El actor, el cantante, El Intérprete.

Cantar solo para no estar solo. La posibilidad de vivir millones de vidas en una. Una vida que comienza a tener conciencia de sí misma a principios de los 80 en Bilbao. Una vida que se plantea entre el amor, el miedo de los demás y la música. Asier Etxeandía cantaba de cara contra la pared para un público imaginario que lo acompañaba y le impedía centrarse en hacer los deberes. Con esta puesta en situación comienza El intérprete, un todo dramático, mezcla de cabaret, concierto, teatro y canallada protagonizada por el fascinador escénico que es este hombre de escena nacido en un margen de la ría, que, tras su paso por la sesión golfa del Teatro La Latina, se podrá volver a ver en distintos escenarios de España a partir de agosto.

Porque ser cantante y ser actor no distan mucho, pero ser intérprete lo unifica todo, Etxeandía se hace acompañar por Gherardo Catanzaro al piano, el contrabajista Enrico Barbaro y Tao Gutiérrez a la percusión, para abrir de par en par las ventanas de su habitación una noche de 1984. Con 9 años ya sentía que tenía algo más que aportar a la sensibilidad de su mundo. No es un descarnar su alma a lo Stanislavsky, hurgando en la herida. No invita a sentir pena por lo difícil que se atisba su infancia de hijo único, con una espiritualidad distinta, en una época especialmente dura del País Vasco. Su viaje nos invita a acompañarlo por las sensaciones de su vida, pero sobre todo a bailarlas, a pensarlas y a beberlas. Si hay amor todo es más fácil, ¿para qué llorar los traumas y las penas si podemos cantarlas para soltar tensiones y exorcizarlas?

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Ya no es aquel pequeño. Ahora es una animal de escenario de voz cálidamente ronca, con un dominio de su proyección y un control físico que te empuja a levantarte de la butaca como un resorte. Pero no es algo que descubramos ahora. El descanso de ciertas obras de teatro dan para salir a departir con los compañeros de butaca, fumarse un cigarro o escapar de una función insoportable. En aquella noche madrileña del ambigú en Las Naves del Español del Matadero me sirvió para ver un rey Hamlet espigado devorando los minutos de pausa a base de un electrizante repertorio a lo Cabaret siguiendo con la trama de Shakespeare. También me sirvió para no dejar de prestar atención a la trayectoria de aquel actor.

Aporreos en la puerta poniendo orden en la ensoñación y terminando con la fiesta de la que saldremos con las energías cargadas para la noche y mucho más. Hasta mañana amigos imaginarios, pero no olvidéis defender vuestros sombreros por muy ridículos que os parezcan.

El intérprete vuelve a las tablas este verano. En agosto estará en los Jardines de La Granja, Segovia (16) en el Teatro Victoria Eugenia de Donosti (18 y 19) y el Centro Niemeyer de Avilés (23). En septiembre pasará por el Teatro Olympia de Valencia (4, 5 y 6), el Coliseo de Barcelona (19, 20 y 21) y el Teatro Circo de Murcia (26 y 27). Y en octubre visitará Ponferrada (3), Ferrol (4), Lanzarote (9), Tenerife (10 y 11), Cazorla (17), El Ejido (18), Burjassot (24), Granada (26), Gerona (28) y Badajoz (31). 

Fotos: Eva Serrano

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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