El amor insensato también necesita manual

Cartel de 'Manual de amor insensato'.
Cartel de 'Manual de amor insensato'.

Si alguien alguna vez ha necesitado un manual de amor, puede encontrarlo ahora, los viernes, en el off de Malasaña, concretamente en la Sala Tú, con la obra Manual de amor insensato. La sala acoge al público en amplios sofás para mostrarle las situaciones más disparadas a las que conllevan los sentimientos y la incapacidad de cambio, lo detalla el subtítulo de la obra, “historias de furia y honestidad”.

¿Alguien quiere ir al baño? Repiten incesantemente en escena para dar el pistoletazo de salida a la obra que comienza con un suelo lleno de basura que va recogiendo una mujer de la limpieza, interpretada por Covi León, que nos irá presentando, sin palabras, cada capítulo.

A través de los cuatro capítulos que componen la obra, el espectador revivirá escenas de pareja intercaladas con personajes de pura comicidad a través de los que profundiza en los sentimientos colateraleras del amor como la dignidad, la soledad o la violencia contenida ante aquel que te dice que esa historia no tiene futuro.

Las escenas más costumbristas se viven a través de una pareja, Juan (Delfín Estévez, que también escribe y dirige la obra) y Sara (Rebeca Arias) que se encuentran en el propio límite de su relación donde el “no eres tú, soy yo” se transforma en un “no eres tú la que me deja soy yo” que según transmite Juan debería ser lo lógico, porque ya decían los profesores que no te suspenden ellos, que lo haces tú. Más que del amor en el día a día, habla de la adorabilidad como concepto exclusivo, como auténtico diferencial en una relación quizás insensata.

Fuera de esta relación, la obra comienza indagando sobre la dignidad a través de los actores José Padilla y Félix Toribio que, disfrazados de pollo, exponen con total seriedad el modo de valorarse a uno mismo. Cambio de ritmo para el siguiente sketch, en el que las emociones dan calambres reales y se transforman literalmente en electricidad.

manual

La violencia sale a escena a través de la conversación de dos socorristas sobre el amor, pero no se trata de una violencia cotidiana, sino de aquella que sale, según afirma el protagonista, de la vesícula, aquella violencia que lleva a la autodestrucción de un personaje que aspira a tener caracoles en el estómago. A las mariposas no le encuentra sentido.

Pero los genes también tienen mucho que decir en esto de los sentimientos, los genes como auténticos titiriteros que manejan los hilos del amor presentan la escena más cómica de la producción. Como cierre, la soledad. Que también pasa por la obra planteándose qué le ocurre a quienes necesitan que les quiera todo el mundo; una escena en la que se enciende la luz de toda la sala para plantear ese común del amor insensato: ¿qué hago yo aquí?.

La compañía Tetro del otro día nos trae una comedia ágil que podrá verse en la Sala Tú (C/ Velarde, 15) todos los viernes de abril con entradas desde 13 €.

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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