por cartas con un particular vocabulario gastronómico, productos escandalosos o el más alto diseño.

Fotos: Joel Abroad (cc) / ZagatBuzz (cc) / avlxyz (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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