#100happydays: la felicidad es gratis (pero no obligatoria)

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¿Tienes tiempo para la felicidad? Esta es la pregunta que nos lanzan en la web de #100happydays, la iniciativa que desde diciembre de 2013 está dando la vuelta al mundo en las redes sociales. La teoría es sencilla: se trata de hacer una foto al día durante algo más de tres meses, de un momento que te haya hecho feliz. Puede ser cualquier cosa: una mañana al sol, tu perro (de hecho, estos son dos de los temas más fotografiados), una reunión con los amigos del instituto a los que hace años que no ves, una excursión al campo o la satisfacción de haber completado una rutina particularmente dura en el gimnasio.

Las fotos pueden subirse a Facebook, Instagram o Twitter, utilizando la etiqueta #100happydays, o con una de tu propia cosecha. Además, si completas el reto de los 100 días, recopilan todas tus fotos en un álbum. ¿Por qué? Porque sí. O mejor, ¿por qué no?

¿De dónde nace este empeño por la felicidad?

Detrás de todo está Dmitry Golubnichy, un joven sueco que un día se encontró a sí mismo incapaz de disfrutar de las pequeñas cosas de su vida. No es difícil que esto ocurra, especialmente en los tiempos que corren, en que parece que la felicidad viene determinada por viajar más lejos, cobrar más dinero, provocar más envidia en Instagram. Ante esto, Dmitry decidió empezar a dejar constancia de sus pequeños momentos de felicidad.

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Dmitry Golubnichy, el fundador de #100happydays.

Lo que comenzó como un reto personal, ha acabado por atraer a más de un millón y medio de personas de 220 países diferentes. Cuando en Nokton Magazine empezamos a oír hablar de esta plataforma, no existía información alguna en su web acerca de los fundadores o su contacto, ni sobre los téminos y condiciones en cuanto al uso y reproducción de las imágenes de los participantes (un tema delicado que aún no aparece detallado). Año y medio más tarde, Dmitry se presenta en su web, ha dejado su anterior trabajo para dedicarse en cuerpo y alma a ser el inspirador de la felicidad de muchos miles, y además de incluir sus apariciones en la prensa internacional, añade un apartado donde aportar tu donativo a la causa. Si el dinero era el motivo inicial detrás de #100happydays, no lo sabemos, pero preferimos pensar que la suerte ha sido justa y una buena idea se está viendo recompensada.

No se trata de que tu vida parezca la de un anuncio de película, ni de competir con los demás, (de hecho, puedes enviar tus fotos por e-mail de manera privada), sino de desarrollar la capacidad de no pasar por alto lo positivo de nuestras vidas, un factor que según los psicólogos, es clave a la hora de conseguir la ansiada felicidad.

Lo que aprendí del reto de #100happydays

Un 71% de las personas que se inscriben en la web y deciden comenzar a fotografiar su felicidad, no completa los 100 días. He de confesar que yo formo parte de este porcentaje.

Durante 28 días tomé una foto diaria sin excepción, superando así las tres semanas que dicen que hacen falta para que una acción se convierta en hábito. Sin embargo, al día 29 preferí no usar el tiempo en tomar la foto de aquel momento, sino en disfrutarlo. Aquella noche anoté en un papel qué había sido aquello que me había dado una felicidad sin filtros. Y así durante los días que siguieron, hasta que tuve que rendirme a la evidencia de que había fracasado en mi empresa de “ser fotográficamente feliz”.

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Algunas de las fotos que hice durante mis 28 días de ‘felicidad gratis’.

Sin embargo, no puedo evitar preguntarme, ¿fue un fracaso, o un éxito, que terminase por vivir la felicidad? A día de hoy, aún anoto en un cuaderno, cada noche, las pequeñas cosas que me han alegrado el día, y puedo aseguraros que son muchas más que una. Me entusiasma de igual manera ver a mis amigos o a sus perros aunque no haya fotos que lo testimonien y, si bien sigo preocupándome por la inestabilidad económica, o sigo anhelando conseguir ciertos sueños de infancia aún frustrados, intento no dejar que sean esos pensamientos los que gobiernen mi vida.

Durante los 28 días que duró mi hazaña, eso sí, descubrí dos cosas: que tu felicidad hace felices a los que te rodean (y te quieren bien), y que se disfruta casi tanto de un momento feliz como de la anticipación del mismo. Ya lo decía El Principito: “si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres”.

Fotos: 100happydays / Ana Sánchez Ortega

úsameCreative Commons Nokton Magazine

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