Acordes Urbanos: música en los recovecos

Acordes Urbanos

Para un verdadero melómano, la vida es eso que pasa mientras se escucha música. La ciudad, entonces, también es música. Desde 2010, el proyecto radicado en Valladolid Acordes Urbanos inmortaliza en piezas de vídeo las actuaciones de artistas convocados en rincones –de Pucela, o del mundo- que los mantienen, como dice el manifiesto de esta iniciativa, “a la vista de todos aquellos que pasen por casualidad, pero escondidos de todos los que se esfuerzan en buscarles”.

Grabados casi siempre en plano secuencia y con un equipo que cabe en una mochila, el objetivo de los clips de Acordes Urbanos es, como su propio nombre indica, doble: por un lado, conocer distintas músicas; por otro, descubrir la ciudad, más allá de catedrales y plazas mayores. Sus artífices están convencidos de que por muy pequeño que sea el lugar en el que vives, nunca llegas a conocer todos sus rincones mágicos.

Además de todos esos amigos dispuestos a prestar un trípode o una guitarra cuando hace falta, el núcleo duro de Acordes Urbanos lo conforman Pablo Giral, técnico de sonido, y Víctor Alonso, director y realizador de las piezas. Por teléfono, éste último le cuenta a Nokton Magazine que la esencia del proyecto es el “intercambio artístico”: “Ellos (los músicos) tocan para nosotros y nosotros grabamos para ellos”. Lo de Acordes Urbanos es “acústico al 100%, a pelo, totalmente crudo”.  Además, que se toque en la calle, añade Alonso, lo hace aún más especial: “Son actuaciones irrepetibles, alrededor de las que suceden muchas cosas”.

Cosas, como el avión que sobrevuela, al más puro estilo Magical Mistery Tour, a los Peachy Joke en el subidón de “You”, o las niñas que contemplan embobadas a Ángel Stanich, ese tipo que ha ocupado su banco preferido del parque para cantar historias de metralletas y ajustes de cuentas. Como el perro que no se extraña de encontrar a Javiera Mena cantando en su salón, como la lluvia que obligó a los Delafé y las Flores Azules a tocar debajo de un puente o como el zumo de naranja y zanahoria que resucita a los Hola a Todo el Mundo de la resaca del concierto de la noche anterior.

La primera referencia que, inevitablemente, viene a la cabeza de quienes ya la conozcan son los take away shows o conciertos para llevar de La Blogòtheque, una web francesa que atesora, entre sus hitos, el de poner a los Arcade Fire a tocar “Neon Bible”y “Wake up” en un ascensor y el de haber encontrado vías para la monetización de lo que hacen, entre las que se encuentran acuerdos con la gama de perfumes de Paco Rabanne y, más recientemente, con Nokia.

Alonso fotografió “centenas de conciertos”, hasta que un día se topó con el clip de La Blogòtheque en el que Phoenix interpretan “1901” bajo la Torre Eiffel. Y entonces se dijo “anda que no molaría hacer esto”.

En realidad, La Blogòtheque funcionó, en Giral y Alonso, como un catalizador del boom de videoclips low cost que produjo la llegada de las redes sociales y de cámaras de vídeo más asequibles. “Tampoco es que pretendiéramos grabar a todos los grupos a los que ya llevamos grabados”, reconoce Alonso, “pero quedamos con el cantante de Arizona Baby para ver qué tal quedaba el experimento y surgió una especie de magia”. Y hasta hoy.

Acordes Urbanos ha pasado del venga, va, vamos a ver qué hacen estos chavales que, según relata Alonso, despertó en sus inicios en formaciones como Lori Meyers, a moverse con bastante comodidad en el circuito musical de Reino Unido y Estados Unidos y a tener que decir que no a algunos grupos porque, de lo contrario “no darían abasto”.

Eso sí, aclara, “sin fliparnos mucho”.

Foto: Notedetengas.es, juanignaciosl Fotografía y Acordes Urbanos

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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