Canciones para no ligar (o para que te dejen)

Corazón roto

Diana Ross and The SupremesEl (des)amor ha sido el gran tema de la música popular. El de las lágrimas y el de las babas. El de la canción que un día emborracha a las mariposas de nuestro estómago y, al siguiente, nos sitúa al borde del colapso emocional. Ése gracias al cual unos pocos productores se enriquecieron  –unos pocos, ¡pero de qué manera!-, como camellos traficando con el mono de nuestras hormonas y el de las de las generaciones anteriores.

Pero en Nokton Magazine pensamos que la fórmula mágica no siempre funciona, y que ponerle estribillos a una relación de pareja resulta a veces arriesgado. He aquí una lista (disponible en Spotify) de canciones que nos encantan, pero cuyos mensajes, creemos, no funcionan para el cortejo. Al menos, en determinadas circunstancias.

Mira cómo me tienes

Sandie Shaw –  Puppet on a string

Uno de los mayores misterios y encantos de la música pop reside en la posibilidad que ofrece para contraponer sentimientos. El productor Guille Milkyway ya dijo una vez que le encantan esas canciones de los sesenta en las que una melodía eufórica acompaña a una chica que dice que tiene el corazón roto en mil pedazos. Eso hizo Sandie Shaw en el éxito políglota (traducido al español, el francés y el alemán) Puppet on a string, Marionetas en la cuerda en su versión en castellano, con el que se convirtió en 1967 en la primera británica que ganaba Eurovisión. Con esa música de carrusel y algodón de azúcar Sandie explicaba, con todo lujo de detalles y metáforas, que tú no la quieres como ella a ti y que la tienes siempre como un payaso de feria. Por tu culpa, tu culpa y nada más que tu culpa

Por cierto, ¿no os recuerda a este tema de Lily Allen?

Mónica Naranjo – Desátame

Voy llorando en un taxi, exclamaba Mónica Naranjo al principio de esta canción, no importa la dirección, y le faltaba añadir: porque me tienes desquiciada. “Desátame o apriétame más fuerte, pero no quiero que me dejes así”. El ultimátum resulta muy eficaz dramáticamente, y más si de fondo lleva una base electrónica con arreglos cuasioperísticos, pero en la vida real presionar es más arriesgado. Siempre puede haber un no por respuesta. Que le digan al taxista: mire, a mí me deja en la siguiente esquina y ya se la lleva a ella a su casa. Gracias.

Emmanuel – La chica de humo

La desesperación pop no es un terreno exclusivamente femenino. En 1989 un país tan macho como México se desmelenaba al ritmo de las penas de Emmanuel, un galán de etiqueta, pero enloquecido por los encantos de una chica huidiza. El cantante reprodujo en su éxito La chica de humo algunos de los lugares comunes del  enfermo de amor, como, por ejemplo, “No quiero hablar de este tema, pero es mi mayor problema”.

Para no querer hablar, se explaya. Nada menos que cinco minutos y medio en los que le explica a la audiencia que no sabe nada de esa chica pero la sigue como “la rata a la flauta de Hamelin”. Emmanuel triunfó en las listas de éxitos, pero ¿le habría sucedido lo mismo si en lugar de grabar esto para Sony Music lo hubiese contado sin micrófono y en la barra de un bar ante sus amigos? Probablemente, en ese caso, la historia habría terminado con la colleja de algún colega. Emmanuel, espabílate, hombre, que no sabes ni dónde vive.

Camilo Sesto – Vivir así es morir de amor

Enamorarse de un amigo o de una amiga puede ser un marronazo. Si uno reflexiona (o se nubla, nunca se sabe) y piensa que emitir un comunicado con dicha información es la mejor alternativa, actúa con valentía y honestidad, pero se enfrenta al peligro de que la jugada salga mal. Ahora bien, si, además de eso, en mitad de la declaración, exclama, como hizo Camilo Sesto, MELANCOLÍAAAAAAA, no solo es valiente, sino un inconsciente, porque lo más probable es que el otro se asuste.

Te lo dije

Bella costumbre, el “te lo dije”. Es irritante, y se lo puedes perdonar a un cuñado al que solo ves en eventos familiares o a ese amigo con el que has crecido y al que sabes que ya no vas a poder cambiar, pero a alguien junto al que te encuentras enzarzado en una disputa amorosa resulta más difícil pasárselo por alto.

Los Brincos – Nadie te quiere ya

El “te lo dije” es, además, una actitud muy poco recomendable en esos momentos en los que la relación se resquebraja o ya se ha resquebrajado, y uno, creyendo apreciar atisbos de arrepentimiento en el otro, opta por hacerle sentir aún peor para que vuelva a su lado. “Como yo te quiero no te va a querer nadie”, habrán dicho tantos ex novios y ex novias despechadas. Los Brincos fueron un poco más allá: “Nadie te quiere ya”. “¿Qué vas a hacer, a dónde irás así, mujer?”.

Fórmula V – Cuéntame

Fórmula V encima se recochineaban: “Cuéntame cómo te ha ido, NO has conocido la felicidad”.

¿Ves? Si es que te lo dije.

A lo mejor me das un poco de asco

Rocío Jurado – Lo siento, mi amor

“Lo siento, mi amor, pero hoy te lo voy a decir […] hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo”. ¿Se le puede dedicar a alguien una frase más bonita, más sensible?  Eso sin duda, pero lo que sí es difícil es ser más sincero.  Al menos , el compositor Manuel Alejandro tuvo la delicadeza de situar estratégicamente un “mi amor” en los versos de la canción para aplacar el impacto de la bofetada de este hit de Rocío Jurado. “Y tu cara y tu pelo y tu pecho y tus manos parecen escarcha”. Tranquilos, que ahora hablamos de la Ley del Divorcio de 1981.

José José – Gavilán o paloma

“Amiga, hay que ver cómo es el amor”. ¡Ah, amiga!

“Algo me arrastró hacia ti como una ola y fui y te dije hola”, nos saluda José José, poseído por la rima consonante. “Pobre tonto, ingenuo charlatán, que fui paloma por querer ser gavilán”, nos confiesa después, un poco más triste, pero sin abandonar la rima en momento alguno. Sin embargo, este tema magistral oculta una sorpresa; a lo largo de su letra, se da una interesante transición –durante la consumación amorosa, para más inri y más morbo- de una actitud (la de entrega) a otra opuesta (la de me das asco). Fíjate que ella le pedía y le pedía, pero él la miró desengañado y le dijo “estate quieta, por favor”. Que nadie se pierda el gesto circunspecto de la chica del vídeo.

Los Chunguitos  – Dame veneno

Mira si serás mala, “que antes prefiero la muerte que vivir contigo”. Tampoco vamos a explicar mucho más, porque no hace falta, de esta letra de Los Chunguitos, digna de ser cantada con los ojos entornados, por el odio, pero también por esos toques exóticos (“ay, los ojos como una mora”). Reproche tras reproche, cantando las cuarenta non stop, Los Chunguitos incluso se anticiparon a la imprudencia económica del “milagro español” (ejem, ése que estamos pagando a plazos) cuando cuestionaban el tren de vida de la muchacha: “Que mira si eres presumía que el traje de los domingos te lo pones los días”.

Paquita la del barrio – Rata de dos patas

Rata inmunda. Animal rastrero. Escoria de la vida. Adefesio mal hecho. Infrahumano. Espectro del infierno. Maldita sabandija. ¿Se inspiraría Hergé en Paquita la del Barrio (cuarenta años defendiendo a las mujeres de los sinvergüenzas, reza su web oficial) para construir el repertorio de insultos del capitán Haddock? En fin, querida rata de dos patas: Paquita te está hablando a ti. “Porque un animal rastrero, aun siendo el más maldito, comparado contigo se queda muy chiquito”.

Soy así de cabrón, no puedo evitarlo

Julio Iglesias – Soy un truhán, soy un señor

Mira, nena, éste soy yo. Me encanta la fiesta, no me van los líos, me gustan las mujeres, me gusta el vino, y si tengo que olvidarlas… pues bebo y olvido. En realidad, pese a que “casi fiel en el amor” y “tomo de todo un poco” no parezcan los mejores ingredientes para una carta de presentación, esta canción no debería estar en esta lista porque, a juzgar por la cantidad de vástagos suyos que pueblan las portadas de la revista ¡HOLA!, a Julio Iglesias no le ha ido nada mal en el amor, con o sin micrófono.

Las Vulpes – Me gusta ser una zorra

“Si tú me vienes hablando de amor […] permíteme que te dé mi opinión: mira, imbécil, que te den por culo”. Así saltaron a los escenarios Las Vulpes en 1983, solo dos años después de que regresara a España la Ley del Divorcio que Franco había abolido cuatro décadas antes. La letra no solo hirió los corazones de los pretendientes de Las Vulpes, sino que provocó un escándalo que acabó con la dimisión del director del programa de TVE Caja de Ritmos, donde habían actuado las de Barakaldo. Las Vulpes consiguieron que incluso el diario ABC reprodujera, indignado, la letra íntegra de la canción en un editorial. Pero ellas se mantuvieron en sus trece: “Prefiero masturbarme yo sola en mi cama antes que acostarme con quien me hable del mañana”.

Alaska y Dinarama – Cómo pudiste hacerme esto a mí

A este tema se lo conoce de dos formas, por su título original –Cómo pudiste hacerme esto a míy por el que muchos le dimos tras tararearla incansablemente, No me arrepiento, que, en realidad, es igual de representativo o más que el verdadero. Carlos Berlanga y Nacho Canut fueron los autores de este maravilloso relato de un crimen pasional, ese concepto en el que los telediarios antes enmarcaban dramas sociales como la violencia de género. A propósito de eso: ¿qué pasaría si el narrador de esta canción fuese un hombre y su víctima una mujer? Miren si no la que se les montó a los pobres Ronaldos con su sencillo Sí, sí, en el que algunos quisieron ver apología de la violación y el maltrato

Me casé con un enano (sevillana)

“Me casé con un enano, salerito, pa’ jartarme de reír”, espeta esta sevillana, que, no contenta con eso, nos especifica: “olaí, ese tío que va ahí”. Sí sí, no solo te estoy contando esto, sino que además, para que nos riamos todos juntos, te voy a señalar a mi marido, al que, por cierto, le he puesto la cama en alto. Ole, salerito y ole.

En fin, que vivan los novios.

Foto: bored-now (cc), vintage_breda (cc)

úsameCreative Commons Nokton Magazine

Comments

comments