Cagadas memorables de la historia reciente de nuestra cultura

Cagadas

La semana pasada supimos, con gran pesar, que Daniel Mordzinsky, conocido como el fotógrafo de escritores, había perdido todo su archivo –alojado, hasta entonces, en su despacho del diario francés Le Monde y compuesto por 50.000 imágenes- por culpa de un error humano que todavía debe aclararse.

Parece (porque las explicaciones resultan aún muy difusas) que la mayor colección de retratos de escritores del mundo ha acabado en la basura por las prisas que la dirección del diario se dio en reutilizar ese despacho sin consultar a sus ocupantes originales.

No es ni la primera ni la última vez que un error de bulto se lleva por delante una parte de nuestro patrimonio artístico, un proyecto prometedor o la dignidad de un artista. Desahoguémonos repasando otras meteduras de pata merecedoras de ser recordadas (que no repetidas):

Cecilia y el Ecce Homo

Ecce HomoCecilia Giménez se convirtió en una celebridad este verano tras intentar restaurar el Cristo que decoraba una de las paredes de la iglesia de su pueblo, Borja, en Aragón. Además de situar a Borja en el mapa, la mujer, con buenas intenciones y escasa destreza, arrasó el Ecce Homo del Santuario de Misericordia, dejándolo irreconocible para sus vecinos, pero inconfundible desde entonces para la retina mundial. En defensa propia, ella alegó que lo hizo por amor al arte y a cara descubierta: todo aquel que entrara a la iglesia días antes de la tragedia, afirmó, podía haberla visto pintando.

Sí, hombre, claro, Bob Dylan

Bob Dylan

Wanted for excentricismo

En agosto de 2009 un vecino de Nueva Jersey denunció a la policía que por las inmediaciones de su edificio rondaba “un hombre mayor de aspecto excéntrico, desaliñado y sin afeitar“. Los agentes acudieron prestos al lugar de los hechos y detuvieron al tipo –¿se puede detener a alguien por excéntrico?-, ataviado con unos pantalones de chándal y dos chubasqueros (llovía mucho), que declaró que estaba buscando una casa en venta y se identificó como Bob Dylan. Los oficiales desconfiaron y acompañaron al sujeto a su hotel, donde estaba su documentación, que confirmó que, efectivamente, se trataba de Bob Dylan, que esa noche actuaba en la ciudad. Posteriormente, uno de los policías insistió en que aquel hombre no se parecía nada al cantautor al que él escuchaba en los sesenta.

Unos buenos scouts

ScoutsParece que la limpieza es uno de los grandes enemigos del arte. Atención, si no, a los siguientes ejemplos. En 1992 un grupo de boy scouts la mar de limpio borró dos pinturas rupestres de incalculable valor al confundirlas con… grafitis. Los murales se hallaban en las grutas de Bruniquel, al sudoeste de Francia, y, desde su descubrimiento en 1952 habían atraído a multitud de expertos.

Antidiógenes

BasuraLos servicios de limpieza de los museos y las galerías y el hiperrealismo de algunos artistas contemporáneos tampoco se llevan bien. Por un lado, está la trabajadora de la Tate Gallery que en 2004 tiró una obra del alemán Gustav Metzger. La pieza, eso sí, inducía a cierta confusión, ya que consistía en una bolsa de basura colocada sobre una mesa cubierta de desperdicios y que contenía trozos de cartón y periódicos.

Tampoco sería justo olvidar a la empleada de limpieza que, en 2011, en un museo de Dortmund, al norte de Alemania, destruyó una obra de Martin Kippenberger titulada “Cuando empieza a gotear desde el techo”, que consistía en una torre de planchas de madera en cuya base se situaba un recipiente de goma con una gran mancha de cal blanca. Enfrascada en su labor de orden y desinfección, la trabajadora eliminó la obra pieza por pieza.

En 2010 un equipo de limpieza contratado por las autoridades de Melbourne borró de una de las paredes de la ciudad australiana un grafiti de Banksy, que databa de 2003, período que el artista pasó en la localidad. Los trabajadores habían recibido la orden expresa del ayuntamiento de borrar todas las pintadas de las calles en las que estuvieran prohibidas.

Nada, que no nos ponemos de acuerdo

Frank Gehry

Frank Gehry

En  2001 Málaga recibía con gran expectación al arquitecto Frank Gehry, responsable, por ejemplo, del Museo Guggenheim de Bilbao. Aesdima, una asociación de empresarios malagueños, lo había invitado para que diseñase una propuesta para el dique de levante del puerto. Todos se las prometían felices, pero, antes incluso de que se celebrara la conferencia de prensa prevista para ese día, Gehry abandonó Málaga por sorpresa y visiblemente molesto.

El motivo, según recogieron los periódicos de aquellas fechas, fue que, de pronto, la autoridad portuaria, que mantenía tensas relaciones con Aesdima, le dijo al señor Gehry que no-no-no-señor, que eso no podía ser, que a nosotros esto no nos lo han notificado y que, total, que no lo contrataban. El entonces –y todavía- alcalde, Francisco de la Torre, lamentó lo sucedido y observó que la propuesta de los empresarios habría merecido el aplauso de la administración.

Estas son solo algunas cagadas. ¿Se os ocurren otras?

Fotos: Forumgouda (cc)/ Joanjo Aguar Matoses (cc)/ Bibliotèque nationale de France (cc) /Yuyudevil (cc)/ hugovk (cc),

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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