Alfa: “Se magnifica demasiado a los músicos”

Alfa: “Se magnifica demasiado a los músicos”
Alfa en concierto. Foto de María Martín-Consuegra.

Mucho ha llovido desde aquella primera vez en la que, de forma casi fortuita, Alfredo ‘Alfa’ Fernández se puso a cantar ante miles de personas como sustituto de última hora del vocalista del que entonces era su grupo, Buenas Noches Rose, donde compartió guitarreos con el ex Pereza Rubén Pozo. Ha llovido mucho (Perros de paja, Le Punk), y muy rápido; el propio Alfa confiesa, por ejemplo, que ya oye más música en internet que en CD y que no  sabe cómo, pero ha acabado teniendo Facebook.

El músico de origen asturiano no quiere perder el hilo de los tiempos y, precisamente por eso, está publicando su último trabajo por capítulos en EP, una trilogía de la que ya se conocen los dos primeros episodios: Destierro en San Dimas,Santa Cecilia y el Diablo, y cuya última entrega, El predicador eléctrico, presentará este viernes 5 de junio en la madrileña sala Galileo, donde estará con The Bang (entradas por 12€ en venta anticipada aquí).

Nokton Magazine: ¿Por qué has escogido esta forma de publicar, por entregas?

Alfa: A nivel artístico, te obliga a estar muy enchufado, porque los lanzamientos son muy cercanos en el tiempo y tienes que grabar las canciones entre uno y otro, así que te exige estar bastante vivo y trabajar más. También es más agradable, porque compones una canción ahora y sabes que la vas a grabar en dos meses o en un mes y que la estarás tocando en tres o cuatro. Eso hace que mejores como músico, así que, cuando pasa un año, la sensación que tienes de trabajo es mayor.

Alfa: “Se magnifica demasiado a los músicos”

La portada de ‘Santa Cecilia y el Diablo’, ilustrada por Raquel Ibáñez.

Luego está el tema de que la gente humilde hacemos producciones con poca pasta, así que tener algo que contarle a la gente asiduamente a través de las redes sociales y de la comunicación directa, que es nuestra manera de promocionarnos, también es interesante, te ayuda a estar en el candelero. Creo que es una manera bonita de salir al paso del problema que hay con los discos, que envejecen muy rápido. Es una prueba para adaptarte a los tiempos que corren, a la manera de consumir música.

La de arena es que es un poco estresante y a veces no llegas. Como vas con los tiempos tan ajustados, pueden pasar cosillas. En este último EP nos cogimos una gripe consecutiva el productor y yo justo cuando teníamos cerrado el día de grabación.

NM: En una reflexión en tu blog, precisamente al hilo del lanzamiento de Santa Cecilia y el Diablo, lamentabas que un tubo de cerveza costara 8€ y ver a ocho personas dejándose la piel sobre un escenario 15€… En cambio, tú te has sumado a la generosidad de otros músicos que premian con copias físicas de sus trabajos a quienes acuden a sus conciertos. ¿Por qué?

A: Un disco ya no significa lo mismo. Antes el negocio estaba en hacer un disco y venderlo, te movías en esos parámetros. Pero ahora la gente no compra discos. Como forma de aglutinar el trabajo, están bien, porque tienen mucho rollo. Pero ahora los discos son una especie de souvenir, algo que a la persona que te sigue le hace ilusión tener en casa. Si a mí personalmente me pasa: tengo los discos aquí, pero luego escucho la música en Spotify o en Deezer. El disco queda relegado a una especie de regalo que le das a la gente que te está escuchando por otros medios. Por eso hemos contado con Raquel G. Ibáñez (autora de las portadas de la trilogía) para que hiciera un trabajo bonito y mereciera la pena tener esos discos y que a la gente le gustasen.

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Foto de María Martín-Consuegra.

NM: Hay más casos, pero pocos, y sorprende (gratamente) ver a un músico que usa un blog público para expresarse tan sinceramente como tú lo haces. ¿Por qué te lanzaste a ello?

A: Es una especie de vena exhibicionista, porque en realidad todo el mundo tiene opiniones y no todo el mundo necesita ponerlas en un blog. No sé cómo he acabado teniendo un blog y una página web y un Facebook y maría santísima que tengo… Supongo que forma parte del negocio o del rollete ahora. El caso es que ha ido sucediendo, y de vez en cuando pongo cosas; a lo mejor no lo alimento todo lo que me gustaría, pero también es un elemento de expresión, una forma de llevar mis propios pulsos. De momento, lo voy a utilizar poquito, porque si no podría ser demasiada sobreexposición, puedes acabar cansando a la gente.

NM: Bueno, de momento se te ve comedido, no veo peligro de que vayas a cansar a nadie…

A: (Risas) Ahora todo está cambiando; antes los músicos eran más estrellonas o más misteriosos, y ahora te encuentras con que, detrás de los perfiles de los músicos en Facebook, está el artista, el tío de verdad, y eso es algo muy interesante respecto a cómo se está moviendo la música ahora mismo. Es bueno mostrarte tú y estar siempre exponiéndote un poco, porque te ayuda a reflexionar más a la hora de decir determinado tipo de cosas, creo que te influye para bien, te ayuda a forjarte un personaje interesante. Estamos en un mundo en el que no se puede parar de aprender, va todo muy rápido, rapidísimo.

NM: Parece que tienes muy claro que no será un músico quien cambie el mundo. “Los músicos somos músicos. Solo eso, y todo eso”, has dicho. Pero ¿no es demasiado grande el poder de algunas canciones como para ejercer simplemente de banda sonora?

A: No es que los músicos seamos una mera banda sonora de lo que sucede. La música interactúa con lo que pasa en la sociedad a medida que se genera un diálogo entre quien la consume y quien la hace. Eso hace que, a veces, la música pueda salir a un primer plano y ejercer de detonante de algo. Pero también pienso que se magnifica demasiado al personaje del músico como líder de masas. No es más que un juglar grande, o un poeta. La gente no tiene por qué comulgar filosóficamente con los músicos , ni confiarle determinados asuntos materiales suyos; son personas que trabajan para la otra parte de los hombres, para el corazón y la cabeza. Creo que ésa es la diferencia entre el peso político de otros agentes y el de los músicos, pero eso no quiere decir que no haya momentos históricos en los que lo más interesante que haya pasado haya sido una canción.

NM: Hay otras ocasiones, sin embargo, en las que tampoco es bien recibido que los músicos se mojen demasiado a nivel político…

A: Los músicos, los escritores y los cineastas podrían verse como una especie de mercurio de cómo está el asunto,  de qué tipo de sociedad hay. En la última época de Franco había muchos cantautores políticos, porque era lo que la gente quería escuchar. Luego, cuando a la gente le iba bien, ya no necesitaba a un brasas que le hablara de la libertad y la opresión, quería algo más ligerito. La sociedad va demandando las cosas que los artistas proyectan.

Alfa: “Se magnifica demasiado a los músicos”

Foto de María Martín-Consuegra.

NM: Una de las mejores formas de conocer la grandeza de alguien es conocer a sus enemigos. ¿Cuáles son los tuyos (si se pueden decir)?

A: Creo que no tengo enemigos. No lo siento a nivel humano. Si habláramos de enemigos políticos, pienso que todavía no estamos en el punto de considerarles enemigos; son más bien mis contrincantes, igualmente chungos o peores que los enemigos, pero es que un enemigo tiene una connotación más poética, es el tipo que te quita a la chica en el instituto. Probablemente tenga mogollón de enemigos desconocidos . Pero como también tengo cierta tendencia a vivir en mi mundo, no me doy cuenta.

NM: ¿Pensaste en algún momento, en aquel día en el que tuviste que sustituir de improviso a Jordi Piñol al micro en un concierto de Buenas Noches Rose, que todavía hoy seguirías delante de él?

A: Sí que lo supe. Me gustó bastante la experiencia, aunque supongo que lo hice bastante mal. Fue la hostia, porque el día que Jordi se fue nos dejó tirados en un aeropuerto, íbamos a tocar a un festival en Tenerife con Prodigy de cabeza de cartel, me parece… si no hubiéramos ido, nos habrían denunciado por incumplimiento de contrato, así que cogí el avión, me fui, y canté por primera vez para unas 20.000 personas. Salir a cantar en esas condiciones fue la hostia.

NM: Pero fue un amor a primera vista.

A: Me impresionó muchísimo y me gustó, pero también me di cuenta de lo difícil que era, así que ahí estamos todavía, aprendiendo el oficio de cantar. Cada vez que pasan seis meses digo: ‘joder, qué mal cantaba hace seis meses’. No sé si sigo aprendiendo o es que he bajado mi criterio (risas).

Alfa & The Bang estarán en La Casa con Ruedas de Daimiel este sábado 21 de marzo. Las entradas cuestan 10€ en concepto de donativo y pueden comprarse aquí. El 5 de junio tendrá lugar la presentación de El predicador eléctrico, la última entrega de esta trilogía de EP, en la sala Galileo Galilei.

 

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